Skip to main content
Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

La Situación del Narcotráfico: Perú 2018

La presente evaluación sobre la situación de la economía del narcotráfico en el Perú, se sustenta en tres fuentes: informes oficiales (Perú, ONU y la Casa Blanca), el permanente acompañamiento que hacemos de las organizaciones de productores agrarios del VRAEM y otras regiones productoras, y el análisis macro regional. Evaluamos la situación como crítica, pues el país ha perdido iniciativa, capacidad y perspectiva institucional; hoy más que antes, gruesas porciones del territorio nacional se encuentran política, económica o militarmente en manos de contrabandistas, mineros ilegales y narcotraficantes: VRAEM, selva de Puno, Madre de Dios, periferia de Lima, Trujillo, Chiclayo y Piura, en numerosas rutas secundarias y en ciudades como Huamanga, Andahuaylas, Huancayo, altamente dependientes del dinero del narcotráfico.

Pese a que el Perú desde la transición democrática del 2000-2001 es un fiel cumplidor de acuerdos e instrumentos bilaterales y multilaterales de control de drogas, no ha logrado revertir la tendencia expansiva del narcotráfico de la cocaína y pasta base en nuestro país.

I.

Se ha producido la expansión geográfica de la oferta de materia prima amparada en la evolución tecnológica para extracción del alcaloide; ello pese a la adopción de medidas administrativas para mantener estados de excepción con presencia militar en 35 distritos de cinco regiones. Según UNDCP (2017), el área cultivada con coca ha aumentado en 9% hasta llegar a 43,900 has de coca registradas para el 2016. Por su parte, la Oficina Nacional de Políticas de Drogas de EEUU, señala 49,800 hás y 491 toneladas de cocaína producidas[1]

Este crecimiento se ha producido pese a que el Estado peruano reporta el cumplimiento de metas anuales de erradicación forzosa de cultivos. La explicación más convincente, es la ausencia de alternativas económicas sólidas y la resiembra  mayoritaria. Luego de los intentos de reconversión productiva, el Estado no entiende que el modelo de DEVIDA, no cubre las demandas de los productores.

Pese a que se habría producido una disminución de precio de la coca como materia prima, se ha producido el aumento de precio de la PBC y el clorhidrato de cocaína. Esto lleva a mayor involucramiento de productores en la cadena ilícita del TID. Se ha constatado nuevamente un nuevo fracaso de políticas públicas en el VRAEM (reconversión productiva que involucró hasta el 78% de los productores de dicha región). Gran parte de los productores inscritos se han tenido que enfrentar a la resiembra, ya que la coca sigue cumpliendo el papel de “caja chica”, ante la ausencia del sector Agricultura. Un asunto preocupante y reconocido es el incremento de capacidad de producción hasta 491 toneladas de cocaína por año, lo que da cuenta de la potencia adquirida y la mayor cantidad de gente involucrada como productores, asalariados, transportistas, vendedores. Se mantiene la expansión de pistas clandestinas de aterrizaje en la Amazonía, así como de cientos de pozas de maceración que involucran al productor en traficante, otorgándole mayores ingresos.

Precios Coca

II.

Ante los tibios intentos de interdicción policial/militar, se ha producido la expansión de la red de rutas de salida de la droga (aérea, fluvial y terrestre) a la Selva Central, la costa y las fronteras peruanas, con ayuda de los remanentes de Sendero Luminoso en los alrededores del VRAEM, encargados de otorgar seguridad para el transporte de los convoyes de mochileros.

Particular énfasis debe hacerse a la situación de embarque procedente de la provincia Constitucional de El Callao, donde se ubica el principal puerto del país y el aeropuerto internacional Jorge Chávez, a través de dos modalidades:1) pequeñas y medianas cantidades que van directamente a los mercados de ciudades europeas y norteamericanas, a partir del uso de momias y “burrieres”; 2) grandes volúmenes en embarques al granel o en contenedores, para lo cual se aprovecha la expansión de la actividad agro exportadora y minera.  Una tercera modalidad asociada se refiere al uso de las playas y zonas de frontera. La situación de violencia e inseguridad en El Callao, se ha visto acompañada del escándalo en su Corte Superior debido a la difusión de los audios que impulsaron la crisis del sistema judicial.

III.

Se ha producido una peligrosa transición de la convulsión del TID desde las regiones productoras, que ha ocasionado el afianzamiento del narcotráfico y sus organizaciones criminales, hacia zonas sensibles del territorio como puertos (Callao y Paita), playas y zonas de frontera, mediante la corrupción de autoridades locales y regionales, y el crecimiento de la importancia de este dinero sucio en las economías regionales.  Además, se ha producido un incremento de los casos de lavado de dinero ilícito en la economía formal. 

Todos estos factores, se han visto favorecidos por la dependencia minera del Perú (exceso de insumos químicos) y el estancamiento de la economía por factores aleatorios (guerra comercial y precios de minerales), el incremento de la informalidad (72%) y otras economías ilícitas como la minería ilegal; y la tradicional debilidad institucional del Estado peruano centralista y burocrático.

Además, hay tres factores propios de la dinámica del narcotráfico, que deben ser contemplados. En tal sentido, la situación de la economía internacional de la cocaína durante el 2018, ocasiona una situación muy vulnerable para el Perú:

* Estabilización de la demanda internacional de cocaína en Europa Occidental y EE.UU;

* Consolidación de la demanda de “crack” en Brasil y el Cono Sur, sumado al asentamiento en Argentina de redes ilícitas manejadas por peruanos;

* Oportunidades de mercados asiáticos y Europa del Este, con altos precios para la cocaína.

La institucionalidad en el Perú se ha debilitado en lo referido a la prevención y combate de una criminalidad organizada en expansión. Este último elemento, se ha visto potenciado por la distracción de los escasos recursos institucionales (PNP, PJ, MP) para atender el caso Odebrecht y otras formas de corrupción en todos los niveles del Estado peruano. Aunque en los últimos dos años se ha decomisado un promedio de 50 toneladas de droga, esto no tiene ningún impacto en la economía del narcotráfico, que se recupera prontamente dados los márgenes de precios finales en el exterior.

Por último, no se puede desdeñar la incidencia de otros factores externos producidos en  el entorno geopolítico, los cambios de gobierno en México, Brasil y Colombia tendrán impactos en el 2019. Baste constatar el mantenimiento de roles de interdicción a las Fuerzas Armadas Mexicanas anunciadas por el presidente López Obrador. Por otro lado, la creciente militarización del territorio brasilero prevista por el régimen de Bolsonaro. Finalmente, los problemas del mantenimiento de altas dosis de violencia en Colombia, tendrán impactos en el desenvolvimiento del narcotráfico desde los Andes.  

 

[1] https://www.whitehouse.gov/briefings-statements/ondcp-releases-data-coca-cultivation-cocaine-production-peru-bolivia/