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Una publicación de la asociación SER

Una campaña electoral lejos de la ciudadanía

Foto:  ©ONPE Oficial

A escaso mes y medio de realizarse las elecciones para renovar el Congreso de la República disuelto por el Presidente Martín Vizcarra, se hace cada vez más patente el desinterés mayoritario de la ciudadanía por este proceso, siendo la muestra más elocuente de este panorama, el ínfimo nivel de apoyo que obtienen hasta el momento los distintos grupos políticos en competencia.

Si bien parte de la explicación puede encontrarse en el escaso tiempo que han tenido los partidos políticos para afrontar la campaña electoral, así como en la presentación de listas con candidatos poco conocidos por la ciudadanía - muchos de los cuales únicamente buscan aprovechar esta coyuntura para construir un perfil público con miras a futuros procesos electorales -; lo cierto es que la raíz de la desconfianza y el rechazo del electorado se encuentra en la conducta de una clase política que ha estado más preocupada en atender sus propios intereses y los de sus financistas, aunque ello vaya en contra de las grandes mayorías
del país.

Lo peor de todo es que muchos de los actuales políticos y políticas pretenden pasar de largo frente a este problema y la mejor muestra de ello es la inclusión en las listas de candidatos de un sinnúmero de individuos de dudosa trayectoria, cuya principal motivación para acceder al cargo de congresista es obtener una cuota de poder o alcanzar la inmunidad parlamentaria para sustraerse a la acción de la justicia.

Por otro lado, dadas las reglas electorales vigentes, un escenario probable es que pese a que ningún grupo alcance un gran apoyo ciudadano, aquellos que logren superar la valla electoral por unos pocos puntos porcentuales, serán premiados con una sobrerepresentación en el Parlamento, dando como resultado un Poder Legislativo integrado por congresistas electos con votaciones ínfimas y sin mayor legitimidad.

En Noticias SER creemos que la actual campaña electoral confirma que mientras no se implemente una reforma política integral que abra campo a grupos verdaderamente interesados en mantener una conducta ética, respetar las reglas democráticas y representar los intereses de la ciudadanía, esta última se seguirá alejando de la política. Y advertimos que del rechazo de los partidos políticos al rechazo de la democracia sólo hay un pequeño paso, que es imprescindible evitar.