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Una publicación de la asociación SER

Coca en el Amazonas

La expansión del cultivo de hoja de coca en Loreto

Si hay una característica común de las actividades ilícitas es su alta capacidad de flexibilidad, movilidad y adaptación al cambio. Claramente, la industria de la cocaína no es una excepción. Una de las manifestaciones de este fenómeno es la constante variación en la ubicación de los cultivos ilícitos de hoja de coca en el espacio geográfico, así como de las rutas utilizadas para el tráfico de drogas. En el Perú, un caso llamativo es el de Loreto, región que en los últimos diez años se ha convertido en una zona importante en la producción de hoja de coca y derivados cocaínicos en el país. En efecto, las cifras oficiales de Naciones Unidas dan cuenta del crecimiento exponencial del número de hectáreas dedicadas al cultivo de hoja de coca en el Bajo Amazonas, pasando de 375 has. en 2006 a 3,070 has. en 2013 lo que supone un aumento de 718% (1). Si bien originalmente se pensaba que la hoja de coca no podría crecer en los suelos de la selva baja, existe una variedad de la planta que ha logrado adaptarse a este ecosistema gracias a la utilización de fertilizantes. ¿A qué factores se puede atribuir la expansión de cultivos en zonas no tradicionales como el Bajo Amazonas?

Por un lado, destacamos algunos cambios relevantes en la dinámica de la demanda mundial de derivados cocaínicos. De acuerdo al último Informe Mundial de Drogas, el número global de usuarios de cocaína ha crecido en casi 30% en los últimos años, pasando de 14 millones en 1998 a 18.3 millones en el año 2014 (2). Pero la tendencia más sugerente es la emergencia de Brasil como el segundo consumidor de cocaína a nivel mundial desde hace algunos años. Este hecho habría provocado la búsqueda de nuevos proveedores en países vecinos como el Perú y, por lo tanto, también de nuevas rutas de tráfico y centros de producción como es el caso de Loreto. Además, Loreto se vuelve un lugar idóneo por la enorme frontera que comparte con Brasil así como por sus características geográficas particulares tales como el aislamiento y la difícil conectividad (solo se puede usar la vía fluvial o aérea para llegar) todo lo cual hace de esta región un espacio difícil de controlar y, como tal, adecuado para el desarrollo de actividades ilícitas.

¿Qué ha hecho el Estado hasta el momento? Desde el año 2014 se vienen realizando acciones de erradicación de cultivos en las localidades de Caballococha y Orellana. Sin embargo, esto no ha impedido que el cultivo de coca permanezca en la región. Si bien se ha erradicado cultivos en las tierras de comunidades indígenas, éstas son aún tentadas a trabajar como mano de obra en terrenos aledaños, cuyos dueños - “los químicos” como algunos les llaman- vinieron de fuera y se las arreglaron para evitar las erradicaciones. Los “químicos” ofrecen a los comuneros jornales más lucrativos que otro tipo de industrias de la zona como la madera, lo que hace que la coca sea una opción económicamente atractiva para complementar ingresos.

Por otra parte, las iniciativas productivas impulsadas por el Estado en la etapa de post-erradicación han sido aún limitadas. La promoción de actividades agropecuarias lícitas para la exportación como la plantación de cacao tiene constreñimientos claros como la escasa infraestructura para el transporte de productos fuera de la región, los bajos niveles de organización y asociatividad así como la falta de una visión estratégica que abarque las posibilidades comerciales en toda la cadena productiva, desde la producción hasta el consumo final. Se trata, además, de poblaciones cuyas actividades económicas están basadas en la caza, la pesca, la horticultura o en la recolección de frutos del bosque bajo una economía de subsistencia, contexto poco propicio para el desarrollo de una agricultura intensiva para la exportación. En este escenario, se hace necesario que el Estado peruano diseñe políticas diferenciadas y capaces de atender a las particularidades sociales y materiales de la zona, las cuales distan de ser las mismas a las existentes en el VRAEM o en San Martín. Solo así estas iniciativas podrán ser exitosas al no ser impuestas a expensas del tejido social existente.
 

(1)  Ver los informes de monitoreo de cultivos de las Naciones Unidas correspondientes a los años 2006 y 2013.

(2)  UNODC 2016  World Drug Report 2016. Nueva York: United Nations Office of Drugs and Crime.

 

Miryam Nacimento Beltran

Pertenece a la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional.