Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Elecciones en el Reino Unido

Una brecha de 6 puntos y que se venía acortando entre el partido Laborista y Conservador ha sido nuevamente trastocada por el segundo atentado terrorista en medio de la campaña electoral de los últimos dos meses en el Reino Unido. El único partido que se rehusó a suspender sus actividades proselitistas fue el UKIP, el partido del Brexit, actualmente cuarto en todas las encuestas.

En esta ocasión, Theresa May, actual Primera Ministra y ex Secretaria de Interior, ha detallado un plan de 4 puntos para contrarrestar la amenaza terrorista que evidentemente ha sobrepasado a los servicios de inteligencia de la nación británica. Ella ha hecho un llamado a un acuerdo internacional para eliminar “los espacios seguros que permiten el extremismo en línea” a través de las grandes empresas de medios digitales. Y que esta batalla contra los espacios seguros no debe llevarse a cabo sólo en Internet sino en la vida real, indicando que romper con las comunidades actualmente segregadas es necesario para contrarrestar el extremismo.

Jeremy Corbyn, líder de los laboristas, ha deplorado los hechos y ha hecho un llamado a no permitir que estos interrumpan la vida democrática de la isla. En este contexto, personas ligadas a este partido han criticado que May, líder de los Tories, trate de sacar provecho de este ataque terrorista para subir en las encuestas.

Pero la reducción en la brecha de intención de voto hacia los conservadores tiene que ver más con temas internos que con amenazas terroristas. En una elección que ya no divide al electorado entre clase trabajadora y clase media, el manifiesto conservador presentado a fines de Mayo recibió un sin número de críticas de propios y externos sobre por ejemplo la eliminación de comidas gratuitas en los colegios y el apodado “impuesto sobre la demencia” que propone que ancianos paguen por la atención en salud que reciben en casa, y cuyo tope aún no ha sido revelado. Este segmento poblacional es muy importante dado que tradicionalmente ha votado “conservador”. 

Esta elección no ha tenido un debate entre los dos partidos más importantes, dada la renuencia de May, lamentada en varias ocasiones por Corbyn. Sin embargo, sí estuvieron presentes en una emisión de la BBC para responder preguntas de la audiencia donde Corbyn afirmó que no habrán negociados con otros partidos (por ejemplo los Liberales Demócratas) y defendió su capacidad de liderar las negociaciones en torno al Brexit, protegiendo los derechos de los nacionales de la Unión Europea que se encuentran en el Reino Unido, y garantizando el acceso comercial a los mercados europeos.

Se ha hablado de un “hung parliament”, donde los conservadores podrían no conseguir la requerida mayoría de 326 asientos ya que algunas encuestas indican que solo ganarían 308 asientos (al 95% de confianza). Es decir, que ningún partido obtendría una mayoría, en términos de tener más asientos que la suma de los que logren los otros partidos en carrera. Esto haría que el partido con más asientos tenga que formar una coalición o gobernar en minoría. Pero este escenario, aunque posible, dista de ser probable.

Desde que se llamó a elecciones generales, más de 2 millones de personas se han registrado para votar, de las cuales más de la mitad tiene menos de 35 años y son quienes votan “laboristas” -cuando votan-. Este jueves se verá si los jóvenes realmente hacen la diferencia en estas elecciones generales que podrían significar un giro en la política social del Reino Unido, en su manera de llevar a cabo la política interna con los 4 países que lo componen y gestionar la externa con los 27 países que permanecen en el bloque Europeo. O si por el contrario, una posible victoria de la izquierda logra que más conservadores dubitativos vayan a votar y logren que May siga dirigiendo la política de la isla.

 

Ana Vergara pertenece a la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional