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Una publicación de la asociación SER

¿No será a propósito?

Hace algún tiempo, analizaba en un ensayo, lo perversa que resultaba la gestión pública que no incluía, para su organización y función, la diversidad del país; expresada en su geografía y sus culturas. Ponía como perlas del mismo collar, a la Ley de Municipalidades, que la tiene que observar tanto el Municipio de Lima, elegido por millones de votantes, como cualquier municipio del interior del país con sólo cientos de electores. Otro caso es el del sistema educativo nacional que es el mismo para todo el país.

El calificativo de perverso se aplica cuando se hace daño intencionalmente pero significa también lo “que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas”. Ha pasado el tiempo y al mantenerse la situación en las sucesivas gestiones de gobierno, podemos sospechar de una actitud perversa con todas las de Ley.

Es el caso concreto del manejo que hace el Estado de los fondos asignados a los gobiernos locales y regionales, se los acusa de falta de capacidad técnica para ejecutar presupuestos; hasta han establecido un record como indicador de eficiencia; sin embargo, para solicitar esos fondos, los gobiernos subnacionales tienen que seguir procedimientos engorrosos, burocráticos, con montones de candados procesales. Escuché a una ex funcionaria del MEF decir, en una entrevista en TV, que todo el andamiaje de procedimientos estaba hecho para un país pobre que tenía que cuidar el centavo, que eso tiene que cambiar ahora que el país cuenta con más recursos porque el resultado es que la “plata duerme en los bancos”. ¿No será a propósito?