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Una publicación de la asociación SER

La plata es del Estado

Hace algunos días, una profesional recién graduada me comentó, con el entusiasmo de su primer trabajo en un programa social del gobierno, que iba a renunciar, pues no soportaba ni quería verse envuelta en los manejos casi delincuenciales de los responsables del trabajo en la zona ala que estaba asignada. Para ella, era inaudito cómo los recursos del Estado eran saqueados.

Le propuse sentar la denuncia y dijo que ganas no le faltaban, pero que tenía que considerar que ahora, con un bebé, debía asegurar la posibilidad de un trabajo futuro. Me pregunté: ¿Cuántos casos como este se dan todos los días?

Sentí que metían la mano en mi bolsillo. Y es que el común de la gente no siente al Estado como suyo. Lo siente lejos o ajeno. “La plata es del Estado” y muchos, sobretodo corruptos, piensan que pueden disponer de ella impunemente. Tal actuar es refrendado por el propio Estado, ya que tiene tantos y tan variados dispositivos para controlar el uso del erario, que resulta más o menos fácil burlarlos más importantes.

Sin embargo, el presupuesto nacional se genera en el pago de impuestos que todos los peruanos, de una u otra forma, hacemos, y que, siguiendo la ley del embudo, la SUNAT controlaen forma compulsiva, mayormente al pequeño o mediano emprendedor formalizado (porque para los grandes capitales, las leyes son de vista gorda o de guantes de seda o de exoneraciones tributarias). Recuerda: Cuando un corrupto roba al Estado, también te roba a ti.