Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Silvana Vargas: “Hay que trabajar una estrategia de prevención del coronavirus para el ámbito rural”

Foto: PUCP

Omar Rosel

Las cifras de infectados en el Perú por el COVID-19 cada día registran un incremento. El gobierno ha adoptado medidas para detener la propagación del virus como el aislamiento social obligatorio, el toque de queda y otras complementarias, donde se advierte la ausencia de acciones específicas para las poblaciones rurales, cuyas características implican un nivel de atención distinta. Para conversar sobre este tema Noticias SER conversó con Silvana Vargas, Docente de Ciencias Sociales de la Pontifica Universidad Católica del Perú y Presidenta del Consejo Directivo del Seminario Permanente de Investigación Agraria-SEPIA

Con la llegada del coronavirus al Perú ¿las poblaciones rurales son altamente vulnerables por la precariedad del sistema de salud y la prevalencia de diversas enfermedades?

La vulnerabilidad del ámbito rural y en el territorio rural puede verse en el marco de este virus de dos maneras. Por un lado, hace aún más evidente las brechas de desigualdad en el acceso a servicios básicos, la precariedad de los servicios de salud, la provisión de agua segura. Por otro lado, a la fecha el virus no está golpeando al ámbito rural como si sucede en el ámbito urbano. Lo que sabemos de la enfermedad es que se propaga cuando hay cercanía entre personas, pero en el ámbito rural las estrategias de vida de la población están marcadas por la distancia y dispersión. En este contexto, de alguna manera, se podrían entender como factores atenuantes para una propagación rápida del virus. Sin embargo creo que hay que trabajar una estrategia de prevención del coronavirus para el ámbito rural.

¿Por qué crees que en las medidas adoptadas por el gobierno central se ha obviado acciones específicas para las zonas rurales?

Definitivamente la zona rural no ha sido puesta bajo el radar del Ejecutivo porque estamos trabajando como país respondiendo en tiempo real a la urgencia. Lo que está caracterizando esta etapa es responder rápido en el ámbito urbano. En ese sentido va el bono 380, las estrategias del Ministerio de Salud, la educación virtual desde el Ministerio de Educación. En el ámbito rural habría que pensar en otro tipo de estrategia.

¿Quién debería liderar esas estrategias para las zonas rurales?

En este caso la instancia competente es el Ministerio de Salud (MINSA), sin embargo lo que ya se ha aprendido es que se requiere una aproximación multisectorial. Desde el gobierno nacional hay un rol importante de articulación que se debería hacer desde la Presidencia del Consejo de Ministros, particularmente con sectores como el propio MINSA y el MIDIS, Agricultura y Ambiente; pero nada de eso va a funcionar si quienes dan la cara a la población en el territorio no se involucran. Estoy pensando en el rol de los gobiernos regionales y de los alcaldes que hoy están desbordados. Son con ellos con quienes  se debería trabajar y articular una estrategia que tiene que ver con el tipo de información que se debe dar, de apoyo, de instrumentos de gestión que se requerirán.

¿Qué criterios deben tenerse en cuenta para llevar ayuda social a la población rural sin aumentar el riesgo de contagio del coronavirus?

En los programa sociales tipo Pensión 65 y Juntos, entiendo que lo que se está implementando una estrategia de pago a nivel de centro poblado e incluso he escuchado que se va a ensayar una lógica de pago en las propias casas. No sé en qué medida eso es viable y ahí nuevamente aparece la necesidad de entender que el territorio rural no es homogéneo. Entonces, una cosa es que yo pueda emprender una estrategia de pago directo a los hogares en centros poblados menores donde hay cierto nivel de aglomeración de casas y otro pensar en una estrategia similar en la Amazonía, donde habría que activar plataformas itinerantes para emprender procesos de pago a grupos mucho más pequeños y evitar que esa población que “está a salvo” no tenga que aproximarse a las zonas urbanas donde el riesgo de contagio es mayor.

¿Cuál debería ser el rol de las organizaciones rurales –Comités de Autodefensa, rondas, juntas de agua- para el cumplimiento de las medidas de aislamiento social y facilitar el acceso de los servicios estatales?

Hay tres roles, uno tiene que ver con mantener muy bien informada a la población sin generar pánico. El segundo tiene que ver con garantizar que éstas medidas se respeten, para ello las rondas tienen sus propias estrategias para que la población se adecue y adopte las medidas. Y también hay un rol menos claro, que es de contención, porque toda la situación genera mucha incertidumbre y miedo, que es normal. Y ahí las organizaciones sociales de base tiene un rol para garantizar esos espacios de cuidado y de apoyo que existen entre la población y que sirven para enfrentar una crisis.

¿Qué opina de la autorización de continuidad de operaciones a empresas que actúan en el ámbito rural, como las mineras?

El mensaje es que no se quiere generar pánico financiero y lo que se está tratando de hacer es de mantener esas autorizaciones de operación, garantizando el cumplimiento de una serie de normas. Sin embargo políticamente también hay que cuidar los mensajes que se dan. Si una ciudadana entiende que ella depende de su trabajo diario y tengo que parar por contener la pandemia, me preguntaría ¿por qué una empresa que genera tantos recursos está autorizado a operar? Creo que por un lado está el argumento racional de que finalmente parte de la economía peruana está basada en las industrias extractivas; pero por otro lado hay un mensaje político sobre quien puede seguir produciendo, y eso es un tema muy sensible.

¿Cuál será el rol que tendrán las mujeres en la ruralidad en este escenario que nos configura la llegada del coronavirus?

En realidad es un rol de hombres y mujeres. Pero, las mujeres en el ámbito rural tienen múltiples roles que tienen que ver con el cuidado y la provisión de recursos, son las que están encargadas aparentemente de la dinámica del cuidado de los miembros del hogar. Creo que juegan un rol de contención importante y eso hay que tomarlo en cuenta. Asimismo, las mujeres tienen la posibilidad de retomar espacios de organización comunal que permita contener algunos problemas de alimentación y de salud básica inmediata y consejería que se han venido gestando en años anteriores y que son parte de sus estrategias de colaboración y de trabajo conjunto en la reducción de la pobreza.

¿Qué retos adicionales en el mundo rural nos plantea esta situación de emergencia por el coronavirus?  

Esta pandemia nos pone una vez más a prueba como país y es importante reconocer que  lo rural tiene una voz y un rol fuerte en el bienestar de la población en general. Nos jugamos la posibilidad de tener una lectura desde los espacios rurales locales territoriales para empezar a ver el país de otra manera.