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Una publicación de la asociación SER

La protección de los espacios públicos de la ciudad

Plaza de Yanahuara, Arequipa. Foto: Laura Lozada
 

Entender las dinámicas de la ciudad es necesario, no solo para quienes están involucrados en el diseño y aplicación de las políticas públicas, sino también para quienes viven en ella, y en especial para quienes se involucran en el cuidado y defensa de sus barrios. Saber de estas dinámicas permite conocer por ejemplo, que el problema que uno tiene en su parque, no es una excepción sino una consecuencia del modelo de ciudad que tenemos, que responde a un modelo económico y a un marco regulatorio, entre otras cosas. Entender estas dinámicas, es útil más allá del diagnóstico, ya que permite replantear estrategias, como la articulación con redes de apoyo, hasta acciones concretas que nos llevan a solucionar el problema que nos afecta.   

Una de estas dinámicas tiene que ver con el mercado del suelo. La ciudad crece porque la población y sus demandas crecen, pero el suelo es finito. El suelo urbano es finito y su valor, altamente determinado por criterios de localización e infraestructura que no son transferibles, aumenta rápidamente ante una mayor demanda. Y en consecuencia, la presión por el cambio de uso del suelo hacia usos más rentables aumenta. La importancia de los planes urbanos es real ya que estos asignan los usos del suelo pensando en ordenar la ubicación de infraestructura y provisión de servicios en la ciudad, y en principio, priorizando el bienestar colectivo de sus ciudadanos.

Nuestro país, con una tasa de una tasa de urbanización de 77% (INEI, 2015), con un modelo de urbanización acelerado y desprovisto de planificación, ha traído consigo dificultades para garantizar no solo la medida recomendada de áreas verdes 9 m2/habitante (OMS), sino la adecuada provisión de espacios públicos. Se suma a este problema de déficit, la aparición de iniciativas privadas sobre espacios públicos que proponen su utilización para infraestructura comercial, usando figuras como contratos de concesión, proyectos en activos, entre otras. Pese a que se trata de bienes de uso y dominio público, algunas municipalidades han decidido declarar estas iniciativas de interés público.

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Fuente: Proyecto de Ley 1312/2016-CR, en base a información de INEI y RENAMU, 2015.

 

La tarea de las municipalidades no es fácil, para cumplir su rol necesitan instrumentos legales y normativos que aseguren su capacidad de enfrentar, por un lado, la demanda de la ciudadanía por más y mejores espacios públicos y, por otro lado, la presión económica sobre el suelo destinado a espacio público.

En este contexto, la semana pasada se presentó el Proyecto de Ley 1312/2016-CR, Ley para la Protección de los Espacios Públicos. El Proyecto de Ley plantea tres propuestas que van con un enfoque de protección y participación ciudadana en el manejo de los espacios públicos: (i) el reconocimiento de la participación ciudadana y consulta en la protección y manejo de los espacios públicos a través del acceso oportuno, completo y amigable a información urbana y ambientaly a la información específica de las iniciativas sobre espacios públicos; (ii) la promoción de la inversión privada en los espacios públicos solo a través de contratos de concesión que garantizarán un concurso público, y además no podrán tener como fin ofrecer servicios que sean ajenos a los propósitos de recreación activa y pasiva, ni que restrinjan el uso público de los espacios; (iii) los procesos de desafectación (cambios de zonificación) de espacios públicos deberán cumplir con un proyecto de reposición de un nuevo espacio público y una consulta vecinal con la supervisión de los órganos electorales nacionales.

 

Laura Lozada Acosta pertenece a la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional