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Una publicación de la asociación SER

Inicio adelantado

Hasta el momento lo usual era que las campañas electorales municipales comenzaran entre seis y doce meses antes de la realización de los comicios. Al parecer esta costumbre no será la que se repita en esta oportunidad en Lima. Y es que las circunstancias en esta ciudad son bastante particulares. La ciudad de Lima, plaza electoral que se ha caracterizado por apoyar opciones de derecha, es ahora gobernada por una coalición de izquierda, liderada por la primera alcaldesa que llega a este cargo de manera democrática, que si culmina de manera exitosa su gestión creará las condiciones para que la izquierda recupere el protagonismo perdido hace más de 20 años.

A  eso se suma que, como se dieron los resultados en las elecciones pasadas, la confluencia Fuerza Social no ganó en ningún distrito de Lima. Una buena parte de alcaldes distritales formaba parte de las listas del PPC  y Somos Perú, seguidos por Cambio Radical liderado por Alex Kouri y por organizaciones con menor presencia.De estas agrupaciones las únicas que tienen alguna permanencia en el tiempo son el PPC (15 alcaldías) y el APRA (2 alcaldías).  Cambio Radical ya no existe, y Somos Perú, Perú  Posible y Restauración Nacional funcionan según el ritmo y necesidad de sus líderes.

Alcaldes que hoy no cuentan con agrupación política comienzan a organizar su gestión y perfilar su liderazgo  buscando recuperar y consolidar una base electoral, en algunos casos tratando de confrontar o trasladar responsabilidades a la municipalidad provincial o al gobierno nacional,  en otros casos pretenden atribuirse las obras realizadas por otros niveles del Estado. Sin duda que también existen muy buenas gestiones. Estos alcaldes saben que les puede ir mejor si se convierten en un aliado atractivo para una candidatura provincial.  

A este contexto debemos agregar el hecho que en el PPC existen hoy dos tendencias internas en abierta competencia, y las aspiraciones de varios de sus militantes por ocupar el espacio dejado por la candidata Lourdes Flores, y por ex militantes que hoy son alcaldes en distritos que antes eran gobernados por este partido. Ocupar esos espacios no será resultado de estrategias de corta duración y tampoco dependerá  sólo de tener iniciativa y figuración al interior del partido.

Por su lado, Luis Castañeda en este último tiempo mantiene un perfil bajo pero no por decisión propia. Al parecer era cierto que buscó ser Ministro en el nuevo gabinete, como una manera de  recuperar espacio, pero como sabemos esto no se produjo.  Ante esta circunstancia, en este momento, deberá estar pensando cuál es la mejor manera de volver a la palestra sin que las denuncias que existen respecto a su relación con el caso COMUNICORE no sean las que marquen su agenda.

Este dilema de Castañeda debe ser hoy mayor ya que al parecer el intento de revocar a Susana Villarán habría fracasado. Sin duda esta campaña y la eventual realización de una consulta de revocatoria eran claramente funcionales a su eventual retorno como salvador de Lima. Pero ante la cancelación de este proceso  y si quisiera continuar con esta imagen redentora  deberá pensar en nuevas estrategias que hagan creíble este papel.

El paro de transporte anunciado para el 16 de agosto en contra de la reforma del transporte yel anunció del líder de esta protesta de promover una  nueva revocatoria, o la distribución de volantes falsificados con el logo de la Municipalidad de Lima anunciando la distribución de 100 soles para la población en pobreza, buscando generar descontento e insatisfacción, son ejemplos de una forma premeditada de acentuar el caos en la ya complicada capital.

En el caso de la confluencia que hoy gobierna  Lima, viene remontando un primer año de gestión que adoleció de serias debilidades y al parecer es cada vez más consciente que su mejor campaña para continuar gobernando Lima es consiguiendo hacer realidad los cambios que viene impulsando. Realizar la reforma del transporte, política bandera de la gestión y otras iniciativas como esa conseguirían que muchos que no votaron por Susana Villarán en el 2010 sin duda respaldarían la continuidad de esta gestión.