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Una publicación de la asociación SER
Ingeniero, experto en agua y saneamiento, Coordinador del Programa de Agua y Saneamiento de la Asociación SER, miembro del Consejo Directivo de IPROGA y miembro de la Red Agua Segura

Los caminos de la Asociación SER

*Discurso pronunciado al inicio del Seminario “Adónde va el Perú rural”, realizado el pasado jueves 29 de octubre, con motivo del 35 aniversario institucional.

En 1980, un grupo de agentes pastorales fundaron SER, como una institución dedicada a la educación y promoción de los sectores campesinos del país. Este grupo estuvo encabezado por el ingeniero agrónomo Edmundo León, que en esos años era el responsable del Departamento Campesino de la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS). Entre los fundadores se encontraban también los sacerdotes Pedro Vásquez, José Luis Gonzáles y Andrés Besinet, así como el abogado Laureano del Castillo, hoy director de Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES). Al inicio, el equipo estuvo conformado por la antropóloga Roxana García-Bedoya y las religiosas María Gabriela y Cecilia, quienes trabajaban en nuestra primera oficina, en un garaje ubicado en el Campo de Marte de Lima.

Desde aquellos años, el país y el mundo han cambiado significativamente, y nosotros también. Se han modernizado las comunicaciones y la tecnología informática, el acceso vial, la dinámica económica y política. Pero lo que no ha cambiado en nosotros es el espíritu de los fundadores, que buscaban acompañar a la población rural en su esfuerzo por lograr mejores condiciones de vida y un ejercicio pleno de sus derechos.

En 1980, el Perú, que había vivido una radical transformación como producto de la reforma agraria, volvía a elegir democráticamente a sus autoridades. Y en el campo, miles de analfabetos, sobre todo mujeres, acudían por primera vez a las urnas. Lamentablemente, en simultáneo, se daba inicio a la violencia de Sendero Luminoso y a uno de los períodos más trágicos de nuestra historia.

SER vivió estos procesos de manera intensa y lo hizo acompañando y asesorando a los gremios campesinos, como la CCP y la CNA, a las comunidades y a las rondas campesinas. Asimismo, publicamos la revista ANDENES, que servía como medio de información, animación cultural y expresión de los campesinos con los que trabajábamos. Luego, el quehacer se amplió a campos como la salud, la asistencia técnico-productiva y el desarrollo integral, en respuesta a las nuevas demandas de nuestros aliados.

En los años 90,como producto de la crisis democrática y la emergencia del autoritarismo fujimorista,iniciamos una nueva experiencia. Fue la realización de campañas de educación electoral y ciudadana la que luego abrió el camino para la realización de un trabajo conjunto con organizaciones sociales y gobiernos locales en la planificación del desarrollo concertado. Esta labor nos llevó a abrir nuestra primera oficina regional, en 1997, en Ayacucho, zona tan golpeada por la violencia. En buena medida, fue también en respuesta a la demanda de líderes y lideresas que reclamaron mayor presencia de la institución en el lugar.

En esta etapa también se iniciaron un conjunto de proyectos que marcaron el relanzamiento de la institución. Así, desde 1996, hemos intervenido con acciones que han permitido afirmar a SER como un referente local especializado en promover el ejercicio de una gestión pública eficiente, democrática y transparente de los órganos de gobierno local, así como en mejorar el ejercicio de los derechos ciudadanos y la participación de la ciudadanía en el espacio público.

Asimismo, continuamos con nuestro silencioso aporte en el campo de la provisión de sistemas de agua y saneamiento en poblaciones rurales y peri-urbanas, para contribuir a mejorar la calidad de vida de cientos de familias, actividad que ahora realizamos de manera conjunta con las municipalidades.

Iniciando el nuevo milenio,y como producto de la transición democrática, nos comprometimos con el proceso de descentralización, en alianza con diversos actores políticos y sociales, así como con el proceso de recuperación de la memoria de los años de la violencia, ya que no era posible mirar hacia el futuro sin procesar nuestro pasado reciente. Apoyamos ambos procesos porque consideramos que eran fundamentales para el cumplimiento de nuestra misión de contribuir a la construcción de un Estado democrático.

Esto nos llevó a abrir nuevas oficinas regionales, primero en Cajamarca, en el año 2001 -renovando así nuestro viejo vínculo con las rondas campesinas de dicha región-, y el año 2004 abrimos la oficina regional en Puno, en el contexto de la grave crisis de gobernabilidad local que afectó a la provincia del Collao, y que llevó a la trágica muerte del alcalde Cirilo Robles Callomamani.

En estos últimos diez años, la agenda de SER se ha diversificado. De trabajar los temas de participación ciudadana, con énfasis en la gestión local, pasamos a abordar temas de Derechos Humanos,   conflictos vinculados a la gran inversión privada (minería, megaproyectos, sistemas de justicia), generación de políticas públicas regionales (ordenamiento territorial, agenda ambiental, demarcación territorial), gobernanza ambiental, agua potable y saneamiento como derecho para las poblaciones rurales; además de expresar nuestra opinión sobre la coyuntura política nacional y regional, a través de la prensa escrita -con las revistas Cabildo Abierto, en Puno; Retablo, en Ayacucho, y Voces, en Cajamarca- y digital, vía el portal electrónico NoticiasSER, que ha servido para que las voces de líderes y autoridades de cada la región resuenen en todo el país.

En este momento de celebración, quiero recordar a dos personas que ya no están con nosotros: A Edmundo León, que para muchos de nosotros fue un maestro en la opción de luchar por las personas excluidas, principalmente de las poblaciones rurales. Asimismo, quiero recordar a Marcos Snyder, un gran amigo, que fue responsable del área de Salud y realizó un incansable trabajo, formando una amplia red de promotores de salud en el norte andino.

También quiero hacer un reconocimiento especial a la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS), ya que ahí comenzó nuestra labor, y con ellos organizamos los primeros eventos y asesoramos a los equipos pastorales rurales de la Iglesia.

Son muchas las instituciones y organizaciones con las que hemos compartido el camino y sería imposible mencionarlas a todas. Pero a todas, sin excepción, queremos darles nuestro agradecimiento por habernos acompañado en los buenos y malos tiempos. También a las autoridades, líderes y lideresas de cada región, con quienes hemos compartido este camino.

De igual manera, agradecemos a las agencias de cooperación. Todas ellas, con grandes o pequeños aportes, nos han permitido trabajar con mucha libertad, respetando nuestra autonomía y confiando en nuestra capacidad de gestión.

Del mismo modo, un reconocimiento a nuestros directores: Edmundo León, Laureano del Castillo, Roxana García-Bedoya, Fernando Romero y Javier Torres, que en diferentes momentos supieron conducir con acierto la institución. Y también a quienes formaron y forman parte de los equipos de trabajo de SER. Ellos y ellas entregaron lo mejor de sí, su entusiasmo, su compromiso, su juventud, su tenacidad, su profesionalismo, y lo hicieron muchas veces en contextos muy difíciles. Pero lo hicieron convencidos y convencidas de que el esfuerzo realizado podía contribuir a una vida digna de las poblaciones del campo.

El camino ha sido largo y creemos que ha valido la pena, ya que a pesar de que hay muchos conflictos y problemas no resueltos, las transformaciones producidas en estos 35 años, en la sociedad rural peruana, han permitido que los campesinos y campesinas sean cada vez más ciudadanos y ciudadanas.

En SER creemos que hemos contribuido a ello y ratificamos nuestro compromiso de seguir trabajando muchos años más. Esperamos celebrar nuevos aniversarios con ustedes y con las nuevas generaciones a las que les iremos cediendo el paso.