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Una publicación de la asociación SER

Eduardo Toche: Los intereses ciudadanos no se deciden en la política formal

Foto: CLACSO TV (Youtube)

La discusión de la reforma política y judicial parece caminar en el Congreso, aunque el fujimorismo aún no ha mostrado gestos definitivos respecto al Referéndum. En el otro lado de la coyuntura, la competencia electoral por las regionales y municipales aún no despierta suficiente interés de la ciudadanía. Para profundizar en la escena, Noticias SER conversó con Eduardo Toche Medrano, investigador de DESCO.

¿Es viable el referéndum que ha propuesto el Presidente Vizcarra para las reformas judiciales y políticas?

Hay elementos de contexto a tomar en cuenta. Un referéndum es un mecanismo plebiscitario de consulta hacia la ciudadanía, pero como no se terminó de definir el para qué y por qué de la consulta, políticamente es una situación poco clara. Las encuestas dejan ver más o menos qué tipo de respuesta vamos a obtener, pero la cuestión de fondo es qué hacemos ahora con estas respuestas: ¿qué vamos a hacer con la bicameralidad, qué vamos a hacer con la no reelección, qué vamos a hacer con él no financiamiento privado a los partidos políticos, qué vamos a hacer la reestructuración del Poder Judicial? Ahora tenemos entre manos cuestiones más o menos generales que luego vamos a tener que interpretar políticamente.

A partir de las declaraciones del fujimorismo respecto al referéndum ¿existe aún la posibilidad de que bloqueen este proceso?

Bloquear el referéndum a estas alturas ya es imposible, por ello la intención del fujimorismo es colocar en cada uno de los temas en consulta una versión adecuada a sus intereses. Ningún fujimorista puede ya decir abiertamente que se va a oponer a la no reelección congresal. Ya han salido a decir que están a favor a pesar de que si hay fujimoristas que no quisieran esto. La pregunta es cómo se va a entablar la confrontación política a partir de la interpretación que se va a posicionar en cada tema. De esa interpretación dependen los resultados que tendrá cada reforma, cuánto en realidad servirán para disminuir o enfrentar la corrupción. Ni la prensa, ni los analistas ni los políticos mismos terminan de entender es cuál es la naturaleza de estas reformas, ni cómo medirlas.

En paralelo a la disputa por las reformas estamos en la etapa final de un proceso electoral ¿Cómo calificaría estas elecciones regionales y municipales?

Hay un reflejo cada vez más nítido del enorme desconocimiento que tenemos sobre la realidad política del país, sobre qué es la política en este momento en el territorio peruano y en cada espacio que lo conforma, cómo se organiza la política a nivel territorial. Hay cuestiones casi obvias: los movimientos o partidos nacionales no son nacionales, lo que dinamiza la política son expresiones muy locales, que apenas existen en el momento electoral; una vez que esto pasa, estas organizaciones desaparecen. Eso, claro, no significa que sus patrocinadores no sean activistas políticos permanentes. Solo que ni su acción ni sus intereses se agotan en la política electoral.

Eso es una característica permanente en nuestra realidad política regional y local…

Es cierto, pero hay que pensar en otros contextos más allá del electoral. ¿Qué significa Aduviri en Puno? Cada vez que hay elecciones éste personaje se presenta y todos se asustan. ¿Qué pasaría si fuera [si lo analizamos como] un activista político permanente en Puno? Todos sabemos que en Ancash los gobernadores regionales terminan perseguidos o en la cárcel por problemas de corrupción, pero más allá de la corrupción de Álvarez o de Ríos, ¿sabemos qué más hay? Cuando nos preguntamos eso entramos a un agujero negro. ¿Qué sabemos de Cajamarca más allá de Goyo Santos, qué sabemos de una región como Lambayeque que tiene de representante en el Congreso a Héctor Becerril? Y así por el estilo, no se agota en las elecciones.

Hay una sensación de desinterés por las elecciones regionales, al punto que la ciudadanía desconoce quiénes son los candidatos ¿a qué se debe esto?

Creo que se debe a que la vida diaria, los intereses del ciudadano, no se están decidiendo por el lado de la política formal. Como ciudadano promedio, los elementos a los cuales tengo que prestar atención y me involucran, que son importantes para mis intereses no están en la dimensión formal. En vez de tratar de organizar la vida política del país en su complejidad, lo único que atinamos a hacer es abrir una zanja entre lo formal y lo informal, lo legal y lo ilegal, a criminalizar lo que no es legal, pero no a comprenderlo como parte de nuestra vida política.

¿Compartes la idea que el fujimorismo es el perdedor de este proceso electoral, porque en varias regiones no presentó candidatos y en otras sus bases se han desmembrado?

Es que el fujimorismo necesitó entablar relaciones o aliarse con una serie de grupos que están fuera de los sistemas formales para ser presidenciables con Keiko. En un momento dado empezarán a revelarse en todo lo que involucra y significa el fujimorismo. Son grupos de intereses muy particulares, mucho de ellos informales y otros tantos ilegales. Los dirigentes del fujimorismo están tratando de mantener mantener cierta homogeneidad en una situación tirante y crítica entre grupos de interés.

¿Qué opinas del desenvolvimiento de las izquierdas en este proceso electoral?

En primer lugar, se debe hablar en plural: las izquierdas. Muchas veces hablamos en singular como si existiera una sola izquierda, una sola perspectiva. Segundo, este proceso toma a la izquierda en una mala situación en términos organizativos y de movilización política. Es lo que vemos en Guerra García, una muy buena propuesta que no va a mover muchos votos. Su votación va ser mucho más baja de lo que se espera de una propuesta de la calidad que tiene él. Sucede lo mismo en las regiones: las buenas propuestas no moverán muchos votos.