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Una publicación de la asociación SER

El odio mata

En el año 1991, Sendero Luminoso secuestró a un grupo de homosexuales. Y a cada uno de ellos, aún con vida, fueron cortando su miembro en pedacitos; los dejaron sangrar y sufrir hasta odiarse a ellos mismo, y luego los mataron.

El 22 de Junio del 2014, un grupo de jóvenes comienza a gritar “estos maricones cómo no se mueren”. Pero los insultos no bastaron, y fueron por más; fueron por palos de casi un metro de largo, fueron por vidrio y piedras, fueron por todo el odio contenido contra la vida de Kiara. La dejaron con contusiones en el cráneo, varios órganos internos comprometidos, y sumergida en una pesadilla interminable.

El pasado mes de mayo, en Trujillo, Zuleimy, de 15 años, como cualquier adolescente de su edad, se encontraba tomando con sus amigos. Pero no, no era cualquier adolescente, era transexual, era diferente, y eso es suficiente para ser castigado. Dos personas llegaron y le dispararon a quemarropa. Cuatro balas de odio en la cabeza, le arrebataron la vida. 

Y el domingo en la mañana, un mensaje en facebook me informaba, “el loco estuvo Orlando, conéctate ya”. Hasta hoy no puedo creer que ya no esté; y no puedo escribir un solo párrafo sin llorar y pensar en él. Me cuentan que murió al instante, y que tal vez no sufrió; pero eso no es consuelo para nadie. Yo quiero que esté vivo, y siendo él.

En el Perú no sólo ocurren crímenes de odio contra la comunidad LGTB (más de 100 asesinatos al año); cada semana un caso diferente de discriminación o violencia psicológica aparece en los diarios y en redes sociales, y los comentarios a esta discriminación, en lugar de mostrar indignación, son un vómito de odio que aterra.

Para mi es incomprensible como una persona puede excusarse en su religión o en sus miedos para hacer tanto daño a otro ser humano, o aprovechar su condición de político y/o periodista, para decirles que no existen, y que no tienen derechos. Para la comunidad LGTB yo sólo guardo una gran admiración y respeto; qué manera de ser tan fuertes y seguir adelante cada dia pese a que se les niega todo. Y qué admirable es que puedan seguir siendo ellos mismos, mientras los demás seguimos encerrados en el qué diran.

Cada homosexual, y transgenero asesinado en el Perú y en el mundo, era un ser humano, era un hijo(a), hermano, y amigo. Y uno de ellos, era un muy buen amigo mío.

Basta de odio.