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Una publicación de la asociación SER
Consultor en Cooperación al Desarrollo

#SeráLey: la lucha por el aborto legal

El pasado 8 de agosto (#8A) el Senado argentino votó en contra de la media sanción, proveniente de diputados, sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE); una ley cuyo objetivo era evitar que más mujeres arriesguen sus vidas practicándose un aborto en la clandestinidad. Para poner en contexto lo que ello significa, en 2005, a pedido del Ministerio de Salud, Amnistía Internacional elaboró un informe en el cual se estimaba que, anualmente, se producían más de 480 mil abortos clandestinos. Asimismo, también de acuerdo al MSAL, las estadísticas de mortalidad materna por causa de un aborto mal practicado son las siguientes:

Aborto

Fuente: https://docs.google.com/spreadsheets/d/1mmnFwG9eEp3Q1q6Aeeo9WdhwHMwTo2g9IUtTwQvi_wE/edit#gid=0

En promedio, a causa de las prácticas abortivas sin los cuidados necesarios mueren aproximadamente 48 mujeres al año, principalmente ente los 20 y 39 años. Aunque no hay datos sobre la condición socioeconómica, se estima que la mayor parte de ellas son pobres. El proyecto de ley obligaba al Estado a actuar, garantizando que las mujeres que tienen un embarazo no deseado y quieran abortar antes de las 14 semanas, puedan hacerlo en los servicios del sistema de salud. Los opositores, mal llamados “pro-vida”, argumentan querer salvar las 2 vidas, pero en la historia argentina, donde el aborto es un delito y te puede llevar a la cárcel (Ver el caso de “Belén” en Tucumán), el problema lamentablemente seguirá existiendo.

La evidencia sobre los resultados de despenalizar el aborto y convertirlo en un derecho es abundante; en este sentido, el Guttmacher Insitute brinda datos interesantes sobre las tendencias a nivel mundial y regional sobre el aborto, copio textualmente algunos de ellos:

 

  • Para el período 2010–2014, se estima una tasa anual de aborto a nivel global para mujeres en edad reproductiva (15–44) de 35 por 1,000, lo que representa una reducción de la tasa observada en 1990–1994, que fue de 40 por 1,000.
  • Las mujeres en las regiones en desarrollo tienen una mayor probabilidad de tener un aborto que las que viven en regiones desarrolladas: 36 versus 27 por 1,000.
  • Entre 1990–1994 y 2010–2014, la tasa de aborto disminuyó marcadamente en las regiones desarrolladas —de 46 a 27 por 1,000— pero permaneció prácticamente sin cambios en las regiones en desarrollo.
  • En América Latina y el Caribe, las tasas de aborto subregionales oscilan entre 33 en América Central, 48 en América del Sur y hasta 59 en el Caribe. La tasa regional global casi no ha cambiado desde 1990–1994.
  • La tasa anual de aborto más alta en 2010–2014 ocurrió en el Caribe, estimada en 59 por 1,000 mujeres en edad reproductiva, seguida por América del Sur en 48. Las tasas más bajas ocurrieron en América del Norte, en 17 y Europa del Oeste y del Norte, en 16 y 18, respectivamente.

En la región tenemos el ejemplo de Uruguay, que legalizó la interrupción del embarazo hace casi 6 años (2012), y recientemente presentó algunos de sus resultados:

 

  • En 2017 se alcanzó la meseta de abortos, con un aumento sólo del 1,14% respecto al año anterior.
  • La práctica del aborto, fuera del sistema, es marginal.
  • Alrededor del 30% de los/as ginecólogos/as han declarado objeción de conciencia. En los residentes en salud sexual y reproductiva de la Clínica Ginecotocológica A (que son más o menos el 50% de dichos profesionales formados en Uruguay), la objeción es del 10%.
  • La tasa de repetición es de 5,6%.
  • Las características principales de quienes pasan por más de un aborto son: mayores de 30 años, nivel socio educativo bajo, mayor vulnerabilidad (mayormente solteras, con situaciones de violencia o conflictos familiares) y bajo conocimiento sobre métodos anticonceptivos.
  • La causa más frecuente de repetición es la falla de los anticonceptivos.
  • Entre el 2001 y 2012, antes de su aplicación, se estima murieron 31 mujeres por abortos clandestinos. Del 2013 al 2016, después de la ley, murieron 3 mujeres por abortos inseguros.

 

Volviendo al debate en el Senado argentino, y obviando algunos argumentos realmente disparatados e incluso ofensivos como el del senador Rodolfo Urtubey, las pocas propuestas pasaban por acciones contempladas en la ley y que – incluso – son parte del lema de la Campaña Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Pero suponer que ello acabará con los abortos es claramente una falacia, y una demostración de ello son los países con mayores niveles de desarrollo, donde, pese a los altos estándares de vida, la calidad de la educación, la inversión del Estado en educación sexual, y en salud sexual y reproductiva, los abortos siguen ocurriendo; la diferencia radica en que las muertes maternas por esta causal tienden a cero. Realmente cuesta comprender la lógica detrás de “los pañuelos celestes”, la penalización del aborto no ha evitado que las mujeres, por las circunstancias que sean, decidan interrumpir su embarazo. En el 100% de las veces el feto ha dejado de existir. Penalizando (o despenalizando) el aborto esta situación se mantendrá inamovible. La diferencia radica en que, penalizándolo, cada año nos faltan 48 madres, hijas y/o compañeras.

Ese #8A acompañé al movimiento feminista uruguayo que decidió plantarse frente a la Embajada Argentina y manifestar su apoyo a la IVE. La marcha estaba compuesta, en su mayoría por jóvenes, posiblemente estudiantes de nivel terciario. No sólo me emocionó – como hace mucho no me sucedía – el nivel de sororidad entre ellas; las mujeres que ahí estaban no luchaban por ellas, lo hacían por sus compañeras que no podían ejercer su derecho, y - sobre todo - por aquellas que tampoco podían optar por una salida por falta de recursos económicos. Para nadie es un misterio que quienes sufren la prohibición y estigmatización social son las mujeres de estratos más bajos. La lucha tiene de clases.

No me cabe duda que la ley, más temprano que tarde, será una realidad. Posiblemente no sea presentada en la próxima legislatura dado que es un año electoral. La renovación de las Cámaras podría abrir un nuevo escenario si finalmente la marea verde opta por castigar a quienes votaron en contra de la IVE.

Ellas me llenan de esperanzas. #SeráLey

 

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Alfonso Bermejo: Consultor en Cooperación al Desarrollo