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Una publicación de la asociación SER
Antropóloga, docente de la UNMSM

Nuestra precaria democracia

Cada uno de nosotros, peruanos y peruanas, interesados en el destino de nuestro país, esperamos de los debates presidenciales, la confrontación de ideas, propuestas y planes. Sin embargo, más que un debate de ideas tuvimos una radiografía de nuestra democracia, de lo que es hoy en día la política y de lo que se esconde detrás de ella entre los distintos sectores que la representan.

El primer debate, que se realizó en Piura, nos mostró a un Pedro Pablo Kuczynski (PPK) dispuesto a debatir sobre propuestas concretas y temas que conoce, al igual que sus asesores. Así en el bloque Descentralización y Ordenamiento Territorial reconoció que “la descentralización era un experimento que valía la pena”, y que “la corrupción era el cáncer que está agobiando al Perú”. Allí PPK se refirió a la falta de riego en las zonas altas de Piura, “lo que falta es agua” señaló, también habló del alto porcentaje de pobreza 60% y de los 8’000,000 millones de pobres. Se refirió recurrentemente al tema del agua, la necesidad de preservar la lluvia, proteger los glaciares y represar los ríos. En cuanto a Recursos Naturales y Conflictos sociales habló de mejorar el mecanismo de la Consulta Previa, así como el adelanto social en zonas de explotación minera. Todo ello hasta que mencionó el tema de la corrupción, que impedía las inversiones en las regiones e incluso citó el libro del historiador Alfonso Quiroz que dedica varias páginas al período de gobierno de Alberto Fujimori.

Keiko Fujimori por su parte, en el tema de Descentralización y Ordenamiento Territorial, se concentró en que aumentaría el IGV por FONCOMUN. Sostuvo, al principio, la necesidad de un turismo receptivo; luego planteó que se deben prohibir los transgénicos y promover semillas mejoradas. También mencionó que la calidad del agua debía ser igual en las provincias que en la capital. En el bloque Recursos Naturales y Conflictos sociales, señaló que Ollanta Humala había perdido liderazgo en la prevención de conflictos y que aplicaría, en ciertos casos, la Consulta Previa, acusando a su vez a PPK de haber negociado el contrato del gas. Luego explicó que su gobierno  impulsaría el diálogo y el respeto al medioambiente. Estas dos últimas ideas fueron las más polémicas del debate, especialmente cuando se atribuyó para su bancada, el haber aprobado la Ley de Consulta, lo cual no sucedió. Más bien su bancada es la responsable de la aprobación de un conjunto de reformas que atentan contra la gestión de recursos y los derechos sobre el territorio, los llamados “paquetazos ambientales”.

Un lobista, una corrupta

En el segundo debate podemos resumir el intercambio de ideas como uno de acusaciones y diatribas efectistas. Por cada idea que se intercambiaba se deslizaban dos o tres acusaciones, insultos o diatribas para generar adhesión o distancia del auditorio. Mientras unos señalan que los golpes estaban bien dados, otros reaccionamos con estupor ¿esta es la forma de hacer política de nuestros candidatos a la presidencia del país?

Nuevamente empezaron a desfilar las propuestas, pero esta vez con más énfasis en las acusaciones y diatribas. Keiko Fujimori enfatizó que se necesita un cambio hacia políticas inclusivas, de un gobernante que conozca los problemas del Perú, en lugar de “los gobernantes de escritorio”. A lo que Pedro Pablo Kuczynski respondió “yo no soy un gobernante de escritorio”.  En cuanto al tema de Desarrollo Sostenible y Gestión Ambiental los énfasis se pueden resumir en el caso de PPK en la propuesta de diversificación productiva, turismo y otras actividades complementarias y la industrialización, para el país. Keiko Fujimori sostuvo que se debe promover la pequeña y mediana empresa dándoles crédito para que se sostengan. A su vez, intercambiaron acusaciones, a PPK de favorecer los grandes intereses de las transnacionales y, a Keiko Fujimori de estar ligada ella, sus asesores y congresistas electos, a la corrupción, el narcotráfico y lavado de activos

¿Cómo es nuestra política?

Dialogando con distintas personas, colegas, estudiantes y amigos, he intentado responder qué está pasando con la política, cómo funciona. La respuesta no es sencilla, existen muchas maneras de hacer política. En la práctica política actual se ve con normalidad a los intermediarios y operadores de propuestas, agentes de votos, que responden a las dádivas de las cadenas de favores a cambio de beneficios particulares en todo el país. Mientras que Kusczynski habla de su experiencia, Keiko Fujimori lee y repite las líneas escritas por sus asesores. Ella no está involucrada con los problemas, no entiende lo que dice su pauta, le hacen la tarea.

Alguien recoge en campo el tema, operativiza, y prepara el escenario para que ella llegue y reparta los tápers con el billete de veinte soles, o haga proselitismo basándose en el recuerdo de que su papá llevó el colegio, la carretera, o el puesto de trabajo. En estos días también ha sido necesario salir a las calles y comunicar nuestro rechazo a la candidata Fujimori. Sin embargo, mientras que en las plazas y avenidas de los sectores populares, se instalan tiendas de campaña de Keiko Fujimori y la gente defiende con pasión sus propuestas, PPK no tiene bases, el movimiento Keiko No Va hace más propaganda para votar contra el fujimorismo que los partidarios de PPK por sus propuestas.

La pregunta es cómo aterrizamos la política para que no sea sólo de los políticos. La aceptación del táper a cambio de un verdadero ejercicio de ciudadanía es el resultado de una democracia precaria. Quizás lo urgente es tener líderes con gestos democráticos. La educación, el diálogo, la tolerancia, el respeto, son valores que deberían ser parte de las reglas de convivencia que incluya la formación política de todo ciudadano, pero no lo son, por lo que se tolera el autoritarismo, la imposición y “la mano dura”. Es el momento de reconocer que necesitamos aterrizar la política con las personas, con las organizaciones, con los pueblos, con la ciudadanía, recogiendo sus problemas y demandas, dialogando y escuchando, con compromisos reales, que no escondan pasados y asesores oscuros y que sean determinantes para el futuro de nuestro país.