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Una publicación de la asociación SER

Una cuota no hace verano

¿Todavía crees que hay igualdad de condiciones entre las mujeres y los hombres?

Mira las cifras del último proceso electoral: solo en el 4% de las alcaldías distritales de todo el Perú han sido elegidas mujeres alcaldesas. El resto, el 96% a nivel de todas las alcaldías distritales en el Perú, son hombres.[1]

En Lima, con 42 distritos, el resultado ha sido 41 a 1, pues solo en Santa Anitase eligió una alcaldesa. En el Callao, solo La Perla tendrá alcaldesa; el resto de alcaldes serán hombres.

Y si pasamos a las presidencias regionales, la cifra tampoco mejora. Si bien aún no se definen todas, ni una sola mujer ha sido elegida presidenta regional en todo el país. Y de todos los departamentos que van a segunda vuelta, solo en Arequipa una candidata (Yamila Osorio) sigue en carrera.[2]

En Piura, con  64 distritos y ocho provincias, ni una sola mujer ha sido elegida alcaldesa. Para el periodo 2015 – 2018, la región tendrá 72 alcaldes hombres y un presidente regional hombre. Ni una sola mujer presidenta regional.

En el Perú, hace 59 años que a las mujeres se nos reconoció el derecho al sufragio. Hace 19, se aprobó la ley de cuotas que exige que por lo menos 30%[3] de mujeresvaya en las listas para congresistas, concejales regionales o municipales. Esta participación no es para las candidaturas a alcaldías, o presidencias regionales o presidenciales.

Ya estamos en el año 2014 y en pleno siglo XXI, pero esta medida no ha significado una mayor presencia de nosotras, las mujeres, en la política, por lo que tiene que perfeccionarse la normativa al respecto…y debe de hacerse ya. Esta cuota no puede seguir siendo usada para poner a las mujeres de relleno en los últimos lugares de las listas, donde no hay posibilidad real de ser elegidas. Deben implementarse medidas que busquen la paridad, y, además, y muy importante, es que la cuota abarque también las candidaturas a alcaldías, presidencias regionales o la nacional.

No se trata de ser ingenua y señalar que con la paridad en la representación política las cosas se arreglarán como por arte de magia y los derechos de las mujeres (nuestros derechos) estarán en la agenda política (basta ver que con la gran cantidad de representantes hombres las cosas ni siquiera han ido bien para ese sector).

Se trata de entender que la participación política es un derecho de toda la ciudadanía, no una fiesta privada para solo un sector de la población. Se trata también de hacer visibles los obstáculos que tenemos las mujeres para participar en política: mayor carga de trabajo no remunerado (el trabajo de cuidado, ese que es indispensable para vivir, peroque permanece invisible), con menos sueldo frente a los hombres por trabajo de igual valor, con más acoso político, con menos tiempo libre, con mayores índices de violencia física, psicológica y sexual, entre tantos otros factores. Por eso, porque las condiciones no son iguales, se necesitan medidas especiales, para que la cancha esté pareja.


[1]En las elecciones de 2002, las mujeres lograron el 3,4% del total de alcaldías distritales; en el 2006, el 2,8% del total; y en el 2010, solo el 3,7%.

[2]Para presidentas regionales, en el periodo de 2003 – 2006, en 25 gobiernos regionales, solo hubo tres presidentas regionales. En el periodo 2007 – 2010, no hubo ni una sola mujer elegida como presidenta regional. Para el siguiente, 2011 – 2014, solo hubo una presidenta regional, que fue elegida como Alcaldesa Metropolitana de Lima, Susana Villarán.

[3]Primero fue 25% ahora es 30%.