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Una publicación de la asociación SER

Transfuguismo: disciplina o censura

Desde el inicio de este gobierno el tema del transfuguismo ha estado presente. El presidente Kuczynski tuvo que aclarar que “jalarse unos congresistas” no significaba que estaba promoviendo el transfuguismo, se rumorea que las tensiones en el Frente Amplio causarían un cisma y el surgimiento de una nueva bancada al tiempo que el partido mayoritario ha perdido ya algunos de sus invitados. Todo ello constituye una sucesión de eventos que hace necesario que se prevenga la fragmentación al interior del Congreso.

¿Qué se puede esperar si de 73 congresistas que entraron al legislativo con Fuerza Popular 62 de ellos eran invitados y cada “jale” llegaba con una agenda propia? Según Convoca, de 130 parlamentarios, 103 no están afiliados al partido político por el cual postularon; 55 ingresaron al Congreso luego de renunciar a su agrupación política para postular por otra; y 8 de estos participaron hasta en 7 agrupaciones políticas distintas para asumir algún cargo de representación política. Es así que la disciplina que se exige a los militantes difícilmente se le puede exigir a un invitado, que por tener alguna cercanía con el líder llegó al partido sin pasar por los mismos procesos que el resto.

Más allá de que la iniciativa aprobada en la Comisión de Constitución se de en el marco de una coyuntura específica, esto no significa que sea mala o que se pueda postergar. En el plan de gobierno fujimorista no había nada específico sobre este punto pero sí se comprometían a llevar a cabo reformas institucionales. Según las propuestas de reforma institucional de Transparencia una de ellas consistiría en “que los congresistas que dejen de formar parte de un partido político no puedan integrarse a otras bancadas o crear una nueva. Quienes dejen su bancada pasarán a formar parte de un grupo mixto único en el que no tendrán los derechos que tienen los miembros de una bancada”. A grosso modo es lo que se ha aprobado en comisión.

Sin embargo, lo que hay en la opinión pública es una tensión entre la titularidad del escaño y la disciplina partidaria. Para algunos el escaño es del congresista y no del partido, y en efecto será así mientras el voto preferencial no sea eliminado. No creo que pueda darse una modificación sin la otra. Los partidos tienen la responsabilidad de elegir a los mejores representantes de la sociedad, y la ciudadanía la de informarse sobre la doctrina partidaria para poder elegir cual la representa. Una elección no la pueden tomar a la ligera, ni los representantes ni los representados.

Hay una corresponsabilidad también entre el partido y sus congresistas, el partido con más tránsfugas es sancionado en tanto pierde legitimidad y votos. Por otro lado, un congresista elegido por un partido debe poder asumir las consecuencias de las decisiones que tome su agrupación. Una elección no se la pueden tomar a la ligera ni los candidatos ni sus partidos.

Además, las verdaderas intenciones detrás de una renuncia serán siempre un misterio. Si alguien renuncia por convicción, por ánimo de figuración o antes de que lo expulsen, es muy difícil que alguien lo determine.

Si tan solo este hubiera sido el primer proyecto aprobado del Congreso nacionalista el gobierno anterior no hubiera sido tan inestable. Alguno dirá que hubiera sido mejor que Humala no “traicionara a sus bases” o que no fuera un “Presidente tránsfuga”. A ellos les respondería que el nacionalismo -bajo el liderazgo de la pareja presidencial- ganó con la Hoja de Ruta, y gobernó de acuerdo a ella. Una de las que dejó la bancada oficialista -y por principio antifujimorista- fue Esther Saavedra quien ha sido elegida ahora por el fujimorismo. ¿Convicción?

Para los que ya ven un éxodo masivo en Fuerza Popular les diría que mientras el fujimorismo sigue siendo mayoría y por lo menos hasta que pasen las elecciones regionales y municipales la K sigue siendo una marca bajo la cual conviene marketearse. Cabe resaltar que en la Comisión de Constitución votaron, a favor del proyecto para evitar el fraccionamiento de grupos parlamentarios, Daniel Salaverry (ex APRA) y Lourdes Alcorta (ex PPC y PPK).

Los oficialismos o mayorías son los que normalmente atraen el oportunismo, y para evitarlo es necesario fomentar la democracia interna. Una democracia no fratricida eliminando también el voto preferencial.



Ana Vergara pertenece a la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional