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Una publicación de la asociación SER

Para no olvidar

Este mes que termina, hemos celebrado una vez más en todo el mundo, el día de los derechos humanos: El 10 de diciembre es una fecha significativa que nos lleva a reflexionar sobre la situación de los derechos humanos en todo el mundo y en especial en nuestro país.  La Declaración Universal de los Derechos Humanos y sus valores, como la dignidad humana, la no discriminación, la igualdad, la equidad y la universalidad, se aplican a todos, en todos los lugares y en todo momento: "Son los fundamentos para la libertad, la justicia y la paz en el mundo".

Cuando hablamos de los derechos humanos, nos referimos a los derechos, civiles y políticos, económicos, sociales, culturales, así como al derecho al desarrollo, al medio ambiente sano, a la paz y al desarme. En estos últimos 20 años, hemos avanzado en el reconocimiento de ellos, en especial de los de las personas con discapacidad, de los migrantes y sus familiares, y de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans. También se ha dado pasos importantes hacia el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, especialmente en lo relativo a la no discriminación y a la consulta previa. Del mismo modo, se notan progresos en lo que respecta al derecho a la verdad, al goce de derechos de las víctimas de trata, los derechos de las personas de edad, el derecho al agua y al saneamiento.

A pesar de estos avances, no es posible olvidar las graves violaciones a los derechos humanos ocurridas en nuestro país en las décadas del 80 y 90 y, menos dejar que ellas queden impunes. Las víctimas tienen derecho a reclamar justicia y a obtener reparaciones.

Las instancias judiciales avanzan con lentitud, pero hay acciones que resaltar. Por ejemplo, luego de 27 años, la Sala Penal Nacional, encargada del juzgamiento de los casos de violaciones a los derechos humanos, emitió una sentencia condenatoria contra Florencio Abdón Eguia Dávalos, ex jefe de la base militar de Pampa Cangallo. Conocido con el seudónimo de Butler, el oficial recibió una pena de 15 años de privación de la libertad y la obligación de pagar una reparación civil de cien mil nuevos soles, por el secuestro y posterior desaparición forzada del profesor Javier Tineo de la Cruz. Este último fue detenido en su domicilio, por efectivos militares comandados por Buttler, en presencia de su esposa e hijos, el 1º de mayo de 1987. Luego fue trasladado a la base militar de Pampa Cangallo, y desde entonces está en calidad de desaparecido.