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Una publicación de la asociación SER

Iván Lanegra: "Por primera vez el presidente Vizcarra lanza un desafío abierto a Fuerza Popular"

El presidente Vizcarra ha convocado a una legislatura extraordinaria para tratar la destitución de todo el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Para entender el escenario que se presentan y las medidas que se deben tomar en este delicado contexto, Noticias SER entrevistó a Iván Lanegra Quispe, ex viceministro de Interculturalidad, abogado, politólogo y catedrático universitario.

¿Cómo evalúa la posición de Vizcarra de plantear que el Congreso saque a todo el CNM?

Es el nivel de respuesta que se necesitaba ante una situación tan grave porque es evidente que el problema no se restringe a una o dos personas. Sin embargo, la situación no se limita al CNM únicamente, sino también a la necesidad de ver el problema de la corrupción en otras instituciones -en particular en el Poder Judicial- y también tomar alguna decisión respecto a los nombramientos que ha hecho el CNM, como en el caso de la ONPE. Pero hay una dimensión más política en la medida de Vizcarra que es diferenciarse del Congreso, puesto que inicialmente hubo una reacción tibia de la mayoría parlamentaria, incluso cuestionando la manera en que se brindó la información. Entonces, cambia la imagen de un Ejecutivo bastante cauto que evitaba algún enfrentamiento o conflicto con la mayoría parlamentaria y por primera vez el presidente Vizcarra lanza un desafío abierto a Fuerza Popular. Escuchando las críticas de personas que eventualmente han estado cerca a este sector mayoritario del fujimorismo, se revela preocupación. Vamos a ver hasta dónde se llega, pero este primer gesto indica una separación que era necesaria. La población siente al gobierno muy cercano a la mayoría parlamentaria y eso no es bueno. 

Hasta antes de la conferencia de los consejeros informando que ponen sus cargos a disposición, se pensaba que el Congreso podía rechazar la propuesta del Ejecutivo ¿Ha cambiado el escenario?

Parte de la evaluación de que ya es insostenible la presencia de los miembros del Consejo y que iba a ser muy costoso para el Congreso y a la larga inútil porque evidentemente el Ejecutivo podía seguir presionando y forzar una cuestión de confianza. Por esa razón, se está allanando el camino para la decisión del día viernes, aunque igual habrá que esperar. Por otro lado, está el tema de la suspensión de la cabeza de la ONPE y ahí hay que tener cuidado porque si hay un problema de malos manejos que no solamente involucra al jefe sino a otras personas que ha nombrado, entonces es indispensable que se designe pronto a una persona intachable, que cambie las áreas más importantes y permita que las elecciones de octubre sean confiables.

De otro lado, el magistrado Baltazar Morales ha confirmado que se produjo la reunión con el congresista Becerril en la que se habló sobre la elección del CNM

No deja lugar a dudas de que la reunión se produjo, que los consejeros estaban informados y que por lo tanto el congresista Becerril ha mentido y lo que es más grave, ha hablado influyendo no solamente a título personal, sino en nombre de su bancada, que es un tipo de presión absolutamente inadmisible. El Consejo es un ente autónomo e independiente a cargo de una responsabilidad delicada y, por lo tanto, ningún grupo político, directa o indirectamente, puede presionar o buscar influir en sus decisiones. Entonces, hay una nueva situación de vínculos cruzados entre esta institución y diversos actores ligados de manera directa o indirecta a la mayoría de Fuerza Popular.

Pasando al Poder Judicial, se comienzan a escuchar voces que plantean la salida del presidente de la Corte Suprema

Hay dos tipos de responsabilidades. Las responsabilidades que tienen que ver con cuestiones de corrupción y con comportamientos que faltan a los deberes éticos de funcionarios. Lo segundo, son las responsabilidades políticas que tiene que ver con la actuación frente a esa situación, sea porque en el momento no se hizo nada y porque ante la crisis tampoco se ha hecho algo importante y creo que quien ha salido más golpeado en esa dimensión es el presidente del Poder Judicial. Me parece que la crisis lo ha sobrepasado, no sólo por el mal comportamiento de jueces y que las políticas que impulsó no han prevenido, sino también porque su actuación inicial ha sido bastante dubitativa, no ha sabido reaccionar adecuadamente ante la crisis. Me imagino que eso implica una salida, pero es un efecto limitado porque ya acaba su mandato y no tiene un costo mayor.

Otro reto es buscar el reemplazo idóneo

La pregunta importante es quién lo reemplaza, quién va a estar a cargo tanto del Poder Judicial o Fiscalía de la Nación. En el papel, ambas instituciones son esenciales para impulsar las reformas y para evitar impunidad y una de las cosas que más preocupa es lo que se llama espíritu de cuerpo, que hace más difícil las investigaciones en esas instituciones. Por otro lado, tanto el Poder Judicial, el CNM, ONPE o la Fiscalía de la Nación son parte de un sistema amplio, cuyo mal funcionamiento ha favorecido a un conjunto de intereses que no están dispuestos a que esta situación cambie. El principal problema de la reforma no es de individuos, de personas concretas, sino que hay un sistema que favorece determinados intereses políticos, económicos e incluso ilegales que han logrado influir desde dentro. Una reforma seria, va a afectar estos circuitos y sin duda va a haber resistencia.

En este escenario tan complejo ¿Qué significa la creación de la comisión que preside el ex canciller Allan Wagner?

No lo sabremos hasta ver la propuesta, pero en lo que se refiere a su conformación (de la comisión Wagner), más allá de las posiciones y carreras individuales de cada quien, en general no hay muestras de inconducta. Son personas que dentro de sus posiciones particulares han tenido un desempeño correcto en sus funciones públicas o privadas. Lo segundo es que la mayoría tiene experiencia concreta en el sistema de justicia.

¿Cuáles son las medidas principales que debería plantear la comisión Wagner?

En el tiempo que le han dado no va a poder desarrollar algo muy distinto a las propuestas de cambios que ya vienen desde hace casi dos décadas atrás, aun así, hay varios niveles de propuesta. Primero, las destituciones o salidas inmediatas por la situación de desprestigio, impunidad o evidencia de delitos. Un segundo nivel tiene que ver con cambios en la gestión de la justicia, es decir, la designación de jueces, el cambio en las reglas del CNM tanto en la designación de sus miembros como en la manera que se comportan, en la fiscalización de sus acciones, transparencia. Eso va a implicar seguramente cambios en la manera en que la OCMA funciona. Una tercera dimensión más compleja tiene que ver con los pesos y contrapesos entre los poderes, pero creo que a esa dimensión difícilmente se va a llegar porque toma más tiempo. Quizá se pueda tener por lo menos una ruta para que los actores puedan discutir esos temas. Esas tres dimensiones conformarían una propuesta integral.