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Una publicación de la asociación SER
Especialista en Derecho Internacional Público

El TIAR para Venezuela: última apuesta contra el derecho internacional

¿O apostamos por el derecho internacional o a qué apostamos?

Un grupo de países de la OEA busca activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y aplicarlo al caso venezolano. Para ello aprobaron en el Consejo Permanente de la OEA, la resolución CP/RES. 1137 (2245/19), que constituye el Órgano de Consulta y convoca para la segunda quincena de septiembre a una Reunión de Cancilleres.

Dicha resolución se ‘justifica’: “Considerando que de conformidad con el artículo 6 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), la crisis en Venezuela tiene un impacto desestabilizador, representando una clara amenaza a la paz y a la seguridad en el Hemisferio”.

El artículo 6 del TIAR dispone que “Si la inviolabilidad o la integridad del territorio o la soberanía o la independencia política de cualquier Estado Americano fueren afectadas por una agresión que no sea ataque armado, o por un conflicto extra continental o intracontinental, o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América, el Órgano de Consulta se reunirá inmediatamente, a  fin de acordar las medidas que en caso de agresión se deben tomar en ayuda del agredido o en todo caso las que convenga tomar para la defensa común y para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente”. Estas medidas, según el artículo 8 del tratado, incluyen el empleo de la fuerza armada.

Ante dicho escenario, cabe recordar que el TIAR es un acuerdo netamente defensivo, es un pacto de defensa solidaria interamericana, que fue firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro. Son 18 sus Estados parte. Venezuela renunció al mismo en 2013, pero en julio de este año la Asamblea Nacional presidida por Juan Guaidó, aprobó su regreso.

El preámbulo, sus artículos y el contexto en que se aprobó el TIAR, coinciden armónicamente en que dicho tratado fue creado para ser activado de forma únicamente defensiva y para responder a agresiones injerencistas en contra de cualquiera de los Estados americanos, por lo que no hay un sustento válido para que se pueda aplicar a la crisis en Venezuela.

De ninguna manera podría aplicarse al caso venezolano. Sería forzar groseramente el derecho internacional. Los únicos mecanismos de acción colectiva para la defensa de la democracia en las Américas, están previstos en la Carta Democrática Interamericana. Es por esa vía donde se debe hallar la solución a la crisis de nuestra hermana Venezuela.

Forzar interpretaciones al TIAR denigra los valores y principios del derecho internacional. Los países democráticos deben actuar dentro de los causes del derecho internacional. ¿O apostamos por el derecho internacional o a qué apostamos?

Cabe diferenciar y destacar los sendos pronunciamientos de los gobiernos de Uruguay y México en los que rechazan la activación del TIAR para el caso de Venezuela y deploran un eventual uso de la fuerza armada. Esto no es casualidad, pues cautelan como bandera el Principio de No Intervención, recogidos desde el siglo XIX en la famosa Doctrina Estrada (México) y la no menos afamada Doctrina Calvo (Uruguay), las mismas que vienen guiando, -estimo, con acierto- las actuaciones de estos dos países en los temas de envergadura regional.