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Una publicación de la asociación SER

Universidades: ¿Importa un nombre?

La nueva Ley Universitaria es uno de los temas de debate en la Comisión de Educación del Congreso de la República, y los informes que se pueden leer en la prensa al respecto nos dicen que se espera mejorar la enseñanza universitaria  ––una meta muy loable, sin duda––.  Ahora, en el contexto de este debate, me pregunto si tenemos un concepto claro de lo que es una universidad.  Cuando estudié filosofía, me enseñaban que debería tener un concepto claro de cualquier término que quería usar en un debate y que no sea como Humpty Dumpty en la historia de Alicia  ––la del “País de las Maravillas”––, quien dijo que las palabras no tenían ningún significado fijo, sino que tenían que significar lo que él quería.  Lógicamente, Alicia protestó que así no se podía debatir sobre tema alguno porque no se sabría de qué se estaba tratando. Entonces, mi pregunta es ¿qué significa la palabra universidad?

Hay más de cien centros superiores en el país que ostentan este nombre.  Hay las antiguas universidades, y otras fundadas más tarde, donde ha regido algo del concepto medieval de la universidad: el concepto de la universalidad del conocimiento.  Sí, se puede recalcar que la Edad Media no era la Edad Oscura como algunos piensan, sino precisamente le edad en que se fundaron las grandes universidades europeas con su amplio abanico de estudios. Entonces, en las universidades fundadas en esta tradición hay un buen número de facultades y actividades académicas y culturales interdisciplinarias; además, en ellas se enfatiza la investigación. Pero también hay universidades donde se dedican a una determinada rama del conocimiento, como la agricultura, la ingeniería o el periodismo.  En este caso, lo que tenemos es un centro universal de lo particular; que a mí me suena un tanto como un círculo cuadrado. ¿Por qué no puede haber escuelas o institutos superiores de las distintas ramas del conocimiento?  No digo esto con intención de menospreciar centros de esta naturaleza, porque soy consciente de que uno de los centros más prestigiosos en el mundo para estudiar economía es la Escuela Londinense de Economía.  Un graduado de este centro, o del M.I.T. en los Estados Unidos, goza de un título de máxima categoría; pero no se trata de un título universitario  (este es otra cosa).

Sospecho que detrás de la creación en el país de una gran cantidad de ‘universidades’ obedece a la noción que solo un título universitario realmente vale, y que las palabras escuela e instituto suenan inferiores.  Entonces, se ha multiplicado las universidades como en los años ochenta del siglo pasado se multiplicaban los intis, devaluando la moneda nacional.  En el año 1990, ¿qué valor tenía un inti?  Nada.  ¿Se ha querido hacer lo mismo con los títulos universitarios?