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Una publicación de la asociación SER

Chile 2011: La descentralización reprobada

La costumbre comenzó en mis tiempos de estudiante en Lima, con mi “yunta” de entonces. Nos convocábamos en la siempre agradable cafetería de artes, el lugar  “donde levitaban  las musas”, y  empezábamos a recorrer lo que nos había dejado ese año que partía. Desde entonces en estas fechas de remate, vuelvo al ejercicio que consiste en determinar si el balance es positivo o negativo  y de acuerdo  a ello como se enfila el nuevo año.

Al revisar el transcurso de los 365 días pasados en lo referido a la descentralización en nuestro país, la situación puede ser descrita como esa imagen (que me sugería un dilecto amigo), de aquellos viejos convoyes ferroviarios nocturnos que de improviso se quedaban detenidos en el medio de la oscuridad. A ese tráfago de sonidos que era el tren en marcha sobrevenía una latencia que inundaba de preocupaciones a los pasajeros que de súbito despertaban con la detención. La situación se hacía aún más inquietante cuando la locomotora comenzaba arrastrar los vagones en retroceso. Para muestra, hay que ver lo que ha significado dejar de lado la necesidad de cambios en la institucionalidad en la clase política. Me refiero a la elección directa de los Consejeros Regionales, que una vez más pareciera correr el riesgo de ser postergada, lo cual nos lleva a pensar, que esta situación ha terminado siendo engorrosa tanto para los parlamentarios que tendrán más competidores por sus curules, y para el actual gobierno, que  se quiere evitar las complicaciones de tener que abordar, desde la ya  problemática  institucionalidad, los conflictos que comenzarán a producirse con la difícil convivencia entre un órgano elegido por elección directa con posibilidades de que en el predomine la oposición y otro que depende directamente  del  Poder Ejecutivo .

Desde el punto de vista  de los connacionales que vivimos en el Chile de la provincia, el 2011 va quedar como un hito trascendente por la revolución ciudadana que se erigió desde la Región de Magallanes, que demostró hasta qué punto puede llegar la incomprensión de los gobernantes en relación a una zona estratégica del  país, que por su condición geográfica extrema requiere algo más que los tratamientos ortodoxos habituales. Esta expresión ciudadana que inclusive conllevó iniciativas de autogobierno, ha mostrado una ruta a seguir y de paso ha dejado caduco a otros referentes que han  intentado  persuadir desde y solo los argumentos.

Al parecer  el centralismo del país, no acabará por sí mismo, y por ello la movilización social  tiene mucho que decir, pero hay que abrir también los espacios en la institucionalidad. El diagnóstico acerca de cuáles son las trabas para avanzar en términos  de las atribuciones a ser entregadas a las regiones ya está más que hecho. Las demandas deben ser exigidas por las comunidades regionales y se requiere de nuevos liderazgos que cuestionen la hegemonía del orden decimonónico resultado del carácter unitario del Estado chileno.

Espero que el 2012 sea oportuno para la causa regionalista y del desarrollo local, que por fin  el clamor regional se instale para quedarse y haciendo exigencias que no puedan ser obviadas por los que detentan los poderosos hilos del poder. Como ya sabemos la movilización social llegó para quedarse, así como la horizontalidad comunicativa de las redes y la certeza de que chilenos podemos tener una sociedad  mucho mejor que la pontificada por los adalides de lo establecido. Ya no es sólo imprecación de los iluminados o los incomprendidos, sino la certeza de la mayoría.