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Una publicación de la asociación SER

Alineando los astros

A doce días de la jornada electoral los astros parecen alinearse a favor de la realización de las elecciones. En algún momento, en medio del desbarajuste ocasionado por la modificatoria a la Ley de Partidos Políticos – responsabilidad de los partidos con representación en el Congreso, aunque ahora traten de esconderla – y alimentado por las resoluciones del JNE, algunas voces plantearon la postergación de las elecciones. Esta propuesta pronto fue acallada luego de oportunas declaraciones del Premier Pedro Cateriano.

Al menos tres factores parecen inclinar la incierta balanza electoral. En primer lugar, la decisión del JEE Lima Centro 1 que permite la continuidad de la candidatura de Keiko Fujimori indicaría que el máximo organismo electoral estaría cerrando la caja de Pandora abierta con las cuestionadas decisiones de exclusión de César Acuña y Julio Guzmán. Lo más probable es que algunos candidatos al Congreso sean excluidos, pero que los candidatos presidenciales no sean tocados (escribo esta columna cuando aún está pendiente la resolución final la demanda de exclusión a la candidatura de Keiko Fujimori, y en trámite la demanda contra Pedro Pablo Kuczinsky).

En segundo lugar, ninguna de las agrupaciones políticas que marchan adelante en las encuestas ha denunciado fraude o ha demandado la postergación o cancelación de las elecciones. Estos planteamientos son apenas defendidos por Julio Guzmán; también fueron mencionados por algunos candidatos con pocas preferencias en las encuestas para justificar su retiro de la competencia electoral. La permanencia de los demás partidos indicaría su disposición a mantenerse en el proceso y llegar hasta el final. Los actores políticos que proponen patear al tablero van quedándose aislados en este escenario.

En tercer lugar, es notorio que un buen número de líderes de opinión, aunque critican fuertemente el marco normativo y las decisiones del JNE, descartan la posibilidad de fraude electoral (entre los que recuerdo ahora, Álvarez Rodrich, Levitsky, Tanaka, Dargent, de la Puente). Esto podría tomarse como un indicador de cambio en el ambiente, menos dispuesto a salidas que impliquen rupturas institucionales, y con electores acomodándose más bien a los cambios producidos en el escenario político.

Es cierto que en el panorama se mantienen voces que insisten en el fraude y demandan no continuar con el proceso. Sin que exista conexión entre ellos se pueden mencionar a algunos periodistas (Gorriti, Cisneros), a sectores radicales del multidiverso movimiento antifujimorista y al FUDEPP. Todas estas son manifestaciones de un estado de ánimo que persiste en el ambiente y que eventualmente podría motivar acciones de violencia en el tiempo que resta hasta el 10 de abril o el propio día de las elecciones.

Todo indica, por tanto, que tendremos elecciones. Conviene por tanto despejar el camino lo más posible para que estas, pese a los múltiples inconvenientes surgidos en el proceso, se desarrollen en forma pacífica y con absoluto respeto a la voluntad popular, aislando a quienes busquen alguna forma de expresión violenta. Y, al mismo tiempo, empezar a pensar en las condiciones de gobernabilidad del siguiente período de gobierno.