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Una publicación de la asociación SER

El vértigo de "Discurso de Promoción"

Foto 1

¿Cuál es la responsabilidad del presente frente a la historia? “Discurso de Promoción”, la puesta en escena más reciente de uno de los mejores grupos de teatro político latinoamericano, Yuyachkani, intenta responder a esta pregunta y para ello cuestiona el pasado “oficial”, aquel que omite, que silencia e invisibiliza a las grandes masas. Así, cuestiona la forma como se nos ha enseñado a pensar los hitos importantes en la historia; y en ello, pregunta por las estructuras que organizan y seleccionan lo que debe ser narrado de lo que es prescindible. Dicho de otro modo, esta obra desarticula lentamente, y luego con velocidad y vértigo, lo que Alfred Schutz llama las “estructuras heredadas de percepción”. A través de un performance visual en el que se engarza actuación, canto, y música, la puesta nos propone pensar en las relaciones y en las representaciones del poder en nuestro país, para llegar, por supuesto, a pensar en las formas en las que las identidades son constituidas, jerarquizadas y por ende, subalternizadas.

Pero con un detalle: la obra no simplemente expone, no son solo cuerpos y voces, la obra se involucra e involucra al público, la obra parece responder desde Hanna Arendt a nuestra pregunta del comienzo: ¿cómo asumir las responsabilidades que nos dejan las esterilizaciones forzadas, las masacres y desapariciones en Ayacucho, las víctimas de la trata en las mineras y en la selva? Como respondería Arendt en el contexto de la Alemania de la postguerra: asumir lo sucedido desde una concepción que permita buscar justicia desde otro lugar lejano a la culpa, digamos, por ejemplo, desde la indignación, es decir, desde lo opuesto a la culpa, que implica inmovilidad. Los Yuyas, como Arendt, nos invitan a formar parte del cambio, por ejemplo, desde la crítica, desde el mismo pensamiento en los vacíos y en las negaciones, desde la afectación. Dicho de otro modo, la obra no tiene como único fin mostrar que todo ha estado y sigue estando mal, sino que demuestra y encarna la voluntad de un cambio, la voluntad de plantar una semilla en cada interlocutor de la obra que se interpela y que ve, cómo el tiempo en la obra es una espiral dibujada en el suelo, una espiral limpia y perfecta que invita a marcar otro espacio de acción. Uno que podría ser el nuestro.  En ese sentido, esta obra es una forma de demostrar el “inconsciente político” de Jameson, es decir, aquella necesidad que tenemos todos de imaginar la igualdad. Es entonces, desde ahí también, desde esa voluntad imaginativa, que Los Yuyas muestran, develan, y proponen.

Así, y para resumir un poco la obra, esta concentra su fuerza argumental en dos momentos clave: abre con un primer escenario y con un ingenuo motivo: una kermese escolar que festeja las fiestas patrias en el colegio 2021 (Ver 1). Mientras asistimos -como público activo, además- a este espectáculo donde se cantan y bailan festejos, valses y se dan demás muestras de orgullo patriótico, nos vamos dando cuenta de que la ingenuidad de la kermese devela el paso a un segundo espacio, uno hermético, oscuro y desarticulado. Este segundo espacio será el que dará paso nuevamente a la obra y otra vez nos conectaremos con el tema de las fiestas patrias, aunque ahora desde una imagen (Ver 2). El público, que se ha trasladado confusa y caóticamente a este segundo espacio, yace sentado en el suelo, y agrupado a oscuras y a tientas, y verá cómo en el centro de la sala se muestra iluminado, este conocido cuadro en el que San Martín proclama la independencia. Será a partir de la deconstrucción de este cuadro, o, dicho de otro modo, a partir de la reflexión sobre las ausencias de este cuadro que girará la obra. Así las cosas, el “Discurso de promoción” discute a través de estampas, de cuadros superpuestos, al menos primeramente, la ausencia de masa indígena, la falta de las mujeres protagonistas de la independencia, los afro- peruanos invisibilizados; de tal modo que ese gran cuadro protagonizado por hombres blancos de guerra y de iglesia, queda vaciado de sentido y significado. A partir de ese vaciado, la puesta en escena, y esto es lo más sorprendente, se apodera y reapodera del espacio, y con ello, obliga al público a que le siga, le incomoda, le obliga a vivir la situación del excluido. Así, el cuadro, como una metáfora, se fragmenta y se reparte históricamente mostrando al público la imposibilidad de concretar al Perú como nación, es decir, la imposibilidad de imaginarnos como un cuerpo que se ha aceptado y que ha celebrado un pacto con un Estado que lo protege.

“Discurso de promoción” es una obra urgente y necesaria en estos momentos en los que se exige un indulto inmerecido e irracional; que desaparecen y mueren jóvenes trabajadores en Las Malvinas. Esta obra deben verla, ahora y no mañana, porque ahora este despliegue magistral de creatividad, talento y memoria demuestra que es posible presentar la crudeza de la desgastada ficción social peruana, con belleza y total realismo.