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Una publicación de la asociación SER

Los niños crucificados de nuestro tiempo

Es necesario bajar a los niños y adolescentes crucificados de nuestro tiempo. Es el deseo que me inspiró un dibujo que llamó tremendamente mi atención. El cuadro, hecho posiblemente por un buen artista, presentaba a seis niños/as crucificados en las espaldas de otros seis personajes fácilmente identificables por la ropa o el uniforme que llevaban. Este dibujo me llegó por Internet y, curiosamente (interesadamente), fue borrado muy rápido por manos misteriosas.

Primer crucificador: El primer cuadro representa a los sacerdotes y religiosos que han abusado de ellos, es decir, los pederastas, que ahora felizmente están siendo denunciados y procesados como se debió hacer en su momento. Era pues una persona de sotana con birretes rojos (también en referencia,  posiblemente, a obispos y otras dignidades eclesiásticas).

Segundo crucificador: El siguiente personaje llevaba una bata verde claro,uniforme típico de los médicos. Así, denunciaba el tráfico mundial de órganos que afecta sobre todo a los niños y niñas de los estamentos más pobres de nuestra sociedad. Hace tiempo se denunciaba en Brasil que alrededor de cinco mil niños, que viven en las calles, eran ‘cazados’ literalmente al año y muchos de ellos eran para extraer sus órganos y venderlos al mejor postor.

Tercer crucificador: Era un uniformado como los soldados de las distintas guerras que matan a los niños y niñas de las familias que padecen estos enfrentamientos (Siria, Irak, Israel y otros lugares en guerra) o que son incorporados en los conflictos de manera absurda e ilegal. Pensemos en algunos países como Colombia o África, entre otros semejantes.  En zonas como el Vraem, Sendero sigue haciéndolo hasta la actualidad.

Cuarto crucificador: Representaba a los fabricantes y comerciantes de armas ‘legales’ e ilegales y que por permitir el uso de ellas están provocando tantas muertes en centros educativos o lugares de estudio, sobre todo en los EEUU de Norteamérica. Sullana, por ser provincia de frontera, tiene este problema de manera notoria. Cada vez con mayor frecuencia los delitos usando armas de fuego son cometidos por personas jóvenes de ambos sexos.

Quinto crucificador: Representa a las personas y organizaciones que captan y explotan sexualmente a niñas y niños o los utilizan en la pornografía. Un delito de grandes dimensiones y que tiene sus ramificaciones en muchas ciudades del país y el extranjero.La trata de personas está hoy camino de una mayor visibilidad y sanción.

Sexto crucificador: El sexto era un personaje que lleva en sus espaldas un niño/a crucificado. Estas son las grandes empresas de comida chatarra (Mc Donals y otras)que produce obesidad y otras enfermedades en nuestros niñas y niños. En el Perú se ha empezado a normar al respecto, en especial lo referido al comercio ambulatorio de comida tan común en nuestras ciudades y barrios.

El cuadro es realmente impactante por la claridad del mensaje. Los crucificados pueden ser nuestros hijos o los de nuestros vecinos, niños de cualquier parte del mundo. Son las víctimas de agresores o perpetradores, también claramente identificados con una tipología social especifica. Uno después de mirar este cuadro cruel debe preguntarse: ¿Porqué suceden estas cosas?¿Qué intereses están detrás de estos abusadores? ¿Porqué permitimos que se haga esto, qué podemos hacer para detener esta barbarie?

Si tenemos un mínimo de sentido de humanidad, lo primero que debemos hacer es estar alertas para proteger a nuestros hijos, hablarles claramente de los peligros que corren al acercarnos a estas realidades, no dejarlos salir sin saber claramente donde y con qué personas se relacionan en las casas a las que van. Mirar si son adolescentes, qué tipo de páginas de Internet visitan, si son invitadas a fiestas de cualquier tipo, saber de dónde son y quiénes las organizan,etc. La confianza es algo que debemos cuidar mucho para dársela a quien se la merece. No ser tan confiados con parientes, miembros del clero, maestros, menos aun con personas que recién conocemos o que se presentan ‘demasiado buenas’ y desinteresadas. Los lobos siempre se disfrazan de corderos o, como dice el refrán, “Dios me libre del agua mansa que de la brava me libro yo”.

Pensando en nuestra ciudad y nuestra región, donde la mayoría somos cristianos y/o católicos, tenemos que tener cuidado con el tipo de sacerdotes, religiosos, pastores,etc. con los que nuestros hijos entran en contacto. Las malas experiencias, sobre todo en Europa y los países de habla inglesa, nos ponen en alerta sobre estos malos religiosos que hacen tanto daño a la fe de nuestro pueblo. Son realmente un escándalo moral y penal. No debemos dejar que sucedan cosas sucias y si las conocemos tenemos la obligación moral y humana de denunciarlas sin ningún miedo, ya que nos ampara Dios mismo y el derecho.

El otro campo, por desgracia muy recurrente en Piura y Sullana, es la captación de niños y adolescentes para explotarlos sexualmente o para usarlos en programas de pornografía. Las cabinas de acceso libre, y que muchas de ellas no tienen ningún permiso municipal para funcionar, son los lugares preferidos por estos sinvergüenzas que están a la caza de sus presas. Si tenemos Internet en nuestras casas, lo debemos tener en lugares donde podamos ver con facilidad a qué paginas entran nuestros hijos e hijas. Otra manera de estar cerca de ellos es conectarnos a sus redes sociales para ver quiénes son sus amigos y amigas, cómo hablan y de que temas se ocupan. Procurar que nuestros hijos se sientan bien en su casa, que tengan confianza para hablar y opinar sobre lo que sienten, les gusta o molesta.

En Piura y Sullana hay problemas serios de niños con obesidad, es uno de los departamentos con más niños obesos. Las causas son varias y debemos recordarlas: malos hábitos de consumo alimenticio provocados por las mismas ‘madres modernas’  en muchos casos; falta de ejercicio físico, ya que no juegan de manera activa; demasiadas horas frente al televisor y en Internet; problemas psicológicos relacionados con la ansiedad y autoestima,etc. Escuché una frase relacionada con el tema que me impresionó y que decía: “Estos niños comen para morir”. Era respecto a la cantidad y calidad de alimentos que consumen estos niños y que van camino a la muerte por las enfermedades que se derivan de la obesidad. Esto es: problemas cardiacos, artritis, diabetes, gota, alcoholismo, etc.

Y para terminar, como dice el poema de Hernan Perez Etchepare, podemos orar y tomar posición:
“¿Qué te pasa Jesús mío?
¿Qué  tienes que no paras de sangrar?
En tantos pobres, excluidos y oprimidos, (yo diría en estos niños)
Que sólo nos queda hacer lo mismo que  hiciste:
Seguir amando hasta el final”.