Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Monseñor Daniel Turley lidera lucha contra el covid-19 en Chulucanas

Fotos: Ricardo Parra

Ricardo Parra

Chulucanas, fue una de las primeras ciudades del Perú que al iniciar el estado de emergencia nacional ante el avance de la pandemia por el covid-19, dio un admirable ejemplo de civismo; especialmente cuando se vio a sus pobladores formar ordenadas colas en los círculos pintados, tanto en pistas como veredas, para acceder a los principales centros de abastos, evitando así una peligrosa aglomeración.

Mientras en Piura se incrementaban los casos positivos, en Chulucanas se cumplía sin ningún problema el aislamiento social obligatorio; gracias a lo cual el nuevo virus SARS-CoV-2 se retrasó en llegar a esta provincia. Sin embargo, con el transcurrir de los días, los retornos de ciudadanos que residen en otras ciudades, empezaron a generar los primeros contagios.

El hospital de apoyo Manuel Javier Nomberto, que es de nivel II, no se encontraba preparado para recibir a personas contagiadas con el covid-19, por lo cual muchos pacientes tuvieron que ser trasladados al Hospital Santa Rosa de Piura, hasta que este colapsó.

En vista de este alarmante escenario, la Dirección Regional de Salud de Piura (Diresa) dispuso que los casos leves y moderados en el resto de provincias piuranas sean atendidos en los nosocomios locales. Fue así que en los primeros días de mayo el hospital chulucanense, que carecía de una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), tuvo que improvisar un área covid, con 15 camas y con apenas dos médicos que no se daban abasto para atender la alta demanda de pacientes que iban llegando. A esta terrible situación se le sumó una escasez de oxígeno, que dio lugar al pronto colapso de este centro de salud. Para la segunda quincena de mayo, muchos contagiados, tanto de Chulucanas como de otros distritos y centros poblados de Morropón y Huancabamba, sintieron temor de ingresar por emergencia, prefiriendo así quedarse en sus casas con todos los síntomas. Muchos de ellos murieron.

Campaña solidaria

El obispo de Chulucanas Daniel Turley, quien lleva 52 años de recorrido pastoral y una reconocida labor social en el Alto Piura, viendo las duras circunstancias que golpeaban a la zona, se aprestó a organizar una campaña solidaria con el colectivo “Chulucanas da la mano”, realizando diversas actividades acudiendo así a otras parroquias y a personas de buena voluntad para poder conseguir balones de oxígeno, medicamentos, equipos de protección para el personal de salud, rondas campesinas, serenazgo, y también víveres para las familias pobres que salían desesperadas a las calles en busca de ayuda para sus parientes contagiados.

Monseñor Daniel Turley, explica que el temor de la gente por ir al hospital es muy grande debido a todo lo que se ha vivido, “Los enfermos deben ir al hospital para sanarse no para salir muertos”, subraya.

En razón de ello, llegado un momento tuvo que conversar con el alcalde Nelson Mío Reyes, a quien le pidió que se abran consultorios municipales en las tres parroquias de Chulucanas; pero debido a la falta de médicos - que pedían excesivos honorarios - sólo se pudo lograr que funcione el que actualmente está en el auditorio de la catedral y que hasta la fecha ha visto y ha atendido con algunos medicamentos a 1,500 personas.

El viernes 12 de junio, fruto de una gestión articulada entre monseñor Daniel Turley, el Comando Nacional Covid, el gobernador regional de Piura, Servando García y el director del hospital de Chulucanas, Oscar Berrú, se logró instalar en ese nosocomio un isotanque de oxígeno medicinal que tiene una capacidad de 15 mil metros cúbicos, lo que equivale a un aproximado de 1,500 balones de oxígeno, logrando así mitigar en buena parte esta crisis que asfixió al Alto Piura.

Sin embargo, para Daniel Turley, lo ideal sería que Chulucanas cuente con una planta productora de oxígeno, ya que es mucho más económico que cargar cada cierto tiempo el costoso isotanque.  Comenta que le ha hecho saber esta inquietud al ministro de vivienda Rodolfo Yáñez y a la jefa del Comando Nacional Covid, Dra. Pilar Mazzetti, para que se considere en el nuevo hospital que se construirá en esa provincia a través del convenio de Gobierno a Gobierno para la reconstrucción del norte.

Otra de las cosas que nos comenta el obispo de Chulucanas es que el nuevo hospital también debe tener un centro de hemodiálisis, debido a la cantidad de casos de diabetes que hay en el Alto Piura. “Durante el confinamiento, los pacientes diabéticos han vivido un verdadero martirio teniendo que conseguir movilidad para trasladarse hasta Piura y ser atendidos. Lamentablemente muchos de ellos murieron”, asegura.

Nuevos focos

Si bien la carga viral ha disminuido sustantivamente en Chulucanas, algunos brotes han empezado a manifestarse en el distrito de Morropón, centros poblados como Paccha, La Encantada, Yapatera y también en Huancabamba.

En la parte trasera del hospital de apoyo Manuel Javier Nomberto, se han instalado carpas donde 16 familias pasan las frías noches para estar al tanto de la evolución de sus parientes internados. Ese es el caso de César Juárez quien va y viene para conseguir ampollas de Tocilizumab, un costoso medicamento que necesita su tío de 85 años para poder remontar los síntomas graves del coronavirus. “Es lamentable que no haya medicamentos, pero mucho peor que no haya un solo cardiólogo. No sé qué pasa con los médicos que no quieren venir a trabajar acá a Chulucanas”, se queja.

''
Carpas improvisadas de los familiares de los pacientes de covid-19   

El 28 de junio Monseñor Turley, celebró una misa especial con las fotos de 300 personas fallecidas a lo largo de la pandemia. En su homilía pidió a los ciudadanos seguir manteniendo la calma y las precauciones para que no haya un segundo rebrote, asimismo elevó una plegaria para que las autoridades trabajen en conjunto y se logre tener el ansiado hospital que atenderá a toda la población del Alto Piura.