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Una publicación de la asociación SER
Antropóloga, docente de la UNMSM

Keiko y el desarrollo de Piura

Piura[1]es una de las regiones donde Keiko Fujimori tiene una de sus más altas votaciones, y ella reclama que sea en el norte -Piura o Lambayeque- el debate de los candidatos presidenciales de la segunda vuelta. Muchos se preguntan ¿qué ha pasado en este tiempo para que eso ocurra?, ¿por qué la presencia de los Fujimori en Piura?’, ¿cómo se relaciona con la agenda de desarrollo en esta cálida región y qué ocurre allí con el voto popular?

Se han esgrimido varios argumentos, el primero de ellos es que se ha reemplazado el sólido norte aprista con una alta votación naranja. Otro de ellos es que el carácter alegre de su población combina mejor con el estilo de mítines y manifestaciones de Keiko Fujimori. Los análisis también señalan que se debe a su continuo proselitismo a través de candidaturas en provincias y distritos, pero hay uno en el que se ha puesto poca atención y que es importante tomar en cuenta: la informalidad. Según se señaló en el 2015, en Piura el 82.2% labora en la informalidad, el 17,8% son trabajadores formales, el 36.2% trabaja sin contrato, el 18,2% con algún tipo de contrato, el 45,6% no informa en qué situación laboral se encuentra. El 90% de operadores turísticos en Piura es informal y presenta alta informalidad en acceso a internet y cable. Si tomamos en cuenta que su población es una de las más grandes del país, es necesario poner atención al tema. 

También es importante señalar que los ciclos económicos que ha seguido la región no han cubierto la enorme demanda de necesidades y de empleo que su población presenta. El recorrido que ha seguido el desarrollo en esta región es diverso. En los años 60 y 70 se cultivaba algodón y se llevaba a cabo la pesca. En el 68 el gobierno militar nacionaliza la International Petroleum Company IPC, se produce la toma de Talara, se crea la empresa Petroperú y se busca repotenciar su refinería. También se impulsó la producción de fosfatos. Entre estos años se desarrolló la petroquímica en la región y se experimentó con abonos, fertilizantes y otros derivados para la agricultura.

Entre los años 80 y 90, se desarrolla la agricultura con el cultivo de algodón como el principal producto. Se producen alrededor de 60,000 hectáreas. Se crean cooperativas campesinas, como CEPI Café, que mantienen su producción, y que tienen vínculos con organizaciones y la universidad, auge que dura hasta los años 90 en los que decae la actividad agrícola. El Banco Agrario, que había sido el soporte de las inversiones de los pequeños y medianos agricultores sufre un declive, con lo que pierden el respaldo. La Reforma Agraria trajo como consecuencia una reconcentración de la tierra, las parcelaciones, el minifundio y el predominio del sistema de trabajo familiar. El antes fuerte sector cooperativo se fracciona y se subdivide hasta su mínima expresión, lo cual origina masivos procesos de migración. En estos años, en 1983 se produce el Fenómeno del Niño, que propicia una migración interna a las ciudades. 

Uno de los actores clave en el impulso de la producción agrícola fue la Federación Regional Agraria de Piura y Tumbes, especialmente con la exportación de algodón. Sin embargo, a partir de los años 90 se queda sin cabeza y sin dirección. A mediados de los años 90, los grupos de poder realizan compras masivas de tierras a los pequeños y medianos productores. En este período también juega un rol la presencia y los actos de violencia de PCP Sendero Luminoso y las FFAA en zonas de Piura como Huarmaca, en Huancabamba. Como respuesta se constituyen las rondas campesinas en las zonas del alto Piura. En la etapa más recalcitrante del gobierno de Alberto Fujimori también se cometieron atropellos contra los derechos de las mujeres en Ayabaca con las esterilizaciones forzadas, consolidando el autoritarismo de este gobierno.

En los años 90 cambia la matriz productiva y el modelo de desarrollo con el ajuste estructural, con ello se presenta un declive de la producción local de algodón, café, mango, espárrago, palta, que habían logrado un lugar en el mercado. Los productos destacados son el café y el mango que se producen en Tambogrande. Se llega a una etapa de fuerte impulso de las inversiones y de la entrada de empresas. Luego se promueven los proyectos mineros de explotación del oro, pero encuentran resistencias entre sectores de producción agrícola que no lo ven como una opción viable de desarrollo. Así, se produce la Consulta Pública en Tambogrande, en la que la población consideró que no eran actividades acordes con el tipo de desarrollo sostenible que se buscaba impulsar y rechazó la minería.

Se liberalizan fuertemente los mercados y se amplía la oferta académica con la aparición de las universidades privadas. La Universidad de Piura y sus especialistas se convierten en un referente importante, frente a la universidad pública de Piura y surgen otras universidades privadas. Cabe decir que, por la misma razón, se consolida un soporte conservador institucional para el empresariado piurano.

Entre el año 2000 en adelante se busca impulsar las inversiones con los recursos de la región, como el petróleo de Talara que requería para su explotación de técnicos que son llamados de Colombia u otros países vecinos de la región. Por otro lado, se impulsa la agroexportación y se pasa del impulso del algodón al de algunos frutales como los plátanos y el cultivo de la uva, de manera que abastecen el mercado interno y de algunos supermercados, así como también el externo cumpliendo con los altos estándares del mercado internacional.

En la región se ha atravesado por diferentes ciclos económicos, como el de la agricultura, la pesca, la minería, el sector agroindustrial, el petróleo y el turismo que ha aumentado en los últimos diez años, especialmente en la costa por las playas en el litoral. El auge de la explotación del petróleo generó riquezas pero no un verdadero retorno para mejorar las condiciones de vida en la región. Talara en la actualidad tiene el potencial de producción de petróleo con proyección para 40 años, pero no tiene agua. En esta y otras regiones se está restringiendo el acceso al suministro de este recurso fundamental. Ello también redunda en los accesos y cobertura de los servicios de salud y de educación, que en algunas zonas presenta enfermedades endémicas como el dengue.

A manera de reflexión final es posible preguntarse ¿cómo se atiende las necesidades de este sector informal que representa buena parte del país y de la región, donde se da una alta votación naranja para la cual difícilmente se gobierna? Otra pregunta es cómo ¿fortalecer los procesos de desarrollo para que el agroindustrial piurano no mire por encima del hombro al mototaxista y operador turístico informal, al campesino, o agricultor de empresa familiar?, y se logren espacios de participación y de convivencia para el impulso de oportunidades económicas y productivas para la región, ¿cómo lograr la gobernabilidad con instituciones confiables e iniciativas que propicien dichos encuentros? Es necesario, una vez más, que las organizaciones, las instituciones, ONG, las universidades y la sociedad civil vigilen los acuerdos de gobernabilidad, ojalá no sea demasiado tarde para que las respuestas se busquen en la opción de un conservadurismo recalcitrante con un autoritarismo renovado, cubierto de falsa esperanza de representación.

 


[1] Mi agradecimiento a los participantes del curso Análisis y Aplicación de Enfoques de Desarrollo, realizado en Piura, como parte del Diplomado Gestión para el Cambio y Desarrollo Territorial, Escuela para el Desarrollo, Univ. Ruiz de Montoya, PROFADEL, COINCIDE, DESCO y CIPCA, sin cuyos aportes no hubiera sido posible escribir esta columna.