Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Bypass – El Vía Crucis limeño

Cuando solo faltaba la firma de la empresa OAS para iniciar los trabajos de construcción de viviendas, se liberó a Barrabás. La gestión de Castañeda anunció que los fondos del fideicomiso destinados al proyecto Río Verde serán usados en la construcción de tres bypass. La recuperación del río Rimac, las 25 hectáreas de áreas verdes, las plazas, los museos, puentes peatonales y la reubicación de los Shipibos del río hablador fueron reemplazadas por el bypass que unirá las avenidas Garcilaso y Arequipa. La condena fue dada: Shipibos y limeños caminaremos juntos al calvario.

Esta vez no sólo caminamos cuadras y cuadras hacia el paradero del corredor azul; caminamos hacia la nada. Caminamos hacia una congestión en 28 de Julio y al encuentro de un desconcierto en la avenida Garcilaso de la Vega. Gente corriendo sin rumbo, el sol cegando la vista y la falta de información hacen que la cruz pese más.

Y es que no sólo es caminar diez cuadras hasta llegar a un paradero, es caminar para buscarlo. Es caminar, esperar y rezar para poder cruzar las ahora monstruosas 28 de Julio, Plaza Bolognesi y Paseo de la República. Es tener que escuchar quejas e insultos de personas que continúan culpando de todo a la gestión anterior. Es caminar y viajar en medio de un desorden y más desorden que durará todo un año. La cruz se hace más pesada y hay varias caídas.

Además de caminar hacia la nada, es vivir en la nada. ¿Qué pasó con el expediente técnico, con los estudios viales y ambientales? ¿Qué pasó con la aprobación del Ministerio de Economía? Sólo nos dan migajas de información, sólo nos dicen que es una obra importante y que aliviará el congestionamiento. ¿Acaso al construir más carriles, bypass, autopistas, etc., no incrementan la cantidad de usuarios y así crean más tráfico? ¿Por qué no aspirar a una ciudad sostenible, que incentive el uso de medios de transporte amigables con el medio ambiente y que no generen congestión?

Avanzamos por el Vía Crucis. La cruz y los clavos duelen más en Cantagallo. No sólo 226 familias han quedado en completo abandono: 250 niños y niñas de la Escuela de Educación Intercultural Bilingüe también han sido afectados. La ubicación inicial del centro educativo fue a la orilla del río; hoy, debido a las obras, se encuentra en una cancha de fútbol, sin agua, desagüe, ni luz. Además de vulnerar sus derechos a la salud,a la identidad cultural, a una vivienda digna y a la consulta previa, el alcalde Castañeda Lossio dejó en claro, ante la Comisión de Transporte del Congreso de la República, el poco interés que le despierta la comunidad Shipiba de Lima, al llamarlos “Asháninkas”. No fue una simple confusión. Fue decirle a todo el país que todos los indígenas son iguales, que son los chunchos con plumas en la cabeza y que da igual nombrarlos de una u otra forma.

¿Esperaremos su lanza final? ¿Nos quedaremos de brazos cruzados frente a todas las autoridades y políticos, que, como ya es costumbre, se burlan de nosotros? ¿Seguiremos escogiendo candidatos mediocres que sólo buscan enriquecimiento personal?

Nosotros no resucitaremos, no dejemos que crucifiquen más nuestro país.