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Una publicación de la asociación SER

Buscando respaldo

La necesidad de realizar una renovación total del Gabinete es una medida que buena parte de la clase política y de la opinión pública espera que se realice antes de Fiestas Patrias.

La urgencia por que se realice este cambio tiene que ver no sólo con los serios errores cometidos, entre otros, en la gestión del conflicto en Conga –uno de los principales encargos que asumió Óscar Valdés al asumir la Presidencia del Consejo de Ministros-  sino con la pérdida de rumbo  que viene mostrando el gobierno en los últimos meses. 

Es cierto que no es una buena señal que se cambie un gabinete en tan corto tiempo, pero es peor que se mantenga la sensación (o realidad) que el país anda a la deriva.

El asunto clave hoy es con qué criterio se constituye el nuevo gabinete y las alianzas que le den sustento al gobierno. Las noticias que se conocen y los rumores que se difunden generan preocupación, porque de ser ciertos pensamos que repetirían errores cometidos en la conformación del gabinete Valdés o debilitarían aún más el perfil por el cual fue elegido el presidente Humala.

La intención de involucrar a algún Presidente regional como cabeza del Gabinete ya ha mostrado serias debilidades en el pasado. Salas y Simon salieron chamuscados  de sus respectivas experiencias. El ser exitosas autoridades regionales no las hacía necesariamente idóneas para asumir las responsabilidades que supone ser la mano derecha del Presidente de la República.  Sin duda el Presidente Regional de Moquegua viene haciendo una interesante labor y ha sido parte de un esfuerzo muy importante – y exitoso- por construir el acuerdo social que de viabilidad al proyecto minero  Quellaveco. Pero pensar en él, no  hace sino nuevamente “mineralizar” la Presidencia del Concejo de Ministros; cuando las responsabilidades de ese cargo son más complejas y transversales y con un alto componente político que Óscar Valdés hasta el momento no comprende y que, parece,  Ollanta Humala no acepta.

Por otro lado, el Presidente cometería un serio error si involucrara a Luis Castañeda o a gente vinculada a él en su Gabinete. No se trata solamente si comparte o no el defecto –para un gobierno democrático- de la parquedad; sino las serias dudas que existen sobre la limpieza de su gestión en la comuna limeña.  Ollanta Humala tuvo como uno de sus fortalezas más importantes durante la campaña la imagen de transparente y la promesa de luchar contra la corrupción y mal haría en acercarse a personas que mermarían ese capital que ya se halla en riesgo. Es bueno recordar lo que Nadine Heredia a través del twitter decía sobre el candidato Castañeda el 6 de enero de 2011: “Castañeda acostumbrado a las obras y comisiones a las licitaciones ahora aplica la licitación directa para miembros de su plancha”. (1)

El gobierno tiene la oportunidad de sacar lecciones de los errores cometidos al nombrar el actual gabinete para no caer nuevamente en ellos. Requiere un Premier con un fuerte capital político, trayectoria democrática, capacidad para entender las razones de los conflictos sociales y expresa preocupación por promover la inclusión social. Pero también es necesario –tal vez lo más importante-  que construya una base política más solida y ancha para su gobierno, que le permita estar en condiciones de enfrentar los tiempos difíciles –tanto internos como externos- que pueden presentarse.

Si no tiene ese cuidado, el Presidente va a quedar sólo  o mal acompañado y eso no le hará bien al país.

Nota:

1)      http://www.larepublica.pe/06-01-2011/nadine-heredia-critica-castaneda-en-twitter