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Una publicación de la asociación SER

Los campesinos de Huanta y la iniciación de la República

 

 La historiadora Cecilia Méndez, ex docente de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y actual catedrática de la Universidad de California, en Santa Bárbara (EE.UU.), acaba de publicar, en español, su texto “La República Plebeya: Huanta y la formación del Estado Peruano, 1820-1850” en el fondo editorial del Instituto de Estudios Peruanos. El libro es una traducción de su similar en inglés, que apareció en el 2005 y obtuvo, dos años después, el máximo galardón que la academia historiográfica latinoamericanista norteamericana otorga a la mejor contribución de historia indígena de América Latina: El premio Howard F. Cline.

En el texto, Méndez estudia la “rebelión monarquista” que protagonizaron los campesinos altoandinos de Huanta, como parte de la dinámica de formación del Estado republicano en los Andes sur-centrales del país. Señala que el movimiento fue llevado por agricultores, pastores, arrieros y pequeños propietarios campesinos, en alianza con oficiales y comerciantes españoles, y algunos terratenientes y mercaderes criollos y mestizos. Aunque todavía la autora sugiere que esta “rebelión monárquica” estalló en una coyuntura de crisis y fue protagonizada por campesinos que intentaban defender los derechos y el estatus que como indios habían recibido del poder colonial y que la república criolla amenazaba liquidar, en esta ocasión estudia con detalle la ideología pro monárquica de los rebeldes y las alianzas que tejieron con los otros sectores sociales, también descontentos con la iniciación republicana.

En el transcurso de la sublevación y en los años posteriores, los campesinos impusieron su poder e instalaron, en su cuartel general de Luis Pampa, el “gobierno de Uchuraccay”, que se dedicó a ejercer funciones relacionadas con la administración de justicia, la movilización de fuerza laboral, la reparación de caminos y puentes y la regulación del orden público. De este modo, enarbolando la bandera del monarquismo, posteriormente pactando con caudillos liberales y hasta aceptando una identidad política que provenía de un gentilicio (iquichano) acuñado por las autoridades republicanas, pero que hacia la década de 1830 había cambiado de sentido, estos campesinos de Huanta intentaron concretar sus objetivos políticos relacionados con la formación del Estado republicano y hasta fundaron una “República Plebeya”, que subvertía la jerarquía étnica heredada de la Colonia y en la que el poder recaía en un grupo campesino que portaba un liberalismo sui géneris y se comprometía en las guerras caudillistas.

Precisamente, los puntos polémicos de la argumentación de Cecilia Méndez están relacionados con la disolución de la etnicidad y la posición pro liberal de los campesinos rebeldes.[1] Con respecto a lo primero, señala la autora que los líderes rebeldes, con sus demandas y praxis políticas, subvirtieron las jerarquías étnicas heredadas de los tiempos coloniales, al no presentarse como indios, y, por consiguiente, no postular una identidad étnica. Además, en el “gobierno de Uchuraccay”, los líderes campesinos gobernaron para españoles, mestizos y campesinos, sin intentar formar grupos corporativos o naciones que se identificasen mediante elementos de etnicidad provenientes de los tiempos prehispánicos. Este gobierno no pretendía forjar pacto tributario alguno, porque los ayllus no eran propietarios de las tierras donde se producía la coca. Por todo ello, la tendencia académica de configurar grupos étnicos o de crear dicotomías entre ayllus tradicionales y Estado liberal simplemente eclosiona frente a las aspiraciones y exigencias de los campesinos de esta parte del Perú.

Por todo ello, los campesinos terminaron identificándose con el liberalismo de las primeras décadas republicanas, que tenía un mayor contenido social y un pronunciado cariz político. Al respecto, la  historiadora refiere que la participación voluntaria y decidida de estos pobladores en los ejércitos de Orbegoso y Santa Cruz les daba una oportunidad inmediata de servir al Estado y de plantearle ciertas demandas relacionadas con el ejercicio de la ciudadanía y con la negociación de derechos y obligaciones para con el mismo.

 


[1] Véase la reseña del libro The Plebeian Republic, publicada por Karen Spalding en Histórica, XXIX: 1, 2005, pp. 208-211