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Una publicación de la asociación SER

Pactos de mujeres y mujeres pactadas

Luego de una difícil campaña en la que se pusieron en juego los más duros calificativos para la alcaldesa y el acendrado machismo y sexismo de nuestra ciudad y  país, finalmente la alcaldesa fue ratificada en su cargo, aunque la mayoría de sus regidores y regidoras, al parecer, tendrán que dejar sus funciones por la voluntad de la ciudadanía que votó en este caso por el Sí a su revocatoria. Que si fue una jugada maestra del Partido Popular Cristiano o una ingenuidad de las fuerzas de izquierda que creyeron en la derecha, o que si el triunfo únicamente se debe a un brillante publicista como Favre, sin que la movilización de mucha juventud y líderes y lideresas de sectores populares que enfrentaron al otro lado importase mucho, como se intenta posicionar, son puntos que ya varios politólogos, así en masculino, están analizando extensivamente en los medios.

Sin embargo, hay un aspecto que ha sido poco analizado en esta campaña y es la actuación y la participación de las mujeres en ambas posiciones, las cuales reflejan grandes diferencias, pero que evidencian que no podemos plantearnos, como ilusionadamente lo hacemos, la sororidad, en la cual, según Marcela Lagarde, no  hay jerarquías, sino equivalencias entre las mujeres. Más bien, en este escenario de confrontación entre uno y otro sector, las mujeres no se han reconocido como interlocutoras, sino al contrario – más en un lado que en el otro cabe señalar –  han sido parte de lo que Cecilia Amorós señala como el “primer pacto de complicidad de los hombres”, es decir la exclusión de las mujeres. Es un pacto que está implícito e interiorizado en nuestras culturas, asumido y defendido incluso por las propias mujeres y que utiliza todos los recursos para mantener la  hegemonía masculina y el poder.

Este pacto masculino se encarna muy bien en el caso de la señora Patricia Juárez, quien fue la única que dio la cara en el debate, aportando en todo momento a la minimización de la obra de la alcaldesa Susana Villarán y avalando lo que desde el primer día en que ésta asumió su  puesto la prensa y los políticos perdedores se encargaron de colocar y que fue parte del toda la campaña. “Lady vaga”, “incapaz”  fueron los adjetivos descalificativos más recurrentes de los que fue objeto la alcaldesa. “Hay más de una razón, más de diez, más de 20 razones para que la señora Villarán sea revocada”, dijo la señora Juárez.(1) Es importante subrayar que cuando se trata de política, las mujeres están sometidas permanentemente a las descalificaciones, subvaloraciones y exigencias de eficiencia inmediata. Se les pide que demuestren en todo momento su capacidad, entrega y sacrificio, lo que expresa los prejuicios de género y deja fluir la misoginia que estuvo tan presente en esta campaña.  Un elemento adicional que debe señalarse es que esta calculada campaña contra la alcaldesa, iniciada, como ya se ha mencionado, desde el primer día de su gestión, tenía también la intencionalidad de romper la imagen que, como parte de los estereotipos de género, se tiene de las mujeres, como responsables, eficientes, cuidadosas y entregadas a su trabajo.

Unos de los tantos ejemplos fue una caricatura publicada en abril del 2012, en la que se la ve durmiendo con los pies sobre el escritorio, y que dice: “Haciendo un alto en sus recargadas labores y mostrando una militante solidaridad, doña Susana manifiesta apoyo a sus camaradas antimineros de Patria Roja”. Un letretito de Conga No Va acompaña al gráfico, que intenta matar dos pájaros de un tiro: la alcaldesa vaga que dormita en su oficina y los vagos comunistas opuestos al desarrollo. Frente a este tipo de caricaturización y puesta ya en marcha la maquinaria descalificadora, no iba a importar que la alcaldesa no tuviera descanso o que inaugure obras por miles, pues estás serían invisibilizadas por una prensa que es parte de ese pacto de género, y de clase debe decirse, aunque a veces parece que es políticamente incorrecto hablar de eso.

Por su parte, en la campaña, la vocera del Sí siguió poniendo el cuerpo, su voz y su pasión para defender la posición y la ambición de unos hombres que no se atrevían a hablar y a plantear transparentemente sus posiciones y sus deseos de volver a controlar la alcaldía de Lima, como es el caso del ex alcalde Castañeda Lossio. Fue confirmado al final de la campaña que el ex Alcalde estuvo siempre detrás de la revocatoria, al salir a la luz unos audios en donde se lo escucha conspirando para eliminar a su principal portavoz y promotor de la revocatoria, porque ya no le hacía falta y burlándose incluso de su propio hijo, regidor de la municipalidad.

Por otro lado, en las palabras del principal revocador visible de la campaña, Marco Tulio Gutiérrez, se reflejaron en síntesis el sexismo y la misoginia que había caracterizado a la oposición  a la alcaldesa. Este dijo sin tapujos y queriendo ser gracioso que “las damas siempre dicen que no y terminan diciendo que sí, ese es el encanto de las damas”, aludiendo la no aceptación de la alcaldesa de participar en el debate, dejando así entrever lo poco que consideraba la posición de las mujeres y remitiéndonos al  discurso repetido de los violadores de mujeres. Aunque pidió disculpas posteriormente, repitió la infeliz frase, provocando y extendiendo la indignación de mujeres, y de hombres también, quienes le manifestaron en todo momento que cuando una mujer dice No es No. Esta vez, incluso la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables dijo con indignación y firmeza que “la frase de Marco Tulio Gutiérrez es abyecta, infeliz y machista” (2) y la ministra de Justicia señaló que estas expresiones eran “grotescas y machistas”. Por su lado la señora Juarez pasó como por agua tibia la fatal expresión, pero sí reclamó con vehemencia, y quizás con razón, cuando el teniente alcalde colgó un video burlesco sobre su actuación en el debate, aludiendo ella  a los estereotipos de género en relación a lo esperado del comportamiento masculino en nuestras sociedades. “Lamento lo que ha hecho el teniente alcalde ayer al colgar en su Twitter un video que me agravia, un video que me insulta” dijo, agregando luego que “es realmente poco hombre, que es un cobarde, que se atreve a colgar un video de esa naturaleza”. (3) Aunque el regidor pidió disculpas por su desatino, queda rondando la expresión de poco hombre en una sociedad en la que lo femenino o feminizado tiene menos valor, pues si es poco hombre, ¿se acercaría a ser mujer? ¿Se esperaría de ellas este comportamiento, como parte de la rivalidad entre mujeres? Aquí cabe mencionar también como en la campaña por el Sí se activó además la homofobia para invalidar la gestión de la alcaldesa y asustar a una sociedad pacata y conservadora. Un ejemplo de ello es un afiche caricaturesco publicado en un muro pro revocatoria en Facebook, al que le colocaron el logo de la municipalidad y dice: “Escuela de homosexuales Susana Villarán. Participa de este curso intensivo de verano”. (4)

Hay por otro parte un aspecto positivo que se ha levantado durante la campaña y es que también se han visibilizado mujeres que aguerridamente han hecho frente a los embates de los revocadores, como Anel Townsend, Marisa Glave y tantas otras de distintas tendencias, abriendo espacios para pensar en las posibilidades de un nuevo pacto de género que enfrente la confrontación entre las mujeres, que es uno de los soportes de la cultura patriarcal, y para derribar, como dice Marcela Lagarde, los “mecanismos políticos que provienen de la excluyente fragmentación social que nos envuelve, y también de normas de género para mantener la supremacía masculina sobre el conjunto de las mujeres distanciadas entre nosotras” y  establecer la sororidad, que la misma autora define como “un pacto político entre pares”, “una dimensión ética, política y práctica del feminismo contemporáneo”.  Se trata, dice, de una “alianza existencial y política, cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con otras mujeres, para contribuir con acciones específicas a la eliminación social de todas las formas de opresión y al apoyo mutuo para lograr el poderío genérico de todas y al empoderamiento vital de cada mujer”. (5)   Apostemos a este nuevo pacto de género, creando nuevos vínculos entre mujeres que nos lleven a la búsqueda real de una nueva sociedad en donde la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres no siga siendo una utopía y donde las mujeres no sigamos siendo descalificadas y desvalorizadas por otras en su afán de defender la hegemonía masculina en la política, en lo público, en la casa.

Notas:

(1) "Patricia Juárez: ‘Hay más de una razón, más de 10, más de 20, para revocarla’ El Comercio, 13 de marzo del 2013. http://elcomercio.pe/actualidad/1549401/noticia-patricia-juarez-hay-mas-razon-mas-10-mas-20-revocarla
(2) Ministra Jara: ‘La frase de Marco Tulio Gutiérrez es abyecta, infeliz y machista’. La Mula, 6 de marzo del 2013. http://lamula.pe/2013/03/06/ministra-ana-jara-marco-tulio-gutierrez-revocatoria-mujeres-politica-socieda/jorgepaucar
(3) http://www.youtube.com/watch?v=XVMGe0tluoo
(4) https://www.facebook.com/photo.php?fbid=540522569325391&set=pb.211711658873152.-2207520000.1363809629&type=3&theater
(5) Lagarde Marcela, “Pacto entre mujeres sororidad”, Ponencia, CELEM, octubre de 2006. http://www.celem.org/pdfs/PONENCIA%20MARCELA%20LAGARDE.pdf