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Una publicación de la asociación SER

El presidente que no quiere gobernar

Muchos años después frente al pelotón del fujimorismo y la CONFIEP, el presidente Martín Alberto Vizcarra había de recordar aquella tarde remota en que el pueblo le dio su respaldo. Pareciera que pasaron cien años, desde aquel detonante en julio de 2018,   el escándalo Lavajato se les escapó de las manos. Pero se le pasó el tren y perdieron la oportunidad histórica de sentar bases sólidas para una reforma integral, que comprenda a todo el sistema de justicia, lo político y lo económico. Y la mafia que de verdad gobierna el país aún sigue vivita y coleando.

El gobierno de Vizcarra no resuelve. El modelo económico instaurado hace muchos años en Perú sigue marcando la pauta y no hay fuerzas, ni capacidad, y ni las ganas siquiera, de intentar cambiarlo. Lo malo es que la guerra comercial internacional nos zarandea a su entero gusto y seguimos en lo mismo, meciéndonos al ritmo del horrible reguetón que marcan los precios afuera.

La diferencia ahora es que el empresariado dinosaurio tampoco tiene confianza. Quién diría, hasta el gobierno de Humala gobernó, claro, gobernó para la CONFIEP. Ahora nadie sabe por dónde va el rumbo. Por eso presentaron su Agenda País, para recordarle al inquilino de la casa de Pizarro, quien marca la pauta en la hacienda.

Y hablando de haciendas, y de que todo tiempo pasado fue mejor y que la reforma agraria es el cuco y tiene la culpa de todos los males, su Agenda rememora la Ley N° 27360, la que aprobó las normas de promoción del gran empresariado agroexportador, la misma que recortó derechos laborales a miles de personas. Según la propia CONFIEP son 428 mil trabajadores dentro del sector agrario. Según la realidad de la norma –que fue prorrogada hasta 2021- son cientos de miles de peruanas y peruanos que no tienen derechos laborales mínimos. Así que la historia que nos cuentan del Mariscal Ramón Castilla fue solo un chistecito para la tribuna. Para las jornaleras y jornaleros la estabilidad laboral es un sueño de opio, las vacaciones un lujo de la élite, las jornadas de 8 horas algo que solo tienen las y los ciudadanos de primera categoría, el resto, los cientos de miles comprendidos en esta ley de marras, son el “cholo recontra barato” que sostiene este esquema perverso de producción del que no salimos desde la Colonia.

En su Agenda la CONFIEP sale a pedir que se extiendan los beneficios de esta ley. Claro, no dice que los beneficios son para ellos, y los recortes de derechos son para los trabajadores. “recorte de derechos” suena feo y esclavista. Por ahí va la campaña en estos días, veremos si tiene eco en la casa de Pizarro. Mención aparte merece también el pedido de “certificación indefinida para lugares de producción y empacadoras”, como verán la frescura empresarial no tiene límite.

Y ahí cerquita, pero en la misma cancha, el señor del MEF, un tal Oliva no suelta el billete. Ni a Salvador ni a Martín. Menos a Zoraida que lo pide y casi se lo implora para poder continuar con la lucha anticorrupción. Lo irónico es que mientras Oliva ya hizo todos los méritos para alcanzar una plaza en el BID o en el Banco Mundial, Salvador busca durar el mayor tiempo posible en el puesto, mientras Martín le prende velas a Santa Fortunata para llegar al 2021. Y si para que llegar al 2021 tiene que seguir acompañando a Morán a dar espectáculos deplorables como el de la expulsión de venezolanos, lo seguirá haciendo. ¿En serio lo seguirá haciendo señor Vizcarra?

¿En qué momento lo embargó la incapacidad de tomar decisiones? Pudo tener a la población de su lado, y la tuvo, el punto máximo fue en diciembre de 2018, pero él mismo y a pulso la está alejando.

***

Este lunes estuve en un evento organizado por CODEH Ilo, a tan solo hora y media por carretera del Valle de Tambo. Los recuerdos de la población sobre el impacto de la Southern son muchos. En las conversas -que cada tanto nos obligaba a parar el ruidoso tren de la refinería de la Southern- se repetían historias de cómo el relave llegaba directo de Toquepala a la bahía de Ite, o cómo las niñas y niños tenían que parar clases cada tanto para mojar trapos y ponerlos en las rendijas de las ventanas para que el humo no entrara a las aulas, a las casas. El humo llegó también al Valle de Tambo. Por eso el rechazo. Quienes hemos vivido en el sur sabemos lo que fue y lo que es la Southern, así siga cambiando de dueños, la herida y la contaminación ya está hecha.

También en Ilo estuvo Juan Miguel Meza, líder criminalizado por el Estado por el solo hecho de defender el derecho a la ciudadanía de Islay a oponerse al proyecto minero. Justo el mismo día en que nos enterábamos por trascendidos en la prensa que el proyecto ya tenía aprobada la licencia de construcción. Pese a que la prensa insistía, Juan Miguel le pedía públicamente a Vizcarra que vaya él mismo a hablar con la población, para que entienda que es lo que se pide, que no se lo cuenten los grandes empresarios o cualquier otro intermediario. En algún momento ya en privado le dijeron: pero la licencia ya está aprobada; sin embargo, él aún no lo creía, aún confiaba en que Vizcarra no les había dado la espalda.

A las horas, todo el Perú se enteró por medio de la misma empresa, que sí, que el gobierno había dado la licencia de construcción. El comunicado señalaba el compromiso de no iniciar la construcción del proyecto sin antes generar espacios de diálogo; ¿de qué diálogo se puede hablar si esta aprobación se hizo a espaldas de la gente? Y de furgón de cola, el gobierno central minutos después aceptaba lo evidente. Luego, la filtración de un oficio de la PNP, el coronel Zanabria disponiendo el traslado de 670 policías y un helicóptero a Islay. Cómo si fuese una broma macabra repetida. Desde Exitosa intentaban revivir el miedo y el dolor de 2011 y de 2015. Todas y todos recordamos las imágenes de FILOSOFE XXX sembrando un miguelito a la fuerza en la mano de Antonio Coasaca. Menos mal llegó la contraorden y los policías tuvieron que dar la vuelta para regresar a sus puestos y no llegaron al Valle.

Vizcarra no va a inmolarse por Tía María (tampoco por Chinchero). Por eso la reculada en el envío de cientos de policías. Sabe que la gente en el Valle de Tambo no quiere a la Southern bajo ninguna condición, por eso el miedo. Pero, bajo el miedo no se gobierna, a las justas se aguanta.

Se aguanta mientras la mafia sigue blindando a Chávarry, sigue intentando liberar a la señora K, sigue bloqueando normas para la venta de medicamentos genéricos y también sigue intentando que saquen adelante proyectos que no tienen la aprobación de la población. En fin, por cualquier lado que nos imaginemos que nos violan derechos, ahí está la mafia vivita y coleando, mientras que desde el gobierno solo aguantan, cuando necesitamos desesperadamente que dejen de aguantar, que gobiernen de una vez por todas.