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Una publicación de la asociación SER

Políticas de la tierra

Earth beings. Ecologies of practices across Andean Worlds (Duke UP, 2015), último trabajo de la antropóloga Marisol de la Cadena, se basa en su diálogo co-laborativo con Mariano y Nazario Turpo. El libro tiene como eje el encuentro con Mariano Turpo, destacado líder cuzqueño en la localidad de Pacchanta. Lo que en un comienzo se perfilaba como un estudio histórico de las actividades de Mariano en los años de la Reforma Agraria comienza luego a perfilarse como una lectura de otros mundos o, mejor dicho, de otras epistemologías y ontologías que desbordan las nociones del Estado-nación peruano.

De la Cadena incide en las diferencias de mundos: por un lado, las practicas basadas en la relación con los tirakunas (earth beings o seres de la tierra) y del otro las políticas estatales. El argumento principal de este trabajo es demostrar la función política de los tirakunas, principalmente del Ausangate. Para entender la función política de los seres de la tierra la autora se detiene en explicar cómo nuestra comprensión de este hecho debe ser leída a partir de una equivocación controlada (concepto que toma de Eduardo Viveiros de Castro). Es decir, de lo que se trata es de realizar una traducción que no se reconoce como obstáculo sino como una posibilidad de intercambio entre distintos modos de ser concebir el mundo. No solo desde lo que el Estado y la historia reconocen y no reconocen sino también desde lo que lo exceden sus límites.

Esto nos introduce en una nueva comprensión del territorio. Para la autora en el mundo andino la tierra no es concebida como escenario geográfico sino como red de interacciones entre seres humanos y no-humanos. De esta manera Mariano Turpo no solo entiende la lucha por la tierra como un hecho político-histórico sino como una relación política con los seres de la tierra. Así, para él la tierra no está habitada por sujetos individuales sino por las conexiones inherentes entre tirakunas (seres de la tierra) y runakunas (hombres). Se trata de una relación concreta e inmanente, por lo cual De La Cadena opta por no traducir tirakuna como espíritus o dioses, ya que esto implicaría una dicotomía. Igualmente señala su deslinde con definiciones como magia, engaño o superstición para entender las relaciones de Mariano y Nazario con los tirakunas.

En un contexto como el actual en que las luchas indígenas por defender el territorio han sido frecuentes, Earth beings ofrece una perspectiva que permite entender que la lucha no es solo política o ideológica, sino que implica una complejidad ontológica que es necesario poner en el ruedo. Como un ejemplo citemos este pasaje en que se confrontan la política de Mariano (cosmopolítica o geopolítica) y la política estatal de la Reforma Agraria: “durante la inauguración de la cooperativa, un oficial estatal le dio un puñado de tierra que supuestamente representaba la mencionada hacienda. En las manos de Mariano la misma tierra fue también ‘santa tira’, y esta fue el ser de la tierra, no su representación”.

Cuando De la Cadena habla de representación se refiere a una operación que comprime las potencias de los seres de la tierra. La representación podría así entenderse como una estrategia estatal que controla el desborde de otro tipo de hacer política. De esta manera podemos hablar de representaciones tanto desde la izquierda como desde el Estado, ya que en ambos casos no se capta la función política no-humana.

En este sentido el “chamanismo andino” es otro modo de representación, esta vez multicultural, que reduce las prácticas de los seres de la tierra y sus intermediarios. Para explicar lo que entiende por “chamanismo andino” De La Cadena nos presenta la historia de Nazario, hijo de Mariano. De este diálogo quisiera destacar cómo los rótulos de chaman o religión andina siguen operando a partir de una concepción mística o sobrenatural de los seres de la tierra. Ahora, lo interesante es que el mismo Nazario prefiere ser llamado chamán ya que se trata de un término adecuado para el consumo turístico o académico de los viajeros, reservándose para sus prácticas con los seres de la tierra términos como yachaq o paqu.

Finalmente resaltemos el autoanálisis que De la Cadena hace de sus propios límites al tratar de comprender el mundo de Mariano y Nazario. Ella resalta que la diferencia no debe anularse sino establecer un dialogo simétrico, lo que siguiendo a Marilyn Strathern, llama una conexión parcial. Esto implica una crítica a los procedimientos antropológicos que sigue concibiendo entre objeto y sujeto, naturaleza y cultura. La invitación es pues superar las divisiones y representaciones dicotómicas e introducirnos en un tipo de política que afecta y problematiza la posición del sujeto humano, y a partir de lo cual los seres de la tierra sean traducidos como actantes políticos.