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Una publicación de la asociación SER
Abogada de Aprodeh y Grufides

“Acusa golpe”: el retroceso de Vizcarra frente al embate minero

Foto: Caretas

Acusar golpe, es una frase usualmente dicha para expresar que alguien admite que ha sufrido el daño de una agresión y frente a eso, temeroso de mayor agravio, cede ante sus adversarios. ¿Será que esto es lo que le está sucediendo al gobierno de Vizcarra?

Luego del mensaje presidencial de julio, en el que el Presidente se atrevió a plantear una nueva Ley de Minería, admitiendo que necesitamos nuevas condiciones para seguir impulsando esta actividad, y post Tía María, donde además confrontó abiertamente al gremio minero diciéndoles que “respetar el Estado de Derecho no significa sacar un proyecto a sangre y fuego”; el empresariado liderado por la CONFIEP y la Sociedad Nacional de Minería se le vino encima, al punto de pedir incluso su vacancia, vía sus aliados fujimoristas, con una campaña rabiosa basada en un doble discurso.  A esto se sumó las evidencias que han ido saliendo sobre la vinculación de su ex premier y amigo personal, César Villanueva, de quien a estas alturas ya nadie duda que también fue tocado por la mano de Odebrecht. 

Debilitado sin duda por este sismo político, parece que Vizcarra acusa golpe; sí necesita el apoyo político del sector social (sin bancada ni partido), pero tampoco ha sido capaz de confrontar al sector empresarial, quien mantiene su poder en este escenario y puede moverse estratégicamente para lograr un buen daño al gobierno.  

Salvador del Solar, acaba de estar en PERUMIN, la conferencia minera más importante del país, y en ella anunció el primer gran giro para calmar al empresariado. Ya no va más la propuesta de una Nueva ley de Minera, a la cual dicho sea de paso, los únicos que se oponían son los empresarios, ahora propone la creación de una “comisión minera para un nuevo desarrollo minero”, osea ¿quién sabe?

Renunciar a la reforma de una Ley desfasada, que no se ajusta a estos nuevos contextos, que fue impulsada bajo el gobierno de Fujimori, en el marco de una crisis económica que casi obligaba a darle todas las prebendas a los inversionistas para que se animaran a invertir en un país quebrado (contratos de estabilidad, beneficios tributarios preferentes, ventajas para esta actividad sobre otras, etc.), es simplemente aceptar las modificaciones cosméticas que quieren los empresarios, y que por supuesto no tocarían los temas medulares.

Otro giro radical, se observa en la posición respecto al proyecto Tía María. Mientras Del Solar se lucía frente a los mineros en el PERUMIN, la ministra del Ambiente salía a declarar el mismo día, que consideran que el Proyecto Tía María  subsanó las observaciones de la UNOPS, con lo cual casi está anunciando la viabilidad de tan discutible proyecto. 

Mientras tanto en PERUMIN dan voz a las posturas más ultras pro minería. Basta ver discurso del consultor de Seguridad Sandro Espinoza, que no tiene reparo de acusar abiertamente a los movimientos sociales de ser organizaciones criminales, y hasta al propio Viceministro, Raúl Molina de ser miembro de las mismas, pidiendo al Estado principio de autoridad y que persiga y que encarcele a todos. Y el gobierno parece de alguna manera estar oyendo ese discurso. En Las Bambas el propio Estado sabotea el diálogo que impulsó, sitiando a la población con cientos de policías que ya han generado enfrentamientos, provocando el retroceso de este proceso.

Pero hay más, se agudiza la persecución a líderes sociales reviviendo la persecución legal sin fundamento del ex alcalde Oscar Mollohuanca y metiendo a prisión a Walter Aduviri, no por ser autor de algún delito, sino por ser el líder del movimiento social aymara. Y 19 líderes de Cotabambas van a juicio este 14 de octubre y otros 21 del mismo lugar van por el mismo camino, todos responsabilizados de delitos que no ejecutaron, pero que se les atribuye por representar a sus comunidades.

La minería es la actividad productiva que ha generado más conflictos en el país en los últimos años, por ello negarse a reformas serias, y limitarse a promover fórmulas que mantengan tranquilo al gremio minero, solo contribuye a mantener el estatus de siempre, donde el que tiene más poder y fuerza se impone.