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Una publicación de la asociación SER
Socióloga, analista política y de género.

El ascenso de Aduviri: La hora de la política interna

La elección de Walter Aduviri como gobernador regional de Puno causó conmoción en Lima. Como el fuerte estornudo de un enfermo en un salón de sociedad. Más de un medio expresó su preocupación por el futuro de la minería, importante fuente de recursos del país. Puno es reconocido por sus recursos polimetálicos, incluyendo nuevos preciados metales: uranio y litio. Otros lo ven también con recelo por su discurso “a la boliviana”, de carácter étnico y “violentista” (fue condenado a 7 años de prisión como responsable de generar serios disturbios en el “Aymarazo”, aunque un recurso de casación devolvió el caso a fojas cero).

Aduviri podría ser una suerte de populismo de la informalidad, particularmente la minera, oponiéndose a la gran minería, formal y “extranjera”. Los reclamos de esos sectores marcarán serios retos para quien pretende gobernar la región. Veamos por ejemplo la declaración de emergencia de La Rinconada, por los altos niveles de criminalidad. ¿Incluirá en su lucha frontal la prostitución y trata, demanda “natural” de esos mineros? ¿O exigirá el “imperio absoluto de la ley”? ¿Cuál ley?

Ciertamente, en sus primeros días de gestión, el nuevo gobernador regional ha estado ocupado en consolidar un equipo. Al parecer, le ha costado, siendo un movimiento habituado a la confrontación, antes que a la gestión. Y eso es bueno pues, como se dice, una cosa es con guitarra y otra con cajón. Estar en la gestión obliga a una comprensión distinta de la complejidad de la cosa pública.

Pero también el gobernador Aduviri ha tenido en estos primeros días una reacción interesante, al lograr un acercamiento con el presidente boliviano Evo Morales, a fin de buscar una mejor interacción comercial. Justo en el momento que Bolsonaro y Piñera cerraban un pacto respecto al Ferrocarril Interoceánico, dejando descolocada a Lima.

Más allá de ello, hay un tema central en su lucha política y origen de sus estigmas, merecidos o no. Se trata de su posición frente a la gran minería, que genera importantes ingresos al país. Y en este punto, medular, donde cabe una reflexión crítica respecto del otro lado, la posición de los gobiernos centrales. Preguntamos: ¿no tendrán cierta razón los políticos de regiones como Puno, cuyo territorio está sin más lotizado y adjudicado a terceros que, en buena proporción, especulan con esa concesión, sin explotarla y sin dejar que otros, formalmente, lo hagan? ¿No tendría el Estado peruano que ser más exigente con esos concesionarios, por ejemplo, en lo referente a trabajarla o pagar más fuertes montos en caso desee mantenerlas? ¿Es indistinto que esas concesiones se encuentren debajo de comunidades indígenas? ¿Acaso no practicaban muchas de ellas la minería artesanal en ese territorio, antes de la concesión a aquellas empresas? En Colombia existe lo que se denomina Zona Minera Indígena. En ellas, tienen prelación como concesionarios las comunidades u autoridades indígenas. Ciertamente, en ese país se trata de territorios más acotados. Sin embargo, ello nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de ponerse a negociar, empezando por considerar soluciones de fondo.

El modo de concesión que se dio sobre esos territorios, especialmente durante el gobierno aprista, desde el punto de vista de la ciudadanía de departamentos como Puno, es cuestionable: sin informar previamente a quienes viven ahí ancestralmente, que practicaban la explotación artesanal de la minería. La conflictividad minera actual tiene que ver con este problema de origen. Y el fracaso de la formalización minera con las condiciones de dichas concesiones.

Este tema medular pone en el tapete cuánto la demonización de líderes “anti mineros” tiene que ver, en parte, con la incapacidad de ponerse en los zapatos de los otros en nuestro país.   

En suma, la subida al poder de Walter Aduviri, contrariamente a las expresiones de horror desde la capital, debiera llevarnos primero a la reflexión y, segundo, a preguntarnos cómo hacer política entre peruanos y peruanas. Aduviri expresa una decepción y una expectativa, razones y reivindicaciones frente a Lima. Ciertamente, también un estilo populista. Por otro lado, también es positiva la experiencia de gestión de una posición política que se ha movido sólo como “contestataria”, y que ahora debe empezar a conversar, tomar decisiones, gestionar. De eso se trata la política.

Foto: Facebook Gobierno Regional de Puno