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Una publicación de la asociación SER

Estupidez gubernamental en el VRAEM

El día 17 de octubre de 2013, la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú organizó el conversatorio “VRAEM, camino a la paz”. Este evento buscaba propiciar mecanismos de diálogo entre la ciudadanía y autoridades que permitan entender la real situación de la zona. En ese sentido, resultó importante que el conversatorio contara con la participación del Almirante José Cueto, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas; el señor César Vega, Viceministro de Orden Interno del Ministerio del Interior; el General PNP Vicente Álvarez, Director Ejecutivo de la Policía Narcoterrorista (DIRCOTE); y el Dr. Víctor Cubas, Fiscal Superior Penal.
En líneas generales la impresión es que el Estado, a través de los expositores, buscaba dejar en claro dos hechos centrales: a) el salvajismo y la crueldad de los principales líderes terroristas (a fin de convencer al público asistente de quiénes son los verdaderos enemigos del Estado en una suerte de acción psicológica) y b) la puesta en marcha de una nueva estrategia (Plan Multisectorial del VRAEM) que claman es integral y contiene elementos no solo represivos sino también de desarrollo social.

No obstante estas afirmaciones (que ciertamente son positivas), la realidad no puede estar más lejos. El miércoles 16, un día antes del evento en cuestión, el Comando Conjunto de las  Fuerzas Armadas llevó a cabo una operación aérea disuasiva, como resultado de un trabajo de inteligencia en el cual se tuvo conocimiento que delincuentes terroristas planeaban ejecutar una acción contra el personal de la base contraterrorista de Mazángaro. Las consecuencias de este operativo, hasta ahora, son: 4 civiles heridos, 1 muerto y varias de viviendas destrozadas.

En ese sentido, resulta lamentable el hecho de que el Estado mantenga un doble discurso y busque, a través de los altos mandos militares, convencer a la población (principalmente estudiantes de pregrado) de que la estrategia aplicada es la única correcta. Además, es muy penoso que las únicas buenas intenciones y tácticas del Plan Multisectorial VRAEM que contienen desarrollo socioeconómico para la población sean borradas de un día para otro con un operativo como este que daña seriamente las relaciones cívico/militares y la construcción de ciudadanía en localidades tan sensibles al terrorismo de Sendero Luminoso. En otras palabras, no hay un tratamiento integral ni un balance adecuado entre el aspecto represivo (inderdicción) y el socioeconómico del Plan mencionado. ¿Cómo piensa el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ganarse a la población con helicópteros Mi-35P de la Fuerza Aérea del Perú lanzando bombas y quitándoles padres a niños indefensos? ¿Qué pensará aquel infante, cuando crezca, de aquel Estado que asesinó a su padre? Sería más práctico que el Estado imprima volantes invitando a esta población a unirse a las filas de Sendero.

En ese sentido, la labor de inteligencia es clave para determinar y acabar con los líderes y remanentes de Sendero Luminoso. Además, esta debe servir para identificar claramente a la población civil y dejarlos al margen de los operativos militares o policiales. Si hubo un error es porque inteligencia falló, o porque en el tema operativo se cometieron faltas determinadas. Al final, se deberá realizar las investigaciones necesarias para determinar las responsabilidades del caso. Todo esto en el marco de una guerra contra las drogas y el terrorismo bastante asimétrica y no muy bien planificada que pretende pasar por alto los derechos fundamentales de la población civil involucrada.