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Una publicación de la asociación SER
Abogada, secretaria ejecutiva adjunta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos

Para salir de la corrupción y del asco que nos genera

Los audios difundidos por IDL Reporteros son brutales. El más nauseabundo, el del magistrado César Hinostroza Pariachi, negociando la impunidad del violador de una niña de 11 años, “¿cuántos años tiene? ¿once añitos? ¿y está desflorada? ¿y qué quieren, que le rebajen la pena o que le declaren inocente?", preguntó el inefable.

Las negociaciones de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) también son fétidas. La nausea está en el ambiente. Es urgente que se vayan de una vez todos los miembros del CNM, así como cada uno de los jueces y fiscales que han sido descubiertos negociando favores. ¿Pero cómo desearles un juicio justo y una sentencia ejemplar? ¿Quién los sentenciará? ¿Esos mismos que piden “10 mil verdes” o los códigos para el pasaporte de la FIFA? Sentimos que todo está podrido, que nuestro sistema de justicia: el Poder Judicial, El Ministerio Público y el CNM es un monstruo viscoso, enorme y hediondo con miles de cabezas (la de cada uno de estos personajes corruptos), que va devorando todo lo que encuentra, aplastándonos, embarrándonos con su miasma.

Las denuncias sobre lo que pasaba en el CNM venían desde el 2015, hoy por fin el gran destape llega. Hoy nos sentimos como el 14 de setiembre del 2000, cuando un video destapó los efluvios de la corrupción trabajada por la dupla Fujimori – Montesinos. Hoy la señora K pide reunirse con el juez negociador a la 1:00 pm, y ante la evidencia, en un gesto desesperado publica un tuit señalando que #NoExistióReunión, entonces ¿hubo negociación, pero no reunión señora K? El tuit repite el saludo con las manos con pintura negra junto a su padre.  La historia se repite, los actos fallidos también.

¿Hay salida? Nadie sabe.  En Guatemala para salir de una situación similar crearon la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) por medio de un acuerdo entre ese gobierno y las Naciones Unidas, como un órgano independiente para apoyar al Ministerio Público, a la Policía y a otras instituciones en la investigación de un número limitado de casos complejos y graves, así como para dar medidas para fortalecer el sistema. En México para el caso Ayotzinapa conformaron el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, con apoyo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Lo mismo que han hecho ahora en Nicaragua. Y en Honduras en acuerdo con la OEA crearon la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), para combatir la corrupción y la impunidad mediante el mejoramiento del sistema de justica.

¿Alguna fórmula parecida podría funcionar acá en Perú? Podría ser. Lo único cierto es que hay que reformar de raíz el sistema de justicia. Para eso no hay una fórmula mágica ni un camino constitucional ya trazado. Pero habrá que construirlo porque si no salimos de esta crisis terminaremos hundiéndonos en ella.

Y ahora más que nunca el Presidente de la República no se puede limitar a decir que le pedirá al Congreso que actúe ¿habla en serio?, ¿pedirle algo a este Congreso que no puede ni destituir a Yessenia Ponce con todos los documentos falsificados y las mentiras en su haber? Este Congreso y su aplastante mayoría fujimorista está en la misma situación que el Sistema de Justicia. Vizcarra tiene ahora el deber de plantear una ruta de salida, ahora sí quizás pueda darse la ansiada transición, y esta transición tiene que ser con enfoque de género. Pero para eso es necesario también que actúe, que se despercuda de personajes sinuosos a su costado y lidere el camino de salida. ¿Dará la talla?

Eso sí, las calles no van a esperar sentadas. Porque al igual que con la igualdad de género, que fue el clamor popular y desgarrado de dolor por todas las muertes y la violencia contra las mujeres, el que obligó al gobierno a decir que aplicará el enfoque de género en las políticas públicas; así también nos tocará salir a exigir que nuestro país no se pudra más. Si no salimos nosotrxs a las calles, los Hinostroza, los Aguila y los Gutiérrez P seguirán negociando nuestras vidas a cambio de un puñado de dólares. No dejemos que el monstruo viscoso nos aplaste más. Nos vemos hoy en las calles. Salgamos.