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Una publicación de la asociación SER

La tuberculosis: un grave problema para el Perú

La situación de crisis política constante en la que vivimos está teniendo un costo social inmenso que no debemos ignorar. La pelea por el poder desatada por Fuerza Popular y sus aliados, concentra desde hace meses la atención de la opinión pública, haciendo que se deje de lado temas importantes para el país.

El 27 de septiembre pasado, con el Presidente Vizcarra recién llegado de la Asamblea General de Naciones Unidas donde participó en la primera reunión de alto nivel organizada por Naciones Unidas sobre la lucha contra la Tuberculosis (TB), solo fue interrogado sobre la “cuestión de confianza” por la prensa. El presidente, que se encontraba un una zona del Rímac colindante con San Juan de Lurigancho, es decir, una de las zonas del  Perú con las tasas más altas de Tuberculosis,  mencionó brevemente la reunión pero a los periodistas no les interesó el tema.

La reunión ha sido ignorada hasta por aquellos políticos que tienen un compromiso formal con la lucha contra la TB.  Es el caso de la congresista Luz Salgado, coordinadora del Frente Parlamentario contra la Tuberculosis del Perú, que no ha hecho ninguna declaración preguntando por los compromisos adquiridos por el Presidente Vizcarra en la reunión de alto nivel.  Así, hemos perdido una gran oportunidad para darle visibilidad a una enfermedad que pese a contar con una cura, y con un tratamiento gratuito en los establecimientos del Ministerio de Salud,  se encuentra entre las 15 principales causas de muerte en el país

Perú no debería ignorar a la Tuberculosis. Somos el país de América Latina y el Caribe, con el mayor número de casos de TB resistente a medicamentos -TB MDR (una de las formas más serias de la enfermedad), “reportando el 30% de los casos de TB MDR y el 50% de los casos de Tuberculosis Extensamente Resistente (TB XDR)”.[1]  

Hay varias razones que contribuyen al estado de la TB en el Perú.  Uno es la pobreza.  La TB es una enfermedad que está ligada estrechamente a la pobreza, y nos debería hacer reflexionar sobre se mide ésta en el país. Lima Metropolitana y Callao, que no son clasificados como las provincias más pobres del país concentran el 64% de los casos de TB, 79% de los casos de TB MDR, el 70% de los casos de TB XDR y el 45 % de las defunciones relacionadas con la TB.

La TB también nos debería hacer reflexionar sobre el llamado aseguramiento universal en salud.   Esta enfermedad sólo podrá ser controlada con una detección y diagnósticos oportunos, y un rápido acceso al tratamiento integral. El gobierno peruano reporta oficialmente un 80% de la cobertura de tratamiento, sin embargo, la calidad del mismo presenta serias deficiencias que agravan el problema.  De acuerdo a un informe de auditoría de la Contraloría de la República sobre el desempeño a los servicios de diagnóstico, tratamiento y prevención secundaria de tuberculosis prestados por el Ministerio de Salud en Lima Metropolitana en 2017, el  servicio de diagnóstico a las personas afectadas por la TB no es de calidad, hay una baja captación de los casos sospechosos, las pruebas de resistencia a los medicamentos  (sensibilidad rápida) no son oportunas -demoran en promedio 18 días (el tiempo establecido es de 3)- lo cual tiene consecuencias directas en el acceso oportuno al tratamiento adecuado.  La misma auditoría encontró que en Lima Metropolitana,  el inicio del tratamiento tampoco es oportuno -en promedio 5 días de retraso- y que en general no se completan todos los exámenes auxiliares necesarios establecidos en la Norma Técnica de TB para el monitoreo del tratamiento.  Si esta es la situación de Lima Metropolitana, no se debería hablar de una cobertura de 80% a nivel nacional, pues la cobertura implica acceder al diagnóstico y tratamiento (incluyendo exámenes auxiliares) de forma oportuna tal y como lo indica la Norma Técnica de TB del Ministerio de Salud.

Otro problema que la situación de la TB muestra es nuestro frágil sistema de protección social. Sin  vergüenza alguna se acepta que población bajo tutela del estado, como son las personas privadas de su libertad, presente una incidencia de TB de 1,583 x 100,000 habitantes, que es una tasa extraordinariamente alta.  Este es un tema ignorado por el Congreso, incluyendo la bancada de Fuerza Popular que hace poco demostró una inusual preocupación por cierta población carcelería.

Se necesita crear un mejor marco legal.  La Ley 30287 de Prevención y Control de la Tuberculosis brinda ciertas medidas de protección sólo a las personas con empleo formal, que es una minoría de la población; si consideramos que el MINSA atiende vía SIS al 72% de los casos, y la gran mayoría de las personas atendidas por este sistema tienen empleos informales, quiere decir que no van a poder solicitar una licencia por enfermedad para llegar tarde al trabajo, o faltar para hacerse un examen.

Pese a la situación de desprotección de las personas con TB, y al mal funcionamiento del sistema de salud, la misma ley promueve que el estado le quite la poca protección social que tienen algunas personas con TB.  Es el caso de las personas beneficiarias de Pensión 65, donde el Estado está castigando a aquellos que supuestamente no cumplen con tomar su tratamiento diario retirándolos del programa.  Lo más preocupante es que eso se ha hecho sin verificar los datos, retirando de Pensión 65 a personas que sí habían cumplido con su tratamiento.

La Ley 30287, y su reglamento, se tienen que reformar, y deben adoptar un real enfoque de derechos humanos, que se alinee con los compromisos asumidos por el Perú en la reunión de Alto Nivel de Naciones Unidas.  Se debe pasar del castigo a un sistema que proteja de verdad a las personas afectadas por la TB.  Este es un trabajo que deben realizar el Ejecutivo y el Legislativo, recordando que tienen una obligación con la salud de la población, especialmente con grupos vulnerables como las personas afectadas por la tuberculosis.

 

Foto: El Comercio

[1] Ministerio de Salud (2018) "Plan de Intervención de Prevención y Control de Tuberculosis en Lima Metropolitana y Regiones priorizadas de Callao, lca, La Libertad y Loreto, 2018-2020". Lima. Ministerio de Salud.