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Una publicación de la asociación SER
Ingeniero, experto en agua y saneamiento, Coordinador del Programa de Agua y Saneamiento de la Asociación SER, miembro del Consejo Directivo de IPROGA y miembro de la Red Agua Segura

Agua: La Declaración de Lima

Desde hace un buen tiempo, el 22 de marzo se celebra el Día Internacional del Agua y cada año más instituciones privadas y públicas y la sociedad civil son conscientes de la importancia del agua para la vida y la salud, así como de la escasez de este líquido elemento causada por el cambio climático. Sin embargo, también falta mucho por hacer para que exista una política de Estado que considere este nuevo contexto y que se desarrolle una nueva cultura de agua en la ciudadanía.

En el Día Internacional del Agua es importante destacar que los días 9, 10 y 11 de marzo del presente año, en Lima, se realizó el evento más grande de la región “IV LATINOSAN Conferencia Latinoamericana de Saneamiento Perú 2016” donde asistieron más de 1300 personas representando a diferentes organizaciones públicas y privadas de diferentes partes del mundo, principalmente de América Latina y del Caribe. Estuvieron presente 14 delegaciones internacionales y reconocidos expertos y expertas donde discutieron nuevas propuestas para que el acceso universal al agua y saneamiento se haga efectiva en la región.

El evento de Latinosan tuvo como marco de referencia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos el año pasado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que tienen como horizonte al año 2030, principalmente el ODS número 6 que indica: “garantizar la disponibilidad de agua y gestión sostenible y el saneamiento para todos”.

El Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Francisco Dumler, manifestó que para lograr el acceso universal al saneamiento en América Latina y el Caribe se requiere una inversión de 19 millones de dólares anuales hasta el 2030. La inversión que realizan actualmente los países asciende tan solo a 4500 millones de dólares. El Ministro solicitó a los representantes de los países el cumplimiento de los compromisos expresados, recalcando que cada país debe destinar mayores recursos económicos con el fin de alcanzar la universalización de este servicio.

Por otro lado, Léo Heller, Relator Especial de la ONU sobre Agua potable y al Saneamiento, en su exposición señaló que un retroceso en el acceso a los derechos de agua y saneamiento se puede considerar como una violación a los derechos humanos. También señaló que en el año 2015 recién se reconoce el derecho al saneamiento diferente al agua y esta medida tiene por finalidad de llamar la atención sobre la brecha existente en saneamiento. Además, mencionó que los ODS al año 2030 deben dar visibilidad a las diferencias existentes y no quedarse solo con los promedios, porque estos disfrazan las desigualdades de acceso.

Luego de recopilar los aportes de las propuestas presentadas en el evento se llegaron a los acuerdos que fueron asumidos por los países participantes en la Latinosan 2016 y plasmados en la Declaración de Lima, en el que los representantes de los países de América Latina y el Caribe reafirmaron sus compromisos de lograr la universalidad del agua y saneamiento, priorizando las inversiones de los estados en las zonas rurales, en las poblaciones marginales, en los grupos vulnerables e indígenas. También expresaron en la Declaración de Lima que para mejorar la brecha existente de agua y saneamiento no es suficiente los recursos financieros, sino también las políticas de ordenamiento institucional, adaptación tecnológica y mejoramiento de los modelos de gestión. Estas medidas ayudarán a que poblaciones tengan realmente los servicios buenos y que su impacto se visualice en la mejora de la calidad de vida, evitando con ello de tener enfermedades causadas por falta de agua potable y saneamiento, que repercute en mayor intensidad en los niños y niñas menores de 5 años.

Por lo señalado, en la Declaración de Lima, también se acordó, fortalecer la coordinación entre los representantes de los países con el objetivo de potenciar el impacto del agua y saneamiento en la nutrición y la salud de la población, a través de políticas y estrategias articuladas con sectores involucrados en la inclusión.