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Una publicación de la asociación SER

Tres tristes machos y más

Foto: Mincult

Primer personaje, un exmagistrado que se ha dedicado a atacar vía redes sociales a defensores de derechos humanos. Este sábado intentó llegar a la presidencia del Colegio de Abogados de Lima. Casi lo logra. El instrumento propicio: el caos. Pese a que la misma ONPE señaló previa y públicamente que no podía avalar esas elecciones, el CAL de manera obstinada y a propósito continuó. La desorganización fue absoluta y peligrosa. Por el momento nos hemos salvado de que personas que atacan públicamente a los derechos humanos lleguen a un puesto que, a primera vista, no tiene poder alguno, pero que visto de cerca puede ser utilizado para el castigo draconiano contra quienes defienden los derechos humanos o para cualquier abogada u abogado al que se quiera dar de baja. Porque el CAL tiene dentro de sus facultades suspender o expulsar de la agremiación, y esto implica que no se pueda litigar y tampoco que se pueda ejercer algún cargo público. Por lo cual es imprescindible tener claro si le vamos a seguir dejando esta facultad a gremios que a la fecha solo han servido para intereses políticos turbios de quienes han pasado por su directiva.

¿Actualmente hay un caso pendiente contra Pedro Chávarry?, sí. ¿El ex fiscal de la nación debiera ser sancionado?, sí.  Pero acá el problema de fondo es que mañana una junta directiva tan nefasta como la actual también podría sancionar a abogadas y abogados defensores de derechos humanos, o al equipo de fiscales anticorrupción, o a colegas que defienden a víctimas de violencia de género o que defienden los derechos de las personas LGTBI o cualquier defensa que a ojos de un pequeño grupo -que solo tiene representatividad del gremio (y eso, porque ni siquiera de todo el gremio)- no se ajuste a sus parámetros. Sería bueno entonces debatir si le queremos seguir dejando esta facultad al “Ilustre” CAL.

Segundo personaje: Mijael Garrido Lecca, inventor del “periodismo de conversación”. Esta semana quedó en evidencia: dos excelentes periodistas demostraron cómo un personaje, con un currículo construido a base de mentiras, puede llegar a tener columnas de opinión en diarios de circulación nacional e incluso programas políticos en horario estelar. Nos enrostraron así la calidad de los medios de comunicación masivos, la prensa y la televisión. Y dejaron claro que la responsabilidad la tienen quienes dirigen estos medios que ponen a cualquier mentiroso y sin preparación alguna a conducir programas políticos.  No solo la política es cochina, sino que la prensa sirve de trampolín para lanzarse y zambullirse en la cochinada.

Tercer personaje: Francisco Petrozzi. Ya de por sí su nombramiento mostraba el desprecio que tiene este gobierno para temas tan importantes como los derechos de los pueblos indígenas, del pueblo afroperuano, el patrimonio cultural, y las industrias culturales. No pasaron ni dos meses y Francisco nos demostró por qué estaba ahí. Y no solo fue por su gran actuación en el documental La Revolución y la tierra. Fue ministro para dejar que Chinchero continúe y para aprobar normas que desprotejan los restos arqueológicos. Lamentablemente no cayó por esos motivos. Su talón de Aquiles llegó con la destitución de dos personas que hicieron un gran trabajo por la cultura en el país. Primero sacó a María Emma Mannarelli de la Biblioteca Nacional del Perú. Días después, y de la manera más antiética, botó a Hugo Coya de la presidencia de IRTP. No solo fue terrible por la manera abrupta cómo lo hizo, cuando Coya estaba de viaje, sino que destituyó al presidente del canal del Estado con argumentos falsos y contradictorios en pleno proceso electoral, lo cual denota que detrás había intereses subrepticios. ¿A qué le tenía miedo el ministro? ¿Qué quería esconder con un maltrato así? Fuera del gobierno Petrozzi, esperamos ahora las explicaciones del Presidente Vizcarra  ¿por qué lo nombró?, y ¿por qué apoyó y firmó la destitución de Mannarelli y Coya?

El accionar de Petrozzi pone de manifiesto también el trato que muchos personajes han ejercido en nombre de su metro cuadrado de poder. En la cultura criolla peruana estos personajes piensan que, por tener un subordinado o subordinada en un puesto de confianza, pueden hacer lo que quieran: maltratar, denigrar, sacar del puesto de un momento a otro. Felizmente casos como este y tantos otros, les demuestra a estos personajes lo despreciable de sus maniobras y que están obligados, quiéranlo o no a tener respeto a todxs sus trabajadores, sean o no de confianza.

Tres personajes que no deberían estar en política y son solo una muestra de lo que abunda en el Estado y en diversas instituciones. Son solo un ejemplo de nuestra pobre institucionalidad.Mientras escribo esto veo en televisión al Comandante General de la Policía pidiendo perdón por los malos elementos de la institución que encabeza. No dice que los últimos descubrimientos de mafias que involucran a altos mandos en la policía son solo un botón de cómo está nuestro país. A la par, Juan Pari, excongresista que en solitario abrió el camino para conocer el gran entramado de corrupción, declara en la Fiscalía. El desfile de políticos ante el Ministerio Público continúa, apristas, acciopopulistas, nacionalistas, peruposiblistas y todas los “istas” de nuestra anodina política. ¿Quiénes no aparecieron? las y los fujimoristas, pero su incapacidad de rendir cuentas ante la justicia no es novedad. Así cierra nuestra semana: llena de escándalos, con la corrupción como estrella estelar de la política y de los medios, con nuevas y antiguas mafias. Pero trato de ser positiva. Cierra también con personas como Juan Pari, que nos hace recordar que en el Perú siempre hay quienes de manera valiente denuncian la pequeña y gran corrupción.