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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

Cifras maquilladas

En la primera semana de julio, se realizó en Mocoa, Putumayo (Colombia), la Constituyente de la Paz. Esta actividad tuvo como eje central los cultivos declarados ilícitos: Coca, cannabis y amapola, en el marco de las iniciativas de las organizaciones sociales, de cara a los diálogos de La Habana, entre el gobierno de Colombia y las FARC, y con el objetivo de establecer un acuerdo definitivo a favor de la paz.  

Precisamente, mientras escribo este artículo, DEVIDA y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, vienen presentando el Informe de Monitoreo de Cultivos de Coca del Perú, correspondiente a este año. Se trata de un nuevo ejercicio de “maquillaje” de las cifras, a conveniencia, tanto del gobierno del Perú, como del sistema de la ONU, cuyo esquema está siendo puesto en entredicho a nivel global. Recordemos que DEVIDA tiene una deuda desde hace tres años: Difundir los resultados del Estudio sobre Factores de Conversión de Coca en Cocaína, para determinar la cantidad de droga que se produce en el Perú.

Precisamente, en abril del 2016, se reunirá la Asamblea General de la ONU (UNGASS), cuya finalidad primordial será revisar las principales líneas de política de Naciones Unidas en la materia. Hace unas semanas, se publicó el Informe Mundial de Drogas 2015, cuyo eje central fue el desarrollo alternativo. Paradójicamente, uno de los auspiciadores de dicho reporte fue el gobierno peruano, que sigue insistiendo en los éxitos de sus políticas en San Martín, Ucayali. Sin embargo, el proyecto Especial VRAEM, creado en el 2014, ha sido incapaz de generar cambios concretos en la principal región productora. 

Volviendo a los debates en el Putumayo colombiano, la Declaración Política de la Mesa de Organización y RRII de la Constituyente Campesina decidió:

“Se acuerda la reactivación del Consejo Andino Cocalero, con participación de los tres países productores de la hoja: Bolivia, Perú y Colombia, y la invitación al Ecuador y la Argentina. La primera reunión se dará en el marco del 6° Foro Internacional de la Hoja de Coca, en Lima o Cajamarca, Perú, en el próximo mes de noviembre”.

Esta es una decisión de la mayor importancia, pues permitirá la adopción de una plataforma concreta y sólida, a nivel sudamericano, que incorpore la necesidad de salidas pacíficas a la reducción gradual de cultivos declarados ilícitos, pues el meollo del problema del narcotráfico en América del Sur no es la economía campesina. Lamentablemente, los equipos diplomáticos peruanos, en manos de la cancillería y de DEVIDA, han sido bastante reacios a permitir un diálogo con la sociedad civil y mucho menos han querido permitir la participación de los productores organizados de todas las cuencas de la selva alta.