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Una publicación de la asociación SER

“Mucho ruido por nada”: Elecciones en Lima y la urgente agenda verde

Foto: IUS360

El frente ambiental es clave para hacer de Lima una ciudad más habitable. La calidad del aire que respiramos nos ubica como una de las ciudades más contaminadas de América Latina, situación que se agudiza en Lima Norte. La capital alberga 184 puntos críticos de acumulación de basura, siendo Villa María del Triunfo y Villa El Salvador los distritos más afectados. El crecimiento desordenado y la ausencia de una planificación urbana y ambiental que incorpore escenarios climáticos[1] y de estrés hídrico[2] refuerzan su vulnerabilidad frente al cambio climático

El escenario es desolador, pero no todo está perdido. La ciudadanía en Lima muestra signos de preocupación por los problemas ambientales. Dentro de los cinco problemas que los habitantes identifican como los más importantes, encontramos a la “limpieza pública/acumulación de basura” (27.1%) y a la “contaminación ambiental” (23.3%)[3]. En los últimos años, incrementa el número de colectivos vecinales que defienden áreas verdes, árboles y ecosistemas frágiles como las lomas costeras frente a intentos de privatizarlos o transformar su uso. Esta defensa articula lo ambiental en las luchas por espacios públicos y de recreación para todos.

Por sus competencias en planificación territorial y conservación ambiental, las municipalidades deben ser actores clave para enfrentar los desafíos ambientales[4].  ¿Qué proponen los candidatos a la alcaldía de Lima Metropolitana ubicados en los cinco primeros lugares según la última encuesta de Ipsos?. Revisamos los planes de gobierno de Renzo Reggiardo, Castañeda Pardo, Humberto Lay, Ricardo Belmont y Daniel Urresti. ¿Qué encontramos?

De los cinco planes de gobierno, solo el de Reggiardo menciona políticas de adaptación al cambio climático pero no especifica ninguna. También propone la aprobación de una ordenanza sobre cambio climático cuando esta ya existe[5], siendo el gran reto mejorarla e implementarla.

Solo tres planes relacionan explícitamente la contaminación del aire a las emisiones procedentes del transporte. Dos proponen la eliminación de unidades a partir de 10 años (Urresti) e incluso 5 años (Lay) de antigüedad aunque sin incluir el diagnóstico del Programa Chatarreo[6] cuya promoción y cobertura bajo la actual gestión resulta insuficiente para reducir emisiones. Las dos menciones a la introducción de unidades de transporte eléctricas (buses) o con tecnología Euro VI no se enmarcan en una propuesta de Reforma Integral del Transporte.

En cuanto al problema de acumulación de basura, solo uno de los planes propone medidas para segregar y valorizar residuos sólidos antes de su disposición final (Lay).  Ningún candidato tiene propuestas para recuperar ni ejecutar planes de cierre de los botaderos que degradan Lima y afectan la salud de sus habitantes. Tampoco encontramos iniciativas de habilitación urbana para proyectar la construcción de nuevos rellenos sanitarios.

Ni las propuestas para ampliar las áreas verdes ni los programas de arborización propuestos se enmarcan en una política de reactivación del espacio público. Sigue primando una mirada a las áreas verdes como elementos “paisajísticos” sin valorar su potencial como espacios de encuentro ciudadano. Solo un plan (Castañeda Pardo) menciona a las lomas aunque sin ninguna propuesta concreta para proteger estos ecosistemas frágiles, integrarlos a la estructura ecológica de la ciudad y/o apoyar la promoción de actividades ecoturísticas. Finalmente, solo un plan (Lay) incluye alguna propuesta de recuperación del Río Rímac como lugar de recreación, al retomar el proyecto “Río Verde” que Castañeda Lossio “canjeó” por el by-pass de 28 de julio.

Si bien hay una creciente preocupación y defensa vecinal en temas asociados al medio ambiente en Lima, constatamos la poca atención al problema desde el municipio metropolitano y desde los candidatos con más probabilidad de acceder a la alcaldía. Evidenciamos un desconocimiento de sus competencias en temas ambientales y muy pocas propuestas concretas, reduciendo, salvo mencionadas excepciones, lo ambiental a sembrar árboles, embellecer parques y “concientizar” a los ciudadanos para que reciclen. Urge trabajar la agenda verde desde un enfoque territorial, que reconcilie la ciudad y los ecosistemas y garantice nuestro derecho a vivir en un ambiente sano.

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Esta semana la columna de Comadres cuenta con la colaboración especial de Tania Ramírez. Plataforma Comadres es un espacio que busca posicionar el trabajo de mujeres jóvenes en el análisis de la política nacional e internacional.

 

[1] Un escenario climático es una “herramienta que nos permite conocer de qué manera podría cambiar el clima en determinada zona y cómo eso nos va a afectar” (MINAM 2013).
[2] “Estrés hídrico” según el PNUMA es “la situación caracterizada por una demanda mayor de agua, que la cantidad disponible durante un periodo determinado; también se genera estrés hídrico cuando el uso del agua se ve restringido por su baja calidad”.
[3] Lima Cómo Vamos 2017
[4] Según la Ley Orgánica de Municipalidades, 27972. TITULO XIII. La Municipalidad Metropolitana.
[5] Estrategia de Adaptación y Acciones de Mitigación de la Provincia de Lima al Cambio Climático (Ordenanza Nº 1836).
[6] El Programa de Chatarreo de ProTransporte es un programa que brinda incentivos económicos a los propietarios de unidades de transporte con más de 20 años de antigüedad.