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Una publicación de la asociación SER

Cargamontón

En un artículo anterior afirmábamos que la campaña previa a las elecciones municipales se había adelantado principalmente en Lima. Últimos sucesos confirman lo anteriormente dicho, pero con el añadido que se viene desarrollando una estrategia promovida por actores muy poderosos para que la gestión de la alcaldesa Susana Villarán en Lima colapse en el corto plazo, pretendiendo cerrar cualquier opción reeleccionista de la Confluencia por Lima el 2014. Quienes apuestan por este desenlace juegan al límite de la legalidad y de la acción política democrática, corriéndose el gran riesgo de sufrir un enorme revés en los próximos meses.

Lo peculiar y peligroso de este intento es que lo que podría ser una natural discusión política sobre puntos de vista o propuestas discrepantes de políticos que dan la cara ante la ciudadanía, es remplazado por una serie de acciones y denuncias parecidas a las campañas promovidas por la dupla Fujimori-Montesinos para destruir a los  potenciales competidores. De ese modo golpearon a Alberto Andrade, Luis Castañeda, entre otros. La política convertida en guerra sucia.

Por un lado, al pedido de vacancia de la alcaldesa, solicitado por un oscuro militante del PPC, se sumó  la sorpresiva resolución del JNE por la cual ordena a RENIEC la revisión del último lote de firmas entregado, en fecha extemporánea, por los promotores de la Revocatoria del Concejo Municipal de Lima. El cuestionado fallo del JNE abre las puertas a la posibilidad  que se realice en 2013 un consulta popular para la revocatoria que, de prosperar, coloca en la agenda de la gestión limeña un pesado tema que ya estuvo “haciendo ruido” durante el primer semestre de este año.

Por otro lado, los sectores que se oponen a las reformas más importantes que propone la Confluencia por Lima desde la municipalidad limeña, retoman la resistencia con más fuerza, y persiguen articular su oposición y vincularla a la revocatoria. Julio Rau Rau, dirigente transportista se une a las voces promotoras de la revocatoria y visita al sector de comerciantes  y operadores que actúan en La Parada, buscando articular una alianza de todos los intereses que han lucrado de la informalidad, el caos, la corrupción pública y el maltrato a los usuarios y consumidores limeños. Son conscientes que permitir que las reformas sigan adelante  marcará un hito del cual luego será muy difícil retroceder.

Es sintomático que los medios más conservadores, que jugaron en favor del Fujimorismo  sean parte de la comparsa, oponiéndose por razones fundamentalmente ideológicas a la gestión de Villarán, cerrando los ojos ante la cuestionable trayectoria de quienes lideran esa oposición. Más triste aún  es el caso del ala dura del PPC que por cálculos electorales estuvieron dispuestos a vacar a la alcaldesa sin considerar la veracidad y la consistencia legal de ese pedido y el impacto de esa medida  en la estabilidad de la gestión municipal.

El desenlace de esta situación es aún incierto, más aún si se tiene en cuenta que, si bien la mayoría de la opinión pública respalda las reformas y ello se traduce en un lento pero constante incremento de su respaldo, el apoyo activo a la gestión  de Villarán aún es tibio y esporádico.  Este es un asunto de orden político que las organizaciones que conforman la Confluencia estarán evaluando para diseñar las acciones dirigidas a revertir esta situación.

No cabe duda que junto a la iniciativa y la organización política de quienes apoyan desde la sociedad, una buena gestión es la principal acción ofensiva contra el cargamontón  corrupto y conservador. Que ello suceda depende de la lucidez para concentrar los esfuerzos en los temas prioritarios de la ciudad, en particular los que involucran a los sectores populares y medios, y no dispersar los esfuerzos de una gestión que al inicio cometió el error de abrirse demasiados frentes de batalla.

Si se consigue relanzar la iniciativa política de la Confluencia y continúa  la implementación de las reformas que la gestión de Susana Villarán viene impulsando la eventual consulta de revocatoria podría convertirse en el espaldarazo ciudadano para continuar cuatro años más en la conducción de la Municipalidad más importante del país.