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Una publicación de la asociación SER

El lío palestino/ israelí es nuestro

A la fecha y según el diario El País, hay más de 1717 palestinos muertos. De ellos, 1176 son civiles, 198 militares y 343 de afiliación desconocida. De todos ellos, UNICEF calcula que existen ya más de 350 niños. Del lado israelí, se da cuenta de 67 fallecidos, 64 soldados y tres civiles. Así mismo, hay alrededor de 485 mil desplazados en casas de acogida del gobierno o de Naciones Unidas. Al 5 de agosto se comenzó una nueva tregua de 72 horas (veremos si es que, para la fecha de publicación de este breve análisis, aún continúa). Con estas cifras en mente, quiero comenzar esta columna partiendo del hecho que, para evitar mayores desastres y bajas humanas, urge la intervención de la comunidad internacional a través de mediaciones diplomáticas y sanciones de diversa índole.

Primero, ¿fue acertado el acto peruano de llamar a consulta a su embajador? Desde mi punto de vista, sí. Sin embargo, hay que recordar que fue una decisión tomada en bloque, junto con otros países de la región (Brasil, Ecuador, Chile, Bolivia, entre otros). En mi opinión, resulta muy difícil que el gobierno peruano haya hecho lo mismo solo (sino, ya lo hubiera hecho desde mucho antes). Y es que es una cuestión estratégica. Si bien es cierto que el Perú ha tenido una buena relación con Israel (con fuertes inversiones israelíes en juego), hay una situación que es casi imposible pasar por alto: las violaciones al Derecho Internacional (humanitario, sobre todo, teniendo en cuenta el principio de proporcionalidad). Incluso Estados Unidos, el mayor aliado de Israel, ha convenido elaborar paquetes de discursos que llaman a la paz y al cese al fuego (aunque el paquete también incluye armas durante las cortas treguas que ni Israel ni Hamás respetan). Pero, ¿en qué nos afecta, como nación unitaria, que el Perú haya tomado esta decisión? Pues, principalmente, en nada. Israel recibe un cargamontón de reacciones estatales frente a las cuales, tomar represalias individuales no está (ni estará) en sus planes. Es un mero acto simbólico que fija una posición determinada, la misma que, a largo plazo, le resultará más beneficiosa políticamente al Perú (a nivel interno y externo).

Ahora, el embajador de Israel en el Perú ha adoptado una postura (bastante errada, por cierto) en la que prácticamente señala que “si no estás con Israel, estás con Hamás”. Lo cual, uno, cuestiona seriamente su capacidad como diplomático y, dos, olvida por completo la existencia del Derecho Internacional Humanitario y el respeto por la vida de inocentes. En ese sentido, el comunicado oficial de Israel en respuesta a las acciones tomadas por el Perú busca hacer un símil con el terrorismo peruano de los ochenta y noventas. Señala que “Israel siempre se identificó con el sufrimiento del pueblo peruano durante todos los años de su lucha con el terrorismo. A pesar de la cercanía entre ambos pueblos, hoy nos sorprende que el Perú no apoye a Israel en sus esfuerzos de proteger la vida de sus ciudadanos y en su lucha contra el terrorismo”. Además, dice que si terroristas extremistas atacaran al Perú, este reaccionaría de la misma manera que hoy lo hace Israel.

Pues Israel está tomando como referencia nuestra forma de luchar contra el terrorismo en años anteriores, cuando muchos elementos del orden llegaron a cometer cientos de atrocidades contra población civil que no tenía nada que ver con la subversión, o que más bien era víctima dela misma, solamente porque se encontraban geográficamente cerca a bases senderistas. Que nosotros hayamos cometido ese error no quiere decir que debamos apoyar el mismo tipo de guerra en otro conflicto.Ahora, Bolivia ha ido mucho más allá, tildando de terrorista a Israel y exigiendo visas a sus ciudadanos. Y es que esto sucede porque Bolivia es un país que se caracteriza por tener una tradicional confrontación a Estados Unidos (y por ende, a sus aliados). No tiene mucho que perder y, bajo una lógica de costo/beneficio, adopta esta decisión que lo ubica como uno de los principales defensores del Derecho Internacional.

Es también notable mencionar el sistema de defensa israelí, el mismo que no permite que los cientos de misiles lanzados por Hamás alcancen a población civil y causen muchas más muertes de las ya existentes. Pero es que no se trata de quién mata más gente, se trata de la proporcionalidad en el derecho a la guerra. De hecho es un término bastante difícil de calcular (sobre todo por la operacionalización de formas que implica) durante un conflicto, pero sí es fácil determinar cuando ya ha pasado el límite.

En fin, los que defendemos la idea del respeto al Derecho Internacional (y sobre todo a la vida), no podemos ser tildados de forma simplista como representantes de Hamás. Y es por eso que quiero mostrar, desde esta columna, el completo e incondicional apoyo al internacionalista y amigo mío Farid Kahhat, el mismo que ha sido objeto de declaraciones fuera de lugar por parte del embajador israelí. Sigo esperando que las sanciones del sistema internacional se hagan efectivas en contra de los responsables de tantas vidas perdidas.

#EstamosContigoFarid