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Una publicación de la asociación SER

Perú al 2021, según Julio Guzmán

Hace un par de meses el excandidato presidencial Julio Guzmán tuvo varias presentaciones en universidades europeas donde esgrimió su fórmula para que el Perú pase del crecimiento al desarrollo. 

Aunque la autora de esta columna no tiene ninguna filiación política, si cree que vale la pena resaltar al menos un par de ideas importantes del mensaje del candidato excluido de la última contienda electoral .

Una primera idea hace hincapié en que el Perú como país, así como su cocina, tiene todos los ingredientes necesarios (factores de producción), para combinarlos de diferentes maneras y generar verdadero crecimiento endógeno.

La segunda idea es que el desarrollo se logra no acumulando sino reinvirtiendo en innovación. Para esto hizo una comparación entre cómo ha sido el crecimiento del Perú y cómo ha sido el de los países más desarrollados.

Según Guzmán, “las políticas no han sido de libre mercado sino de libre negocio” y por lo tanto ahora estas no sólo se deben enfocar en los grandes proyectos sino en el capital humano partícipe de esos proyectos y pueda emprender los suyos propios.

Entre los pensadores que guían la parte económica del proyecto republicano de Guzmán están -lo ha mencionado en más de una ocasión- Ricardo Hausmann y Amartya Sen. Es el énfasis en la diversificación productiva de la economía con una mirada enfocada en procurar mayor bienestar el que busca conjugar.

Es difícil estar en desacuerdo con la necesidad de desarrollar capital social, a través de, por ejemplo, políticas de salud y de educación para la primera infancia, pero si es fácil ver que es una tarea complicada en una coyuntura política cada vez más convulsionada y una coyuntura económica muy informal.

Similar a su estrategia del 2016, Guzmán mantiene el contacto académico en busca de jóvenes profesionales que estén en ese centro republicano que quiere conquistar. Las universidades son tradicionalmente los semilleros de la acción, de esa innovación para las empresas y el sector público, que tanto se necesita. Especialmente luego que Odebrecht ha dejado claro que todos los políticos peruanos con alguna posibilidad de alcanzar algún cargo importante han sido cortados con la misma tijera.

Esto, sin embargo, no tiene por qué alimentar la pasividad del ciudadano, más bien una frustración que lleve a la acción. Porque también en esa senda del desarrollo están ciudadanos que reclaman accountability. Porque finalmente todos somos consumidores de la política por más que uno quiera abstraerse de ella.

Ana Vergara pertenece a la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional.