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Una publicación de la asociación SER

José Luis Vargas: "Se avizora un proceso electoral casi circense"

Con la campaña electoral en marcha, Arequipa se muestra como uno de los departamentos con mayor número de candidatos anunciados, motivo por el cual, cada organización política tendrá que hilar fino para convencer a una ciudadanía con características particulares. En tal sentido, Noticias SER entrevistó al analista político José Luis Vargas, quien brinda una mirada al panorama electoral regional en Arequipa.

¿Cuál es su evaluación de la oferta de candidatos luego de que los partidos y movimientos han terminado sus procesos internos? 

Con la reciente crisis política a nivel central nos ilusionamos pensando que iba a servir de lección para modificar ciertas conductas electorales, pero el hecho de que en Arequipa existan cerca de 40 candidatos tanto para el gobierno regional como al provincial, significa que poco o nada se ha aprendido, porque estamos repitiendo esos males perversos que tanto daño le hacen a la política en el país. Veo de manera muy desalentadora que existan muchos candidatos en Arequipa y para mí es un mal síntoma.

Así es, se ha informado que serían 18 los candidatos anunciados al gobierno regional, pero ¿por qué se mantiene esta fragmentación?

Es resultado de que no existe conciencia de verdadera institucionalidad política. No se entiende que un proceso electoral debiera servir para fortalecer organizaciones que garanticen la consolidación de la democracia. Tanta dispersión evidencia que se mantienen apetitos personales, negociaciones de último minuto y bajo la mesa, imposición de candidatos en base a aportes. Nada se ha aprendido de los sucesos recientes y repetimos los mismos patrones de conducta que en lugar de unificar, atomizan las preferencias electorales. Eso le hace mucho daño al fortalecimiento de la democracia porque se avizora un proceso electoral casi circense, muy inmaduro.

¿Eso preanuncia una segunda vuelta? 

Obviamente, esa variedad de opciones electorales también atomiza la votación. Sé que va a haber un segundo momento en un par de semanas cuando ya se presenten las listas, pero creo que esa atomización va a continuar. En todo caso, cuando se inscriban formalmente las listas vamos a ver alianzas o unificaciones pero muy distorsionadas o forzadas, en base a negociaciones personales.

¿Tienen alguna posibilidad los candidatos de partidos nacionales o nuevamente ganará un movimiento regional?

Lo que tenemos en escena son organizaciones o movimientos regionalistas que en el fondo no son tal, pero tienen una presencia o constitución básicamente local. Hay uno o dos partidos nacionales, estoy hablando de Somos Perú o Acción Popular, que aparecen solamente en coyunturas como estas.

¿El movimiento Arequipa, Tradición y Futuro podrá repetir el plato ahora que va en alianza con Alianza para el Progreso?

Es difícil hablar de premoniciones en este momento en el que a nadie le interesa el proceso electivo por el Mundial de Rusia, pero pasado el mundial recién van a comenzar a calentarse los motores. Sin embargo, Yamila no tiene la performance política que si tuvo Juan Manuel Guillén, es decir, la capacidad de nuclear y en torno a él, crear alternativas o cuadros políticos. No se ha visto eso en esta gestión, por lo que considero que sus posibilidades son menores y por el contrario, la agrupación de Alfredo Zegarra, Arequipa Renace, tiene en este momento mayores posibilidades porque hasta hoy es la única organización política más o menos orgánica en la región. El resto son organizaciones muy electoreras.

¿Y la izquierda tiene alguna posibilidad?

Arequipa históricamente ha tenido un espíritu levantisco, rebelde, caudillesco que son características que más o menos definen a la izquierda. Esa Arequipa en las últimas elecciones fue derechista y recordemos que el triunfo de PPK se generó acá desde la primera vuelta. Si bien PPK decepcionó, no percibo que la izquierda haya recuperado espacio y creo que la razón es que en los últimos 15 o 20 años, Arequipa se ha consolidado como una región muy “clasemediera” y eso se evidencia en sus opciones políticas. En el escenario actual no hay ningún líder u organización de izquierda fuerte. La mayoría son personas que podríamos tildar de derecha o conservadoras.

En ese escenario ¿levantar la bandera contra el proyecto Tía María podría tener un impacto?

Si y lamentablemente es un tema que se ha ido desarrollando de manera inadecuada. Por ejemplo, hace unos días, un funcionario de Southern manifestó una idiotez (en referencia a un comentario sobre los “genes terroristas de la población”) y eso ha vuelto a caldear los ánimos. Es una ventaja que la van a aprovechar los políticos de la zona porque varios están candidateando, pero en Arequipa capital no creo que existan esos efectos, aunque seguramente a los candidatos regionales les van a hacer preguntas relacionadas y repetirán la respuesta ambigua de “hay que seguir dialogando”, porque saben que lo sensible del tema los obliga a tener una posición cauta. 

¿El  gobierno nacional puede jugar algún rol en la campaña o los congresistas de la región?

De ninguna forma. El gobierno de Vizcarra es muy débil, desarticulado internamente y no creo que tenga algún peso. Si bien es cierto, hasta hace dos años Arequipa podría definirse como “ppkausista”, hoy nadie se atreve a señalar eso, es más, la organización ha desaparecido totalmente. Los congresistas locales mucho menos porque siguen animando ese espíritu de rechazo en la población, más con la compra de televisores o frigobares y recordemos que la mayoría de congresistas arequipeños solicitaron esa frivolidad, así que no van a tener ninguna presencia o peso en la campaña. Lo recomendable para los candidatos es que no se tomen foto con ellos.

Finalmente, ¿cuál es el balance que hace de la gestión de Yamila Osorio?  ¿realmente tiene futuro presidencial el 2021 como se dice en Lima?

Hay que reconocer que contra todo pronóstico Yamila ha sabido conducir una gestión regional de manera adecuada. Recordemos que no tenía preparación o capacidad para ello, pues sale de los reinados de belleza hacia el gobierno regional. Entonces, no se esperaba mucho, pero el hecho de que haya sobrevivido estos 4 años sin mostrar grandes obras, pero por lo menos sabiendo respetar los marcos institucionales o incluso construyendo una imagen positiva, hace que en Lima se vea como la gran figura nacional o presidenciable y es curioso, porque acá en Arequipa no tiene esa proyección. En Lima se presenta en programas faranduleros anunciando que quiere ser presidenta y aquí en Arequipa anuncia que quiere seguir con sus estudios para tener una formación política más sólida. Frente a eso creo que hay que darle una nota aprobatoria. Pasó el curso con un digno 12 o 13 a pesar de sus condiciones. El que haya sobrevivido 4 años es muy meritorio.