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Una publicación de la asociación SER

Cajamarca, más allá de la minería

Si pareció una guerra, pues no se trata de una guerra, es política, porque ella cruza inevitablemente toda nuestra vida, incluso la apatía se convierte en una actitud política, así Conga y el conflicto se convierten también en una disputa de dos posiciones que tienen visiones diferentes sobre el desarrollo del país y de Cajamarca en particular. El mundo no es tan simple y la realidad es más compleja que la oposición entre buenos y malos, o entre blanco o negro, aunque los medios de comunicación y un sector de “cajamarcólogos” así lo muestren.

Entonces la discusión es más compleja que el simple “Conga va” y “Conga no va”, acá se juega, de algún modo el futuro de Cajamarca. Partir de la premisa de qué es lo que queremos para nuestro departamento, cómo nos los imaginamos en 20, 30 o 40 años, ¿queremos un departamento con minería como actividad predominante?, ¿un departamento solamente agrícola y ganadero?, ¿queremos preservar lagunas y ecosistemas?, ¿cómo lo haremos?, ¿para lograr qué? Porque quizá sí valga la pena promover o reducir la actividad minera, ya que ello nos permitirá mejores condiciones de vida en el futuro.

Decir que la minería ha traído sólo aspectos negativos, me parece exagerado y demagógico, por no decir falso. Y en oposición, decir que gracias a la minería Cajamarca conoce el desarrollo y que sus impactos negativos son mínimos, también resulta absurdo. No olvidemos que Cajamarca ya tenía una actividad que, con todas sus limitaciones, era de las más prosperas del país, como la producción de lácteos y derivados. Entonces ni lo uno, ni lo otro, hay que mirar la realidad sin pasión, ni prejuicios.

Aunque en este momento, mirar la realidad sin algún tipo de sesgo es bastante difícil, estamos atrapados entre el reduccionismo del “antiminero” y el “prominero”, lo cual es peligroso porque no deja espacio a las posiciones intermedias las que, dicho sea de paso, han sido silenciadas por la estridencia de dos facciones. Entonces la imposición ha reemplazado al diálogo y hoy lamentamos la pérdida de Joselito Vázquez Jambo, José Silva Sánchez, Eleuterio García Rojas, César Medina Aguilar y José Antonio Sánchez Huamán, muertos absurdamente, porque ninguna causa justifica la muerte de personas. Ningún proyecto minero, ni tampoco la oposición a este.

Pero no es momento de señalar responsabilidades. Políticamente a todas luces hay una responsabilidad compartida de todas y todos, de uno u otro modo. No se trata de voltear la mirada y hacer de cuenta que aquí no pasó nada. Murieron cinco cajamarquinos frente a nosotros. Un costo altísimo por varias omisiones. Se ha acusado al presidente Ollanta Humala, al Primer Ministro Oscar Valdés, al Presidente Regional Gregorio Santos, a Marco Arana, a la Policía Nacional del Perú sin cansancio. Así entre acusaciones mutuas, muchos hemos expiado nuestras culpas, quizá bajo la premisa de que esos muertos son de otros, lo siento pero también son nuestros.

Dejémosle a la justicia que haga el trabajo de identificar a los responsables y que, una vez más la impunidad de quienes disparan las balas o arrojan las piedras, no se repita. Para nosotros se abre la oportunidad de revisar y aprender, de una vez por todas, de lo ocurrido y abrir el debate para plantearnos seriamente la discusión sobre el desarrollo que queremos, la Cajamarca con la que soñamos y en la construcción de las condiciones necesarias para ello.

El conflicto y la discusión sobre la minería, no pueden convertirse en hegemónicos, porque, más allá de la minería, hay otras actividades económicas sobre las cuales vale la pena discutir, la propia producción de lácteos, la producción agrícola, la producción de café en Jaén y San Ignacio, el turismo, tan descuidados en este momento.

Llevamos cerca de 20 años en los que el debate sobre la minería ha ocupado gran parte de la agenda departamental y esa discusión “minerocentrica”, obvia otros aspectos importantes para pensar en el desarrollo regional. Cajamarca no es un reducto solamente minero, aunque el gobierno y sus opositores lo quieran ver así, es una región pluriproductora que requiere la mejora de infraestructura y ciertas condiciones para su desarrollo, consenso para lograr carreteras asfaltadas, como la longitudinal de la sierra, reducir los índices de analfabetismo, desnutrición, la articulación de los pequeños productores agropecuarios a la dinámica económica, no sólo anuncios líricos, sino propuestas y hechos concretos.

Resulta hasta contraproducente que un Gobierno Regional que reivindica la actividad agrícola, pecuaria y turística en contraposición a la minería destine menos del 2% del presupuesto anual a la actividad agrícola, asimismo la creciente conflictividad ha afectado severamente la actividad turística, en parte también por la imagen de caos que enfocaron los medios de comunicación, ¿tendrán el Gobierno Regional y Nacional una propuesta para revertir esta crisis, ahora que se ha anunciado que Cajamarca saldría del mapa turístico nacional? Espero que sí.

Por eso es importante ir más allá de la minería, recuperar la capacidad de tener una visión sobre el futuro de Cajamarca y la claridad sobre cómo la minería se articula o no en esta visión. Ciertamente la minería cruza parte importante de la dinámica comercial cajamarquina, pero rescatar esa capacidad de mirar lejos de una actividad económica temporal, es lo que necesitamos. ¿Quién encarna esa propuesta? Quizá haya llegado el momento de dejar el aletargamiento, ocupar nuestro rol en el espectro político y dejar de mirar desde lejos sólo para buscar culpables, que es lo mismo que tirar piedras.