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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

Miseria de la salud mental en el Perú

El 10 de octubre se celebró, a nivel mundial, el Día de la Salud Mental, en medio del serio problema que enfrentan los intentos de reforma de la salud y las reivindicaciones de distintos actores del sector en nuestro país. DEVIDA, en este día, se jacta de la presencia de 190 módulos de Salud Mental que atienden en centros de salud de red primaria. Asimismo, de la existencia de 31 centros de escucha en municipios del país. Sin embargo, hemos tenido noticias sobre los severos recortes que tiene el pliego de DEVIDA sobre una serie de experiencias comunitarias.

El Perú cuenta con Lineamientos de Acción y un Plan Nacional de Salud Mental (2006). La Ley de Salud Mental duerme el sueño de los justos en el Congreso de la República. Pero la verdad es que hay poca voluntad política y eso lo demuestra el nivel de Dirección que se le da a la salud mental.

No escapa a la memoria que en el 2012 ocurrió la muerte de 46 internos y los constantes problemas que ocurren: escapes, riñas, quejas. En la última etapa del gobierno de García –tan acostumbrado a entregar todo en manos privadas- se promulgó la Ley 29765 que regula el funcionamiento de las comunidades terapéuticas. Meses después apareció la R.M.368-2012-SA que ordena la publicación de su Reglamento para que la comunidad opine, el mismo del que no tenemos noticias sobre su lanzamiento y resultados. Recientemente, en Chimbote, escaparon internos y fueron tratados como reclusos.

La realidad es que la salud mental es un convidado de piedra en una  mesa estatal donde la salud ocupa el 8.6% del presupuesto nacional (2012), y la salud mental el 3% (aproximadamente) del presupuesto del MINSA [1] , principalmente para cubrir los gastos de los 3 principales hospitales psiquiátricos [2] . De acuerdo a este ministerio, en el Perú existen, en general, 8,955 centros hospitalarios (hospitales, centros y puestos), con un total de 45,922 camas. De ellos, 21 hospitales ofrecen servicios de salud mental con 1067 camas disponibles. Mientras que en el primer nivel de atención (puestos) se basa en Guías de Práctica Clínica, la de abuso de drogas fue publicada por R.M 750-2008-SA, para un total de 19,886 personas con necesidad de atención por problemas de salud mental. En mayo del 2012, la Directora de Salud Mental, Gloria Cueva, decía que existían 300 centros terapéuticos en el país, de los cuales solo 47 eran formales, lo que acredita que el principal problema es el de la informalidad en el que subsiste gran parte de la oferta para el caso de abuso de drogas.

Una de las pocas instituciones es la Defensoría del Pueblo que ha evacuado dos informes defensoriales, el 102 y el 140, relacionados a la pésima situación de la salud mental, así como la enorme brecha que habría por satisfacer. En el primero de ellos se señala, literalmente, que “la oferta de servicios del MINSA resulta inadecuada para cubrir la demanda de atención en salud mental a nivel nacional. Tampoco permite garantizar los derechos de las personas con enfermedades mentales a recibir la atención sanitaria y social que corresponde a sus necesidades de salud y a ser tratados en un ambiente lo menos restrictivo posible y, en la medida de lo posible, en la comunidad en la que viven”. El informe defensorial 140, por otro lado, hace alusión a la falta de regulación en el ordenamiento jurídico para el internamiento voluntario e involuntario de las personas con trastornos mentales que la Ley General de Salud no ha previsto. En tal sentido, esas omisiones “constituyen una ausencia de las garantías necesarias para el respeto del derecho a la libertad de las personas con problemas de salud mental internadas en los establecimientos de salud, y un marco propicio para la vulneración de este derecho en las personas con trastornos mentales”. Ya el 2005, el Relator Especial había hecho su Informe Perú.

Viene a la mente el debate sobre el tema de las Cortes de Drogas que pretenden presentarse como una solución al actual letargo judicial y el  hacinamiento carcelario. Hemos dicho que de nada sirve esto, si no viene acompañado de la existencia de un verdadero sistema de atención integral de la salud mental.

En conclusión, el día de la Salud Mental debería ser tomado en cuenta para repensar las actuales políticas en la materia. Existen muchas deficiencias y vacíos legales en nuestro actual ordenamiento jurídico que no permiten regular los aspectos relativos a la salud mental y que, además, terminan lesionando los Derechos Humanos de las personas que, en teoría, tratamos de ayudar.
 

NOTAS.

1.  http://www.minsa.gob.pe/dgsp/archivo/salud_mental_documentos/09_saludmental_minsa2008.pdf

2. Larco Herrera, Hermilio Valdizan y Honorio Delgado.