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Una publicación de la asociación SER

Para una nueva relación con el ambiente

"Ciertamente, existe una variedad de corrientes ecologistas, pero uno de los problemas fundamentales para pensar la cuestión ambiental en América Latina no es solamente la variedad de corrientes ecologistas existentes, sino la impronta de la tradición desarrollista, más aún, la eficacia simbólica del imaginario desarrollista, en sus sucesivas actualizaciones"
Maristella Svampa

El problema más crítico que plantea la minería son los impactos ambientales que esta genera. Con disímiles opiniones, desde aquellas que niegan o minimizan los impactos ambientales [1] , hasta los que proponen la erradicación de la minería, toda propuesta encaminada a defenderla o no, o la forma en que esta se realiza, necesariamente aborda el tema ambiental.

Pero hablar de la problemática ambiental a causa de la minería nos lleva discutir fundamentalmente dos temas claves: Los modelos de desarrollo y la relación que establecemos con lo que entendemos por ambiente y ecología. En este artículo me interesa partir de un análisis crítico de esta relación con el ambiente, para luego poder analizar cómo esta relación genera modelos de desarrollo que a la larga no son económica ni ambientalmente sustentables.

Diversas y contrarias opiniones a menudo entran en contradicción respecto al enfoque ambiental a partir del cual formulemos modelos de desarrollo. Por un lado existen aquellas que plantean un enfoque ambiental que asegure el desarrollo con las características actuales; es decir, manteniendo la capacidad de consumo y acumulación actuales en el futuro. Otras nos hablan de retomar valores anteriores a la degradación capitalista, revalorando la sabiduría de los pueblos originarios, de la espiritualidad y de la búsqueda de la armonía con la naturaleza. También están las que ponen énfasis en el conservacionismo; es decir, las que piden que se zonifique en función de delimitar espacios ‘sacros’ donde se minimice todo contacto de este con hombres y mujeres, asegurando en el tiempo la biodiversidad de estos lugares.

Otras corrientes de pensamiento nos presentan propuestas de articulación de distintas (cosmo)visiones, integrando en su formulación diversas formas de conocimientos, actuales y ancestrales, en las que la forma de lograr armonía con el entorno no pasa por delimitar espacios o una lucha contra las consecuencias de nuestras actividades –impactos ambientales –, sino más bien que el acento está puesto en nuestra capacidad para poder vivir con, para y en el ambiente.

Desde un enfoque ambiental, en el cuál la centralidad está en nosotros mismos (es decir, ver al medio ambiente como todo lo que nos rodea y del cual nos servimos para poder lograr nuestro bienestar), utilizamos la ciencia y la técnica como formas de conseguir todo lo que como seres humanos nos proponemos. En este sentido, se erige una visión en la cual los seres humanos somos los únicos poseedores de razón y que podemos, por medio de la ciencia y la técnica, dominar la naturaleza y por ende cualquier impacto o afectación que le ocasionemos. Evaluemos esto dando una mirada a la problemática ambiental: desertificación, cambio climático, extinción de especies… ¿Podemos decir realmente que la ciencia y la tecnología están contribuyendo siquiera a nuestra preservación?

Articulado a este enfoque ambiental antropocéntrico se plantea y replantean mecanismos económicos como forma de control de los impactos ambientales que nos aseguran que se puede lograr la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, sus impactos y otros daños causados. Desde la formulación de estas propuestas en el Protocolo de Kyoto (1997) y su implementación (2005), se puede constatar que hasta la fecha no sólo no se ha logrado reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que paradójicamente ¡Estas han aumentado! Nuevamente, ¿Podemos decir que estos mecanismos de mercado están contribuyendo siquiera a nuestra preservación?

La nueva minería: su enfoque ambiental

Como desarrollé en un artículo anterior [2], existen diversas propuestas encaminadas al desarrollo de una nueva minería, en la que se puede identificar los dos elementos a partir de los cuales se generan estas propuestas: tecnocracia/positivismo y mecanismos de mercado.

Por un lado, es a través de las tecnologías que lograríamos identificar los LMP’s y ECA’s y que las actividades mineras no generen impactos ambientales irreversibles. En consonancia con esto, los entes rectores, la institucionalidad ambiental, tienen que contar con personal especializado capaz de fiscalizar en base a estos estándares, capaz de proponer tecnologías apropiadas y novedosas, amigables con nuestro medio ambiente. Por otro lado, se implementan mecanismos de mercado que parten de la cuantificación del impacto ambiental y el consiguiente pago de multas. En este mismo sentido se busca introducir los MDL que se basan en la posibilidad de intercambiar y comerciar los impactos ambientales: positivos si has logrado capturar carbono, negativos si has emitido más cantidad de carbono del permitido.

No se puede negar tampoco que muchas de estas medidas, en el contexto actual, son hasta necesarias; pero es vital también buscar propuestas que no sólo tomen en cuenta las consecuencias de las actividades productivas, sino que permitan ir erradicando las causas de la contaminación y el deterioro ambiental. Urge entender que aunque se realice un pago, o se ‘mitiguen’ los daños, no se logra eliminar el impacto ambiental negativo; el cual es irreversible y acumulativo, acrecentando progresivamente el deterioro ambiental a escala local y global.

A manera de conclusión y propuesta

Muchas de las propuestas que se elaboran como alternativas al extractivismo tienen la impronta desarrollista. Reconocer éste hecho es un paso importante para poder iniciar procesos, nunca únicos, dirigidos realmente a cambiar las bases en las que sustentamos nuestro bienestar. En tal sentido, reflexionar sobre los modelos de desarrollo existentes y los planteados como alternativas al extractivismo no es ni debe ser – sobretodo con los que buscan alternativas – un ejercicio destructivo ni desalentador, sino que esta reflexión sea parte fundante de propuestas y vías alternativas a los modelos actuales para lograr el bienestar individual y colectivo, que pasa al mismo tiempo por cuestiones materiales como de valores y aspiraciones.

Intentaré desarrollar algunos elementos de esas propuestas que creo importantes, esperando generen el debate y la reflexión necesarios para articularlas.

Parto de la necesidad de un cambio del enfoque ambiental en el que se basan muchas de las propuestas de desarrollo. No podemos seguir basándonos en una desfragmentación de la realidad en la cual naturaleza y sociedad son dos elementos distintos y generalmente enfrentados. Es necesario entender a la naturaleza y a las sociedades como partes de un mismo sistema; es decir, re-conceptualizar, re-significar eso a lo que llamamos medio ambiente. Y entender la radicalidad que implica reconocernos como parte y no como dominadores/as de la naturaleza.

Y en este mismo sentido integrador del pensamiento, estamos invitados a ir entendiendo las propuestas desde una complejidad mayor, que vaya más allá del positivismo/tecnocracia y los mecanismos de mercado, sin dejar de lado ni la economía ni la tecnología, que deben ser parte importante de nuevas propuestas.

Entonces un primer elemento radica en que las propuestas que desarrollemos deben integrar los procesos naturales, la cultura y la tecnología, desarrollando propuestas que además tengan repercusión en el ámbito local y global. Por ello es de vital importancia tomar en cuenta el concepto de territorio, no sólo desde su sentido físico, sino ir entendiéndolo además como un espacio en el que confluyen diversos tiempos, identidades culturales, potencialidades naturales y en el que tomarán corporalidad las propuestas alternativas que podamos desarrollar.

Otro elemento que me parece clave y que hoy es más una contradicción que una articulación es la relación que se establece entre lo ecológico y lo económico. En un libro recientemente publicado, De Echave indica:

“El uso definitivo del suelo no siempre se ajusta a los criterios técnicos de zonificación ecológica establecidos, es decir, los usos económicos del territorio no siempre coinciden con sus usos ecológicos.[4]

Tomar en cuenta la ecología en los modelos de desarrollo no debe llevarnos a promover la existencia de espacios en donde se limite la interacción de las sociedades con la naturaleza. Es necesaria esta interacción para un futuro sustentable, para establecer el bienestar general tomando en cuenta las necesidades sociales y de la naturaleza. Es necesaria la economía y la ecología en un mismo plano, no una suma de enfoque, una integración económica-ecológica y viceversa.

Finalmente, hay que pensar en ese otro mundo que queremos, el horizonte que aspiramos construir. También pensar en la realidad concreta, actual, en la que vivimos y las múltiples necesidades materiales e inmateriales que tenemos. Y pensar en el proceso necesario que conecte este presente con ese futuro. 

En una bella metáfora, los zapatistas refieren que al señalar la Luna hay quien se concentra en mirar el dedo que la indica; hay otros que miran la Luna sin voltear a ver el dedo; pero hay quien mira todo el camino marcado por el dedo hasta llegar a la Luna. Es ahí, en la visión del inicio, la trayectoria y el horizonte donde se puede tener el panorama completo que hace posible la visión. Sin el proceso no hay punto de llegada, sin la voluntad y la dignidad de origen no habrá proceso; lo importante no es la Luna sino ese proceso que nos permite acercarnos a ella cada vez más. [5]
Lo importante entonces no es el desarrollo como meta, sino el desarrollo como inicio, proceso y fin.

NOTAS:

1.  Un ejemplo de esto puede ser la explicación que se dio sobre la contaminación con plomo que sufren lxsniñxs en La Oroya, “…un ministro de Energía y Minas señaló que el plomo en la sangre de los niños de La Oroya se debía a su costumbre de chupar lápices de colores en la escuela.” http://servindi.org/actualidad/2832.
2.  ¿Es posible la nueva minería? http://www.noticiasser.pe/02/05/2013/dialogos-ambientales/%C2%BFes-posible-la-nueva-mineria.
3.  Más Allá de Conga. Jose De Echave y Alejandro Diez (2013).
4.  Ana Esther Ceceña. Derivas del Mundo donde quepan muchos mundos (2006).