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Una publicación de la asociación SER

Formalización y darwinismo de Estado

La cooperación y la solidaridad son valores sobre los cualesya no se habla mucho en el Perú. La competencia ha sido colocada en el pináculo de nuestra escala de valores, y se inserta, capilarmente, en nuestro sentido común. Las metáforas darwinianas de “la lucha por la supervivencia” y de “selección natural de los más aptos” se introducen en nuestras conversaciones cotidianas, cual sermón,para explicar desde el “atraso de la sierra” hasta nuestra “imposibilidad para llegar al mundial”. Bajo este esquema, los proyectos colectivos son entendidos como un mal necesario que, en el largo plazo, podría y debería ser ignorado. Los problemas no son colectivos, solo son individuales y se resuelven,desde la ciudadanía,con dinero o con nuestras decisiones, racionales y personales.

¿Cuánto de este sentido común ha sido reforzado por políticas de Estado que obvian los esfuerzos de cientos de emprendimientos colectivos para construir proyectos, sociales o económicos, cuyos objetivos van más allá de la idea de beneficio individual? ¿Cuánto de los esfuerzos estatales para promover formalidad, un ambiente sano, o el acceso a justicia se han focalizado en las demandas y características de emprendimientos comunales, de organizaciones de base o de colectivos organizados?

Basta analizar los discursos presidenciales y ministeriales en torno a las políticas de formalización minera de los últimos cinco años para darse cuenta de que el Estado peruano prefiere políticas que tengan como sujetosa individuos atomizados antes que a colectivos organizados. El Estado peruano prefiere relacionarse con individuos, y sus políticas consisten principalmente en “incentivos” y “castigos”.

Paradójicamente, en el caso de la pequeña minería, esta aproximación de política podríaterminar beneficiando a aquellos individuos que obvian su adscripción a organizaciones de base, porque tienen el colchón financiero necesario o los “contactos adecuados” (a la Blume) para aguantar, mientras el Estado mismo termina de tener claridad sobre los procedimientos que se requieren para concluir con este proceso. Contradictoriamente,los más afectados por esta política podrían ser los que calzan de manera más clara dentro de la categoría de “pequeños mineros”, muchos de ellos con esfuerzos de años para desarrollar una organicidad que les permita ejercer mecanismos de control interno y externo. De esta manera, esta política podría terminar resquebrajando a aquellas organizaciones de base cuya existencia es necesaria para generar espacios de consenso y acuerdo con otros actores locales, dentro de los territorios en los que hay presencia consolidada de pequeña minería.

¿Qué componentes de las políticas de formalización reconocen y promueven de manera explícita  los esfuerzos de organizaciones de pequeños mineros para acceder colectivamente a mejores tecnologías o desarrollar esfuerzos conjuntos de capacitación? Esta política ha sido reducida a un conjunto de pasos que individuos atomizados deben seguir como puedan. Y los que puedan serán, probablemente, los pequeños mineros que no son tan pequeños, aquellos con “más capital”.El resto tendrá que ver qué hace con su vida. ¿Teoría darwiniana hecha política de Estado?