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Una publicación de la asociación SER

César Calvo y la lógica de lo múltiple

César Calvo, a lo largo de su novela Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía, realiza una crítica de la ideología del ego conquiro (yo conquisto), brindando una versión alternativa de la historia oficial: ante la imposición de Occidente como mundo civilizado, que fijó la catalogación de los americanos como salvajes o bárbaros, Calvo señala que las naciones amazónicas tienen sus propios códigos de gobierno. Se trata de especificar cómo funciona la política de la guerra que, opuesta al modelo de Estado europeo, produce el despliegue de entidades no-humanas y una red de alianzas entre las comunidades, que conforman un corpus híbrido.

Así, este texto nos introduce a una política de las naciones amazónicas. Esta política tiene su fundamento en la guerra, y a partir de la cual –como bien ha estudiado Pierre Clastres en Arqueología de la violencia– se configura un mundo que se opone a la lógica del Estado. Este sistema político consiste en la producción de fuerzas que rehúyen los procesos estatales, que son puntos de fuga frente a los aparatos de captura de las políticas nacionales.

“La mejor forma de reducir cabezas”, el capítulo 12 de la segunda parte de la novela de César Calvo, nos presenta la guerra como un despliegue de alianzas y rituales. La guerra implica la intervención del mundo no humano (espíritus básicamente), su importancia en la capacidad de los guerreros, pero sobre todo establece que las costumbres bélicas no responden a una violencia irracional sino a un sistema político complejo.

Frente a las tergiversaciones, “a las muchas mentiras” que se han impuesto como estigmas del mundo amazónico, el personaje Félix Insapillo nos detalla el agenciamiento de la guerra, centrándose en la reducción de cabezas de los jíbaros. El agenciamiento podríamos también entenderlo, en este caso, como una diplomacia con lo no-humano que involucra rituales, red de afectos, la relación de fuerzas activas y reactivas de los brujos, lo cual implica un fluir de devenires animales, espirituales.

La reducción de cabezas es una ceremonia en la que el brujo cumple una función diplomática con fuerzas no humanas: cura y carga de poderes los elementos que se usarán (el agua y la olla donde se pondrá la cabeza del enemigo), invoca fuerzas invisibles, y hace posible que el guerrero vencedor se apoderé del ánima del oponente. El brujo entonces es un canal por el que circulan fluidos no-humanos, actualizando su participación en la política de la comunidad.

Esta situación define la no cerrazón de la política de las naciones amazónicas. No se pretende un sistema totalitario que incluya a todas ellas a partir de una lógica estatal europea, de lo que se trata es de mantener la heterogeneidad. La función política de la guerra es evitar la homogenización, de tal manera que los machiguengas, aguarunas y amawakas, entre otros, mantengan su independencia donde cada nación es, a decir de Clastres, “un ser social heterogéneo”, por esto “la lógica de la sociedad primitiva es, entonces, una lógica de lo centrífugo, una lógica de lo múltiple”.

Está relación rige también con lo no-humano: el brujo no quiere un dominio totalizador de los espíritus sino hacerlos circular, en otras palabras, hacer que se actualicen y se multipliquen mediante líneas de diferenciación, pero teniendo siempre en cuenta la diferencia de los mundos, resaltando la necesidad de la inserción de uno en el otro, por esto en la novela leemos: “cuando se enfrentan dos naciones de selva, más que los combatientes (…) combaten sus brujos y las ánimas cómplices de los brujos”

Lo múltiple no implica que no haya conexiones, y se define más bien por la coexistencia en una serie ramificada: 1) las naciones se comunican mediante alianzas, pero manteniendo su identidad; a pesar de las diferencias de grado entre una y otra no olvidemos que ellas “obedecen –sin excepción- a una misma lógica de lo centrífugo”, como diría Clastres, 2) lo no-humano interviene en lo humano: el tiempo primigenio se conserva y es simultáneo al presente, asimismo recordemos que lo no-humano, acorde con los postulados deleuzianos, “es una virtualidad que se actualiza siguiendo líneas de divergencia” en el mundo material”

Con esta toma de posición Calvo nos plantea un modo alternativo de política alterno al hegemónico. En realidad, se trata de un compromiso con los devenires revolucionarios, de aquí que en su conferencia "Para comenzar por el principio" (1974) mencione que la transformación no ocurre en una posteridad sino en el proceso mismo, ejecutándose con cada esfuerzo disidente. Por esto acota: “creo que ese mundo lo haremos ahora, y lo haremos con armas invencibles, escribiendo y amando, y cantando. Y lo haremos en esta tierra dura, y no en algún sedoso paraíso celestial”